El país atraviesa un momento crítico de violencia que afecta la seguridad de los ciudadanos. Las noticias de robos, extorsiones y secuestros son cada vez más comunes. En 2023, la Unidad Antisecuestro y Extorsión de la Policía (Unase) atendió 57 casos de secuestros comprobados. Entre el 1 de enero y el 1 de junio de 2024 la cifra fue superada: fueron 87 casos.

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Cuando ocurre un secuestro de una persona cercana, es normal que nos gane la angustia y la desesperación. Es normal sentirse perdido, nublado y no saber cómo reaccionar. Para saber cómo actuar mejor y pedir ayuda oportunamente conversamos con Ronald Montero, agente de la Unase, y creamos esta guía rápida para saber qué hacer si secuestraron a un familiar. 

¿Cuándo es secuestro y cuándo no?

De acuerdo con Montero, lo primero que hay que hacer es identificar si se trata de un secuestro simple o de un secuestro extorsivo.

La diferencia entre ambas modalidades es la intención de los secuestradores, explica Montero.

Un secuestro simple es cuando el criminal priva de la libertad a una persona para robarle su dinero y pertenencias, pero no se comunica con la familia de la víctima. El secuestro extorsivo, en cambio, tiene como finalidad mantener a la persona como rehén y pedir un pago por su liberación a la familia.

El agente Montero explica que muchas veces lo que empieza como un robo, puede convertirse en un secuestro al ver que la víctima tiene más dinero en el banco o el criminal decide que puede obtener algo más y retiene a la persona.

¿Qué hacer si secuestraron a un familiar?

La Unase y el ECU 9-1-1 trabajan en conjunto. Entonces, el momento en el que nos enteramos que un familiar, amigo o persona cercana ha sido secuestrada, puedes llamar a cualquiera de estas dos instituciones. ¿Cómo? Desde cualquier teléfono, fijo o móvil, marcar el 9-1-1 y un operador responderá y dirigirá oportunamente la llamada según el caso. También puedes llamar al 1800 335486. Esta línea, conocida como 1800 DELITO, es un contacto con la Policía Judicatura para personas con información sobre varios delitos, entre ellos, la extorsión. En esta línea también redirigen hacia la Unase. 

Ellos, primero, deben corroborar la información para verificar que sí se trata de un secuestro y activar los protocolos de este delito.

El agente Montero dice que en ocasiones reciben denuncias de secuestro que en realidad es un adolescente que se escapó de la casa, o dejó de contestar el celular a sus padres. En esos casos, el protocolo que siguen debe ser otro.

Entonces, antes de tomar alguna acción, los policías deben hacer entrevistas a quienes hicieron la llamada, recabar toda la información posible y determinar qué tipo de caso es, y la gravedad. 

Montero asegura que incluso han capacitado al personal de la Policía Nacional, en todas sus instituciones, para que también puedan asistir en estos casos guiando a los familiares que buscan ayuda. Sin embargo, en un caso de secuestro simple reciente, al asistir a la Policía Judicial del Distrito Metropolitano de Quito, en la calle Tomás de Berlanga e Isla Pinzón, y a la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased), en la avenida Occidental, la respuesta de los policías de turno fue que ellos no atendían casos de secuestros. Al contrario, siguieron redireccionando a los familiares a otras instituciones, pero no ofrecieron ayuda de ninguna otra manera.

Si es secuestro extorsivo o secuestro simple, luego de recibir la llamada de alerta, la Unase debe iniciar una investigación, contactar a los familiares de la víctima (si es que no fueron los que se contactaron), asesorarlos telefónicamente mientras se encuentran personalmente y tratar de reconstruir qué fue lo qué pasó para tomar decisiones de los siguientes pasos.

Por lo general, la Unase despliega tres equipos: uno de campo, uno de negociación —que es el que se encuentra con la familia de la víctima—, y un analista.

¿Cómo trabaja la Unase?

Luego de que la Unase despliega los tres equipos, los pasos siguientes dependen de cómo fue el secuestro, si los secuestradores se han contactado con la familia, si había una posible motivación, si pueden rastrear carros, teléfonos, tarjetas. Así se va armando el operativo. En esta parte, el equipo de análisis es el más involucrado para procesar la información obtenida.

La Unase también conforma un comité de crisis de un número impar de miembros en el que toman las decisiones en torno a la negociación de ahí en adelante.

¿Qué más hacer mientras un familiar está secuestrado?

El agente Ronald Montero recomienda no publicar en redes sociales inmediatamente la noticia porque puede poner en riesgo a la persona que está haciendo la publicación, y porque los secuestradores pueden sentirse asechados, y podría resultar peor para la víctima que está retenida.

Otra desventaja de publicar en redes sociales es que los secuestradores pueden enterarse de quién es la persona que tienen retenida. O sea, si es hijo de algún político, o una persona que puede tener más dinero del que pensaron e incentivar a los delincuentes a pedir más recompensa por su liberación, o llevarlo a la casa para robar ahí también. 

Entonces, entre menos sepan los delincuentes de quién es la víctima, está más protegida.

Otra forma de ayudar a la Unase durante el secuestro es proporcionar toda la información que piden, con la mayor cantidad de detalles, para que el equipo que investiga pueda corroborar y tomar las acciones más precisas y saber con qué cuentan para la negociación, en caso de que se presente una.

Datos como número de celular, placas del carro, cuentas bancarias, correo electrónico, personas con las que frecuentaba, actividades que realizaba pueden ayudar.

¿Cómo prevenir un secuestro?

La Unase recomienda:

  1. Tomar rutas diferentes al salir de casa, trabajo o lugares que frecuentamos.
  2. Ser sigilosos con la información económica que compartimos y con quién.
  3. Verificar datos y antecedentes de las personas con las que trabajamos, especialmente si eres el jefe para saber a quién estás contratando.
  4. Siempre tener una persona a la que le contemos dónde estamos o qué vamos a hacer. Puede servir para identificar el último rastro antes de un secuestro.
  5. Estar atentos del entorno, notar si alguien o algún vehículo nos sigue.
  6. Siempre tener puestos los seguros del carro cuando estamos circulando.
  7. Cuidar qué información publicamos en nuestras redes sociales personales. Estas pueden ayudar a identificar nuestras rutinas, a dónde vamos con frecuencia y ponernos un estatus económico.
  8. No pactar citas o encuentros con desconocidos en lugares alejados. Siempre preferir lugares públicos.
  9.  No tener habilitada la banca virtual de nuestras cuentas en el teléfono, porque facilita el robo o incluso que un asalto se convierta en secuestros exprés.
  10. No salir con más de una tarjeta de crédito o débito en la billetera.

Además, según el agente de la Unase, las entidades bancarias también han tomado precauciones ante estos casos de robo, extorsión y secuestro. Por ejemplo, uno de los mecanismos de seguridad que emplean es que pasadas las 12 de la noche, las bancas virtuales no permiten realizar transferencias superiores a 5 mil dólares, a menos de que el usuario cambie esa preferencia.

Son formas de proteger los ahorros o altos montos de las situaciones robos, que al ver que hay bastante dinero, pueden transformarse en secuestros.

Camila Giron 150x150
Camila Girón
(1996). Periodista colombiana. Reportera de redes sociales y gestora de audiencias en GK.
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