Placeres

Una votación tan complicada como cuestionada

La Academia fue señalada como la principal culpable de la falta de diversidad en los nominados al Oscar 2020. Pero, ¿quiénes la conforman y cómo toman esta decisión?
  • cómo se eligen los Oscar

    La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas está compuesta por alrededor de 8 mil cineastas y profesionales de la industria. Ilustración de Paula de la Cruz.

Otra vez los premios Óscar están en el centro de un debate sobre su (falta de) diversidad. En 2015, Oscars So White fue el titular para señalar que los nominados en las categorías de actuación eran todos blancos (y todos los nominados en dirección, hombres). En 2020, de los veinte nominados a las cuatro categorías de actuación, solo la actriz Cynthia Erivo es negra. La falta de diversidad no pasa solo en las categorías de actuación. Este es el punto más bajo de la diversidad en los últimos tres años (el 2019 tuvo el récord de más victorias de nominados afrodescendientes de la historia y tuvo dos actrices latinas nominadas al mismo tiempo por primera vez). Aunque la falta de diversidad en Hollywood es un problema con múltiples causas, en las últimas semanas los cuestionamientos apuntan a la Academia: son sus miembros quienes votan por los nominados y los ganadores de cada categoría. 

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Pero, ¿quiénes la conforman y cómo votan por nominados y ganadores? La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas está compuesta por alrededor de 8 mil cineastas y profesionales de la industria. Todos los nominados a un premio Óscar se convierten automáticamente en miembros; el resto debe esperar a una invitación de la Academia después de ser recomendados por dos miembros de la Academia de su misma rama.

En 2016, después del polémico Oscars So White,  la Academia anunció que había invitado a 683 nuevos miembros —más del doble de los que invitó en 2015, superando su récord histórico. En los años siguientes siguió ampliando más su membresía: en 2017 invitó a 774, en 2018 a 928, y en 2019 a 842 nuevos miembros. Según la Academia, el 50% de la promoción de 2019 son mujeres y el 29% son “people of color”, es decir, no son blancos. Pero el lastre de los años de exclusión aún es difícil de abordar. 

La Academia tiene veinte ramas, según las distintas partes de la elaboración de una película. Hay una para actores, otra para directores, una para edición y así sucesivamente. Una persona puede pertenecer a varias. Por ejemplo, muchos directores pertenecen también a la de escritores. Cada rama vota para determinadas categorías, según sus competencias. La de actores vota por las cuatro categorías de actuación. Pero la de cortometrajes y animación vota solo para mejor película de animación y mejor corto animado. En todas las categorías —menos mejor película— se escogen cinco nominados. Para la de mejor película —que pueden ser entre cinco y diez—  votan todos los miembros de la Academia. En 2020, el 68% de los votantes de la Academia son hombres, el 84% son blancos y más del 80% tiene más de 50 años. La falta de diversidad en su conformación aún marca a la organización que entrega los Óscar. 

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Los Óscar son una democracia similar a la de Estados Unidos: el voto popular cuenta poco. No se trata de obtener la mayor cantidad de votos, sino de conseguir los más importantes. Los nominados se escogen con un sistema de “boleta preferencial”. El proceso es tan complicado que por muchos años nadie lo conoció, hasta que en 2008 la Academia invitó a un grupo de periodistas para mostrarles cómo funcionaba. 

El proceso es el siguiente. Cada miembro de la Academia recibe una lista de las películas elegibles para ser nominadas y una papeleta para votar por las categorías que le corresponden y otra para la de mejor película. En la papeleta deben enumerar sus candidatos del 1 al 5 (o al 10 en la de mejor película ), sin repetir ningún nombre. No pueden votar por películas que no cumplan con las reglas para ser elegibles y tampoco pueden votar por categorías que no correspondan a su rama. 

Cada categoría tiene un número determinado de votos que deben alcanzar los nominados. Ese “número mágico” depende de cuántos miembros de la Academia tenga esa rama. Por ejemplo, si 600 miembros de la rama de actores enviaron sus papeletas para ‘Mejor Actor Principal’ se divide esa cantidad para el número de nominados más uno extra: 600 para 6. El “número mágico” en ese caso sería 100 —pero que su nombre esté en 100 o más papeletas no significa que serán automáticamente nominados.

Aquí es donde la cosa se pone más compleja. Las papeletas con las que los miembros votan se clasifican en pilas según el nombre escrito en el primer lugar de la papeleta. Por ejemplo, hay una pila en 2020 que decía Joaquín Phoenix. Cuando ya se hacen todas las pilas con cada nombre que está en primer lugar, se las cuenta. Si algún nominado suma el número mágico como número uno en las papeletas, automáticamente está participando por el Óscar. Digamos, para ejemplificar, que Joaquín Phoenix sumó 110 papeletas en las que estaba como primera opción. Al superar el “número mágico”, eso lo convertía oficialmente en nominado. 

Con el primer nominado elegido, todas las papeletas que lo enumeraron como primera opción se dejan de lado y no se cuentan para elegir a los otro cuatro candidatos al premio. Para escogerlos, se elimina a los actores que recibieron menos votos de primer lugar y esos votos se asignan a los nombres que estaban como segunda opción de esas papeletas. Si Antonio Banderas tenía apenas 95 votos como primera opción, pero era el segundo en otras diez papeletas, se le otorgan estos votos, alcanzando el “número mágico” y entrando a la corta lista de nominados. El proceso puede continuar con los nombres que están como tercera, cuarta y quinta opción si es necesario. Los votos se siguen redistribuyendo hasta que queden los cinco nombres que correrán por el Óscar. 

Con este sistema, es mejor tener cien personas que pongan a un actor como número uno que tener a 500 que lo pongan como cuarta opción. Tener muchos votos en las posiciones 4 y 5 no es de mucha ayuda: la mayoría de esas papeletas irán para otros actores. Es mejor tener un grupo pequeño pero muy apasionado de votantes que amen a los nominados y que los pondrán primeros en su papeleta.

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Desde el 2018 la votación se hace en línea. La consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) es la encargada de recibir y contar esos votos en siete días. Al inicio de enero, los nominados son anunciados y se vuelve a enviar las boletas para que los miembros escojan a los ganadores. 

Una vez que se tiene a los nominados de cada categoría, el proceso para escoger ganadores es más sencillo. Con las nominaciones ya anunciadas, se envían otras papeletas para que todos los miembros de la Academia voten al ganador de cada categoría. Se les sugiere que no voten en las categorías que no entienden o en categorías en las que no han visto todas las películas nominadas. Contar estos votos les toma tres días a los delegados de PwC. 

Cuando hay un ganador en cada categoría, se pone su nombre en dos sobres idénticos, por respaldo. Durante la ceremonia de premiación, estos sobres están en dos maletines resguardados por dos contadores de PwC. Están parados a cada lado del escenario y son los encargados de entregar uno de los sobres con el nombre del ganador a los presentadores. El sobre que no es entregado debe ser desechado, para evitar confusiones como la de 2017, en la que se anunció por error a La La Land como ganadora a Mejor Película, cuando en realidad el voto mayoritario era para Moonlight.

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En 2018 uno de los miembros de la Academia confesó que conocía a varios miembros de la organización que se rehusaron a ver Get Out — la película de terror de Jordan Peele que ganó el Óscar a Mejor Guion Original ese año — porque “no era una película digna del Óscar”. Según la periodista de IndieWire,  Jude Dry, “todavía hay una gran facción de votantes mayores que preferirían ver a Gary Oldman furioso con un traje gordo que ver una desafiante comedia de terror sobre la experiencia negra”. No fue la última vez que se cuestionó la preferencia de los votantes por ciertas historias. 

En 2020, la falta de diversidad entre los nominados ha demostrado una clara preferencia de las historias que se escogen contar. No sorprende que una Academia que es en su mayoría masculina y blanca no votó por la historia de trabajadoras sexuales lideradas por una mujer latina: Hustlers. Ni la de una familia negra de clase media en una película con un mensaje político claro y fuerte: Us. Tampoco la de migrantes asiáticos dirigida por una mujer descendiente de migrantes asiáticos: The Farewell. O la de historia de amor entre dos mujeres que tiene un puntaje casi perfecto en Rotten Tomatoes: Portrait of a Lady on Fire

La Academia no es la única culpable, pero sí carga con una parte importante del problema. La conversación iniciada en Oscar So White muestra que detrás de los que los pocos artistas no blancos diversos que son reconocidos con una nominación aún hay sesgos. 

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Siguen siendo la excepción, no la regla. La discriminación a minorías ha contaminado a Hollywood por décadas y recién se están tomando medidas para solucionarlo. Aunque los resultados no han sido palpables en esta temporada de premios, la esperanza de un futuro más diverso todavía no se ha perdido. 

Susana Roa Chejín
(Ecuador, 1997) Periodista. En GK cubre tecnología, derechos y economía.