Este es El Respiro, la dosis diaria de noticias buenas para sonreír y olvidarnos —por un rato, al menos— de la emergencia sanitaria.

Paso a paso

Después de casi cuatro décadas, Sudán eliminó la pena de muerte y la flagelación  con la que castigaba el coito entre personas del mismo sexo. El país, en medio del desierto del Sahara, es uno de los más pobres del mundo. Está regido por un gobierno islamista desde 1989.  

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Las relaciones del mismo sexo están criminalizadas en gran parte de África y el Medio Oriente. Hasta ayer, Sudán era uno de los seis países —incluyendo Irán, Arabia Saudita, Yemen, Nigeria y Somalia— que las castigaba con la pena de muerte. 

Bajo la antigua ley, los hombres homosexuales recibían 100 latigazos “por la primera ofensa”, cinco años de cárcel por la segunda, y la pena de muerte por la tercera. Lamentablemente, la práctica sigue penalizada. Ya no a extremos tan violentos y crueles, pero siguen siendo atentatorios a los derechos humanos, pues ahora se reprimen con prisión de cinco años a cadena perpetua, según la reincidencia de la “infracción”. 

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El cambio es parte de varias reformas anunciadas por el Ministro de Justicia de Sudán. Incluyen planes para despenalizar el abandono de la religión y permitir que las personas que no son musulmanas consuman alcohol. El país africano también prohibirá la mutilación genital femenina: la remoción parcial o totalmente los genitales externos de una mujer. 

Desde el derrocamiento en 2019 Omar al-Bashil, un general que gobernó Sudán por 30 años, el gobierno de transición prometió llevar el país a la democracia. Aunque todavía le falta mucho por hacer, este es un primer paso. 

Una fuente de empleos verdes

Un estudio del Foro Económico Mundial concluyó que los empleos verdes son la solución para la crisis económica causada por el covid-19: podrían generar 395 millones de nuevos puestos de trabajo hasta 2030.Según el Foro, la solución a la crisis de la naturaleza requiere un cambio crítico en tres sistemas socioeconómicos: el uso de alimentos, tierra y océano, la infraestructura y el entorno construido, y la energía. 

Transformar esos sistemas podría cambiar al mundo. Representan más de un tercio de la economía mundial y generan dos tercios de los trabajos del mundo. Sin embargo, también ponen en peligro a casi el 80% de las especies amenazadas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. 

La investigación propone aprovechar las oportunidades de nuevos enfoques empresariales y el cuidado del medioambiente en esos sectores. Akanksha Khatri, jefa del Plan de Acción Natural del Foro Económico Mundial, dijo que se puede “abordar la inminente crisis de biodiversidad y restablecer la economía de manera que cree y asegure millones de empleos”.  Según el estudio, se podrían crear negocios de 10,1 billones de dólares. Sí, billones: miles de millones.

Los representantes del sector agrícola dijeron en el Foro que la pandemia puede ser una oportunidad “para restablecer la relación de la humanidad con la naturaleza. Invertir en biodiversidad y medio ambiente permite construir mejores economías y generar resiliencia como especie”. Actualmente, la agricultura genera empleo para un 40% de la población mundial. Según el estudio, se podrían crear 191 millones de empleos y generar 3,6 billones de dólares si se toma un enfoque menos dañino para la naturaleza.

Las Naciones Unidas propuso uno de los enfoques para luchar contra el cambio climático: tener una dieta enfocada al consumo de más verduras y frutas con menos carne. Según el estudio, ese cambio en la alimentación podría crear 310 mil millones de dólares en oportunidades comerciales.

En la construcción, se podrían hacer edificios que usan tecnología para hacerlos “inteligentes” —con sistemas que automaticen las acciones para reducir el consumo de energía y otros beneficios. En este sector, el Foro dice que las decisiones verdes podrían generar 3 billones en ganancias y 117 millones de empleos para 2030. 

El estudio del Foro Económico Mundial dice que en el sector energético —que representa una cuarta parte del PIB mundial y da casi uno de cada seis empleos en el planeta— se puede crear 87 millones de puestos de trabajo nuevos y 3,5 billones de dólares en nuevas oportunidades para nuevos negocios.

La transformación, dice el Foro, requiere 2,7 billones en inversiones público-privadas para 2030, pero es esencial porque podrían conducir a una economía global positiva para la naturaleza que sea más resistente a los futuros choques (como el causado por la pandemia del coronavirus). 

Aulas móviles

Huawei y la ONG belga Close the Gap construyeron un aula móvil llamada DigiTruck, que funciona con energía solar. Su objetivo principal es que las personas que viven en las zonas rurales, urbanas o de escasos recursos económicos aprendan a través de las Tecnologías de Información y Comunicación. 

El aula virtual sirve como una escuela digital temporal en la que hay clases y materiales gratuitos. Esta iniciativa de las empresas privadas ayuda a disminuir la brecha digital:  la desigualdad en el uso o la distribución de las tecnologías. Ha tomado fuerza desde la llegada de la pandemia del covid-19. 

DigiTruck llega hasta comunidades que no tienen aulas escolares tradicionales. Está equipado con 20 computadoras portátiles, 20 audífonos y, por supuesto, con Wi-Fi.

En Ecuador, también, se está buscando cerrar la brecha digital en estos tiempos de pandemia. El Ministerio de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información tiene un proyecto de aulas móviles. 

Una ya llegó a la parroquia Gonzalo Días Pineda y San Vicente de Huaticocha, en la provincia de Napo, otra en la parroquia Tupigachi, en Pichincha, y una cuarta en Montañita, en Santa Elena. 

Más pulmones 

Muchas personas estipulan que sus pulmones sean donados a su muerte. Sin embargo, muchas veces es imposible porque tienen daños que hacen que los trasplantes sean imposibles. Pero ahora, un estudio del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt (VUMC) y la Universidad de Columbia, en Estados Unidos ha creado una forma de rehabilitarlos. Este hallazgo podría aumentar el número de pulmones aptos para trasplantes, ayudando a los pacientes que están por años o meses en las listas de espera a acceder a uno.

El sistema usa una técnica llamada “circulación cruzada”: el intercambio recíproco y simultáneo de cantidades iguales de sangre entre un pulmón humano y uno animal. El primer caso de éxito, citado en el estudio, es un pulmón que estaba demasiado dañado para el trasplante que mejoró después de 24 horas en la plataforma de circulación cruzada. Hubo progreso en su viabilidad celular, la calidad de los tejidos, las respuestas inflamatorias y, lo más importante, en la función respiratoria.

Es un avance significativo, pero que debe seguirse desarrollando. “Sin lugar a dudas, la circulación cruzada ha cambiado las reglas del juego para el trasplante de pulmón, pero sigue siendo limitada en su capacidad para resucitar pulmones gravemente dañados.”, dijo Matthew Bacchetta, uno de los coordinadores del estudio. 

A principios de 2020, Bacchetta y sus compañeros demostraron que el uso de la circulación cruzada entre animales de distintas especies mejoraba los pulmones animales hasta por cuatro días. El siguiente paso fue trabajar con pulmones humanos y lo lograron esta semana. 

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Esto fue El Respiro, las buenas noticias del 17 de julio de 2020. Se publica todos los días a las 8:45 de la noche. Es una dosis de buenas noticias para contrarrestar la ansiedad y preocupación que nos causa la emergencia sanitaria generada por el covid-19 en el Ecuador y América Latina.