Frontera norte

César Cedeño: “La de Guacho es un híbrido entre organización criminal y organización insurgente”

El experto en operaciones militares analiza la capacidad militar de la célula de Guacho, que estaría detrás de los atentados en San Lorenzo, Esmeraldas.
  • Puede el Ecuador soportar una guerra

    Una patrulla ecuatoriana en la frontera con Colombia. Fotografía de Agencia de Noticias ANDES bajo licencia CC BY-SA 2.0. Sin cambios.


UN CABLE A TIERRA EN UN PAÍS POLARIZADO

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El nivel de violencia  en la frontera con Colombia está en uno de sus puntos más altos. Las tres muertes y los cuatros atentados con bombas elevan la vara del terror en una zona históricamente conflictiva. Una célula disidente de las FARC colombianas que no se acogió al proceso de desmovilización ha plantado cuatro bombas en el cantón de San Lorenzo, en la provincia de Esmeraldas. La última de estas detonaciones asesinó a tres infantes de marina que patrullaban una vía de la población de Mataje. ¿Qué poder militar tiene el grupo que sería responsable del ataque y que estaría bajo las órdenes de un ecuatoriano conocido como ‘Guacho’? El experto en operaciones militares César Cedeño responde a esa pregunta.

¿De qué tamaño es esta fuerza que comandaría alias Guacho?

De acuerdo a lo que yo he leído del proceso de desmovilización, y de la organización de combate de las FARC, es  básicamente una unidad operacional bajo el mando de Gaucho. Por una unidad operacional me refiero a la organización que agrupa las capacidades de combate de mayor peso que son los frentes.

Los frentes tienen unidades tácticas que son suborganizaciones de combatientes que tienen armas más ligeras y que operan coordinadamente para avanzar las aspiraciones del frente. El frente se convierte en una especie de gran subsidiaria y las unidades tácticas se convierten en especie de agencias de esta gran subsidiaria.

De lo que he leído, se calculaba que esos frentes antes de la desmovilización tenían entre 5 a 10 mil combatientes. Supongamos que el  proceso de paz ha logrado que al menos el 50% de los combatientes abandonen las armas. Es una premisa un poco optimista porque al parecer la desmovilización ha sido solo para los altos jerarcas de las FARC, para los comandantes de estos frentes, pero para los fines de esta pregunta digamos que se desmovilizó la mitad. Yo diría que el frente comandado por Guacho, debe tener entre 1500 a 2500 efectivos, porque con la desmovilización los frentes se han dedicado más a tareas criminales, que requieren que se descentralicen, y ahí surgen rivalidades entre los cabecillas, por lo que podríamos decir que ese es el número, entre 1500 y 2500, el primero en un escenario optimista, y la segunda cifra en un escenario conservador.

Quiere decir que uno de los efectos colaterales de la desmovilización de las FARC es esta creación de estas células, ¿cómo debemos llamarlas?

Nuestras Fuerzas Armadas las llamaban, hasta antes de los ataques de Mataje, Grupos Armados Irregulares de Colombia. Ahora, después de los ataques, los llaman Grupos Armados Operativos Residuales. Formas de llamar a estos remanentes de las FARC vas a encontrar muchísimos. Yo les llamaría remanentes.

¿Son un producto del proceso de paz?

Voy a responder con otros casos. En la guerra civil salvadoreña pasó lo mismo: las maras que hoy día son tan famosas por su incidencia en la seguridad ciudadana de América Central y Estados Unidos, fueron producto de ese proceso de paz. Exguerrilleros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional que no se desmovilizaron, usaron sus habilidades de combate para dedicarse a actividades criminales. Eso son las maras.

Ese caso muestra que, en efecto, esto es lo que puede estar pasando en el proceso de paz colombiano. Es probable que estos remanentes de las FARC hayan tomado una decisión simplemente racional para no desmovilizarse: un cálculo de utilidades esperadas versus costos esperados. Si se mantenían en la insurgencia, los retornos podían ser muy importantes en términos del comercio de estupefacientes y armas. El costo es el que ya tenían: el acoso constante del ejército y la policía colombiana.

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Alguien en esa situación puede decidir, de forma racional, mantenerse en la actividad criminal. Entonces, desde una perspectiva teórica y desde el caso empírico de El Salvador, en efecto el proceso de paz colombian ha criado eso: remanentes que son un híbrido entre organizaciones criminales y organizaciones insurgentes.

Volviendo al tema de este grupo residual de las FARC que se mantiene por los motivos que fuere en combate. ¿Cuál es la capacidad militar que ellos tienen?

La capacidad militar promedio que tenía un frente combate las FARC era básicamente de combate ligero: armas pequeñas y ligeras de infantería, pistolas de 9mm o subametralladoras 9mm, rifles de asalto mayoritariamente. El rifle de asalto es su principal arma, su principal herramienta. El que usan las FARC es el AK-47 con un milimetraje, de 7.62 milímetros. Un milimetraje un poco mayor al que usa nuestras Fuerzas Armadas, que es de 5.56.  

¿Qué implica esa diferencia?

El 7.62 del AK-47 es de mayor alcance, mayor penetrabilidad y mayor destrucción en el impacto. 5.56 es un milimetraje con menor alcance pero es más ligero. Para el combatiente es mucho más fácil moverse, menos desgastante y también es un arma que permite que el combatiente pueda operar en espacios más reducidos. El 7.62 aunque tiene un alcance y destrucción mayores le da al combatiente un ritmo más pesado, un poco más largo, le reduce un poco su capacidad de moverse en espacios reducidos.

¿Y qué otras armas tienen estos grupos?

Granadas incendiarias y granadas fragmentarias, morteros especialmente. Yo supongo que las FARC nunca tuvieron que lidiar con un ejército colombiano que opere contra ellos con vehículos blindados, entonces supongo que su principal mortero es el de 50 milímetros, ligero que necesita máximo dos personas para operar, una persona carga el tubo, otra carga el pedestal. Un carga el tubo, mientras el otro le provee más municiones. El mortero tienen un alcance aproximado que debe estar entre los 300 ó 400 metros.

Esa debe ser la principal arma de fuego indirecto que tienen las FARC. Las FARC nunca operaron piezas artillería significativa porque tiene sentido operativo para donde ellos estaban: la selva, donde no hay muchos caminos, y es muy difícil transportar cosas pesadas. Y las FARC nunca quisieron combatir convencionalmente contra el ejército colombiano.

Esas son las principales capacidades militares que debe tener el frente que lidera el supuesto Guacho. Se me olvidaba: también lanzagranadas que fácilmente puede aniquilar grupos de 3 a 4 personas si es que están bien cercanos el uno al otro mientras hacen patrulla.

¿Cuando dices artillería a qué te refieres?

La artillería es un sistema de combate de fuego indirecto. El mortero no es propiamente artillería, pero es un sistema de combate fuego indirecto por su peso. El mortero en el peor de los casos debe estar pesando, todo el mortero, el de 50 milímetros, 27 libras. Una pieza de artillería lo más ligera de digamos 45 milímetros debe estar pesando un poco menos de una tonelada.

Pero la artillería es un sistema de combate de fuego indirecto que ofrece mayor rango que el mortero, el mortero te ofrece entre 200 a 400 metros, la artillería te ofrece rangos efectos que van desde 3 a aproximadamente 12-15 kilómetros, dependiendo de los sistemas de artillería. Sistemas de artillería con ojivas, que básicamente parecen balas muy grandes, extraordinariamente grandes, pueden llegar a los 20 kilómetros, artillería con cohete puede llegar a 40-30 kilómetros dependiendo de sistemas complementarios para apuntar.

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La artillería es un sistema de combate de fuego indirecto. Se llama así porque el artillero no puede ver a qué le está disparando, lo que puede ver es una serie de coordenadas donde le dicen que tiene que colocar y luego opera su pieza de artillería para elevarla de tal manera que pueda dispararla y va hacia esa coordenada. Él no puede ver qué está en esa coordenada, al menos que tenga un sistema súper sofisticado como los sistemas que tienen los ejércitos rusos, europeos y estadounidense y brasileños, donde los artilleros tienen radares de contrabatería y también reciben información en tiempo real de naves no tripuladas de vigilancia.

¿Cómo calificarías la capacidad militar de las FARC y de esos remanentes?

Para empezar, la capacidad militar de las FARC nunca fue tan grande. Pero eso lo tienes que tomar con pinzas porque cuando estamos hablando de capacidades militares, asumimos que estamos hablando en términos convencionales.

Entonces, ¿eran suficientes las capacidades militares de las FARC para derrotar a un ejército convencional? No, por eso nunca quisieron luchar convencionalmente contra el ejército colombiano. 

Así mismo, las capacidades militares de este frente que nos está causando problemas hoy, tampoco son suficientes para decir que el ejército ecuatoriano va a colapsar en algún momento.

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Las capacidades militares de las FARC fueron importantes en el contexto del tipo de combate que hicieron. Usaron lo que se conoce como combate irregular asimétrico, en el cual se borra la división que existe entre el combatiente y el civil para precisamente penetrar la retaguardia del enemigo, acosar, desgastarlo y desmoralizarlo. Para eso, las capacidades militares de las FARC eran extraordinarias, y las de este frente también son extraordinarias.

No importa tanto el armamento que tienen el frente de Guacho. Lo que importa es cómo quiere usar ese armamento en el contexto de sus operaciones. En ese contexto, las capacidades de las FARC eran súper buenas, extraordinarias hasta cierto punto. Sobrevivieron durante años años en esta lucha.

Si se suma eso al dinero del narcotráfico, diría que las capacidades militares de este frente no se pueden subestimar. Son considerables.

Y no va a ser lo mismo que luchar con Alfaro Vive Carajo, por si acaso alguno de esos opinadores socialcristianos quieren volver a la mano dura. Algunos ya lo han dicho como René Yandún que ayer pedía en una entrevista acciones agresivas contra la guerrilla. Paco Moncayo decía que se desmontó el sistema de defensa nacional efectivo, que ya se desactivó ese tipo de amenazas hace muchos años en Ecuador.

Pero una cosa es luchar contra un movimiento insurgente incipiente que no tiene mucha experiencia. Son más vulnerables cuando recién están naciendo porque son más propensos a cometer errores tácticos. Montoneros Patria Libre en Argentina es un ejemplo de esto: decidieron lanzar una ofensiva convencional en centros urbanos, sin darse cuenta que por la naturaleza de los centros urbanos ellos se ponían justo en la mira del Estado y fueron aniquilados fácilmente. Las FARC no cometieron ese error. Más bien usaron el espesor y la impenetrabilidad de la selva colombiana.

AVC fue más como Montoneros Patria Libre. En ese sentido, no es que lo que funcionó en los años 80 va a funcionar ahora.

¿Por qué?

Para comenzar, este frente no opera en Ecuador, opera desde Colombia contra Ecuador. Eso crea una desventaja estratégica terrible para el ejército ecuatoriano y para el gobierno nacional, porque simplemente no tenemos iniciativa: no podemos marcar el paso de las operaciones, no podemos robarle la iniciativa a Guacho.

Guacho decide cuándo, cómo y dónde atacarnos. Y decide cómo, cuándo y dónde desgastarnos.

Eso es lo que muchos militares ahorita como Paco Moncayo y Wagner Bravo no entienden. Es lo que René Yandún no entiende: lanzar acciones agresivas es hacerle un favor a Guacho porque la población de su lado se pondrá de su lado. Así de sencillo.

¿Por qué se pondría la población de su lado?

Si se lee la obra de grandes expertos en contrainsurgencia, como David Kilcullen o Robert Thompson, se dice algo que parecería no tener sentido: que la insurgencia y la contrainsurgencia se deciden a nivel local, porque si el contrainsurgente no le puede asegurar a la población de que lo va a proteger contra el insurgente, el poblador tiene que decidir quién le puede ofrecer su seguridad con mayor probabilidad de éxito.

Entonces, si no se puede ofrecer esa alta probabilidad al poblador como ejército contrainsurgente, el insurgente se lo va a robar. Le va a decir “mira, si tú cooperas con el contrainsurgente” —no tenemos un contrainsurgente en este momento pero digamos que Guacho le dice a un poblador— “si tú cooperas con el Ejército ecuatoriano, ellos van a dar un par de vueltas en la tarde en San Lorenzo pero ellos regresan a su destacamento” (en efecto eso es lo que están haciendo por el momento que es un error estratégico terrible) “pero cuando ellos se vayan yo vengo en la noche, yo mato a tu familia y te mato a ti y te hago de ejemplo para el resto de la gente. Yo vengo, mato, ellos no me pueden golpear porque yo estoy el Colombia y lo puedo seguir haciendo hasta que ustedes entiendan que no deben cooperar con el ejército ecuatoriano”. En el peor de los casos, Guacho les dice “conmigo puedes ganar dinero porque necesito proveedores para mi operación de combate insurgente y de narcotráfico criminal, y yo no les voy a hacer nada si cooperan. Si no cooperan obviamente que los voy a matar”. Eso ha pasado en Afganistán, Vietnam, El Salvador, Irak.

En todo tipo de conflicto asimétrico esa es la gran lección: si no le ofreces al poblador de la localidad seguridad y alta probabilidad de protección contra el insurgente, el insurgente se lo va a llevar. Eso pasó con las FARC. Es más: ante la inoperancia del ejército y el gobierno colombiano, en los años 70 y 80 nacieron las Autodefensas, pero después las autodefensas después más bien pasaron a competir con las FARC.

¿Por qué crees que no ha habido un ataque contra la población civil sino solamente contra objetivos policiales y militares?

Porque Guacho no es tonto. Guacho sabe y bueno, supongo que sabe, una gran cantidad de movimientos terroristas, insurgentes también han reflejado que saben discriminar y saben la importancia que tiene discriminar blancos militares de civiles para ganarse al menos la neutralidad de la población civil. Un politólogo estadounidense, Max Abrahms, escribió un artículo muy bueno llamado ¿Por qué el terrorismo no funciona?

Después de hacer un análisis súper largo de distintas operaciones terroristas, concluye que el terrorismo no funciona porque no discrimina entre blanco civiles y militares. En cambio, cuando se ataca solo blancos militares es como decirle a la población “mira el problema no es con ustedes, es con los militares, yo no soy una amenaza para su estilo de vida”. Pero la gran cantidad de movimientos terroristas no logran hacerlo. Más bien atacan a la población, que es como decirle “tu estilo de vida está siendo amenazado”, y necesitas que alguien tome una medida súper radical.

Guacho y una gran cantidad de movimientos no terroristas pero insurgentes, como las FARC, no en los años 90, 2000, sino los 70s, 80s (como el movimiento Farabundo Martí) entendieron que si atacaban a la población, se ponían en contra de quien precisamente necesitaban asegurar, por lo menos, su neutralidad.

De cierta manera es lo que hizo el Vietcong: intentó restringir las actividades de sus comandantes locales contra los pobladores de asentamientos pequeños de Vietnam del Sur. Así logró que cuando el ejército estadounidense cometía atrocidades en esos pequeños asentamientos por la frustración de no encontrar al Vietcong, ponían a esa gente a favor del Vietcong.

Por esto supongo que Guacho ha tratado de atacar solo blancos militares y policiales. Si seguirá haciendo eso, no lo sé.

Si es tan desigual la capacidad del ejército convencional ecuatoriano o colombiano con estos grupos armados, insurgentes y ahora estos residuales, ¿por qué es tan difícil derrotarlos?

Lo voy explicar pero debemos hablar sobre al menos tres temas distintos antes de hablar de esto. Primero: vamos a tener que hablar de qué es la guerra para después de eso diferenciar qué son las guerras convencionales y no convencionales para entender finalmente por qué entonces un grupo que lucha de manera no convencional puede ser tan difícil de derrotar.

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Primero ¿qué es la guerra? Aquí me gustaría mucho que quien lea esto piense en las grandes cabezas militares como Paco Moncayo, Wagner Bravo, o Lucio Gutiérrez —que ya no sé quién lo ve como experto militar—, y que entiendan que la guerra no es más que la política por otros medios.

Von Clausewitz fue súper claro en esto, hace casi doscientos años. La guerra no se trata de segmentar lo que es militar técnico de lo que es solo político. La guerra es toda política. Desde la acción de un escuadrón de infantería tratando de tomar una posición de una compañía de infantería en una guerra convencional hasta lo que está haciendo Guacho, todo es política. Es política, es querer imponer tu voluntad sobre la otra persona, otro grupo de personas.

La guerra que propone Guacho es una guerra no convencional. Lo mismo que está haciendo Guacho hicieron los habitantes españoles cuando Napoleón invadió la península ibérica en 1806, la segunda invasión fue la intervención imperial, en 1808. El término guerrilla viene precisamente de la campaña ibérica, de la campaña peninsular.

Dicho esto, hay que entender cómo luchan los ejércitos entre sí: primero avanzan en un frente, una línea que separa las posiciones de tu enemigos de tus posiciones y básicamente tratas de empujar esa línea a través del tiempo hasta conquistar el territorio de tu enemigo, lo que te permitirá poner tu voluntad política sobre él. Aún esa guerra convencional que parecería ser netamente técnica, es política por otros medios. Por medios de balas y sangre.

Los habitantes de España en 1808 se dieron cuenta que no podían hacer eso y ganarle al ejército imperial. Entonces decidieron no mantener una línea frente al ejército napoleónico, sino no uniformarse —que es otra manera importante en la que los ejércitos modernos combaten, usando uniformes distintivos para permitir un nivel de orden, seguridad operacional— y diluirse entre la población, y empezaron a matar mientras los soldados napoleónicos dormían.

Ahí es cuando nace lo que se conoce como guerra no convencional: fuera de estas tácticas y operaciones, diluida la separación que hay entre los combatientes y civiles, rotas las tácticas y operaciones que mantienen líneas de frente para medir el progreso de operaciones contra el enemigo, operando en su retaguardia sin ninguna consideración sobre tu propia seguridad operacional, y usando a la población civil como un escudo para que tu enemigo no te pueda encontrar. Eso es la guerra no convencional. Y no es nada nuevo.

¿Por qué Napoleón no pudo derrotar nunca estos grupos? Porque precisamente Napoleón operaba en un estilo en que su ejército estaba organizado jerárquicamente con ciertos niveles de centralización de autoridad y su ejército estaba luchando en una manera en que no podía encontrar a su enemigo. Los guerrilleros españoles al ver el éxito que tenían sus operaciones en desgastar al ejército napoleónico, entendieron que podía ser usado en unión con las operaciones británicas comandadas por el duque de Wellington, Eo hizo el Vietcong, los guerrilleros árabes contra la ocupación británica en la Primera Guerra Mundial, los partisanos en Yugoslavia.

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Lo que hace Guacho no es nada nuevo.

José María León Cabrera
(Ecuador, 1982) Editor fundador de GK. Su trabajo aparece en el New York Times en español, Etiqueta Negra, Etiqueta Verde, SoHo Colombia y Ecuador, entre otros.