El martes 23 de agosto de 2022 empezó la audiencia pública del caso Tagaeri-Taromenane en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). El caso trata de la violación de derechos, por parte del Estado ecuatoriano, a los dos Pueblos Indígenas en Aislamiento conocidos en Ecuador: los Tagaeri y Taromenane. 

En esta entrevista, la investigadora y especialista en pueblos indígenas en aislamiento, Milagros Aguirre, habla de la importancia de estos dos pueblos, cuál es su significado para Ecuador, y cómo se han vulnerado sus derechos a lo largo de los años. Aguirre habla también del caso que está siendo tratado en la Corte IDH y lo que plantea la demanda contra el Estado. 

Para comenzar y porque es un tema poco conocido en el Ecuador, podría explicarnos ¿qué son los pueblos indígenas en aislamiento? 

En la selva ecuatoriana aún tenemos el privilegio de contar con grupos de personas que no han tenido contacto. O más bien que no son parte de la sociedad envolvente porque yo creo que contacto sí ha habido. Hay registros de testimonios de los contactos esporádicos que hay con muchos waoranis. Los contactos han sido pacíficos y otros violentos. 

Entonces, contacto ha habido y creo que [los Tagaeri y Taromenane] son grupos que han sobrevivido a todas las colonizaciones en la Amazonía. Han sobrevivido al caucho, han sobrevivido a otros grupos, han sobrevivido al petróleo. Y bueno, siguen luchando por sobrevivir. 

Creo que son el patrimonio vivo más importante del país porque representan todo un conocimiento de la selva, toda una forma de vida y una supervivencia. Es increíble, ¿no? Son el patrimonio más importante que tiene el Ecuador, más que cualquier construcción arquitectónica, que cualquier vestigio arqueológico, ellos son el patrimonio vivo de este país y de nuestra selva. 

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Milagros Aguirre: Los conflictos entre los Waorani y Tagaeri y Taromenane no se dan “porque sí”

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Creo que son grupos humanos que deberían darnos un enorme orgullo saber que todavía están vivos a pesar de las amenazas constantes a su vida. Por otro lado, también creo que son pueblos que han sido desplazados forzosamente, que tienen esa categoría porque sus territorios han sido cada vez más explotados, maltratados. 

Aproximadamente, ¿cuántos indígenas Tagaeri y Taromenane se estima que hay?

No se puede saber, y creo que más que no se puede saber, no se quiere saber. Pero en general, no hay un dato exacto. Es decir, en la selva se ha visto chacras que de alguna manera representan familias, se ha visto casas grandes, oncos, donde aparentemente viven grupos familiares de 20, 25 o 30 personas. Y alguna vez alguien hablaba de 200 individuos, 300 individuos, pero creo que en realidad es difícil saber.

Creo que sí se podría saber porque imagino que con tecnología seguramente se puede medir cuántas casas aisladas hay. Pero creo que no se ha querido saber. A mí me parece increíble que no se sepa y es ahí donde sostengo que más que grupos aislados o grupos no contactados, son grupos ocultados.  

¿Los Tagaeri y Taromenane son waoranis que decidieron aislarse voluntariamente?

Sí. La palabra waorani significa persona. Tagaeri viene de Taga, que era uno de los waoranis que rechazó el contacto a fines de los años 50. Y digamos eri, quiere decir la familia de, o sea, tagaeri es la familia de Taga.

Ahora, el tema de los Taromenane, no estoy segura si ellos se autoidentifican de esa manera. Esa es una palabra que viene un poco de cómo los waorani se refieren a estas “otras personas”. Porque hay dos maneras de referirse a otras personas: el cowori que es el extraño, refiriéndose al mundo mestizo; y el tagaeri, al que identifican como “un otro” más fuerte, al que le tienen un poco de recelo, un poco de miedo.

Casi siempre en las entrevistas, los wao se refieren a ellos [Taromenane] como personas mucho más altas, personas mucho más blancas, personas mucho más fuertes. Entonces, no podríamos decir que los taromenane se identifiquen de esa manera, es una identificación que les da el otro. 

Hay otro grupo que es el dubacaeri, por ejemplo, que sería como la familia de Dubaca, que es otro grupo. Pero como no hay certeza de cuántas familias están en esta situación de aislamiento o de ocultamiento, es difícil también darles nombre. Al final, waorani es persona, taromenane es como otra persona y cowori, somos nosotros. 

¿Por qué se les llama no contactados? y ¿está bien llamarlos así?

 Yo creo que no. El término no es no contactado. Yo he refutado en varios artículos tanto el término no contactado, como el término aislamiento voluntario. Creo que en la situación actual de la selva, ellos son pueblos ocultados que son y han sido forzosamente desplazados. 

Eso es lo que yo podría definir porque han sido desplazados. Su territorio ha ido cambiando y ellos han tenido que refugiarse en otros territorios; muchas veces territorios de otros indígenas, lo cual ha generado conflictos. Pero básicamente los conflictos están dados por su desplazamiento y por su pelea territorial. Entonces creo que hay que empezar a llamarles de esa manera. 

Tampoco me gusta cuando dicen los PIA, o sea, los pueblos de indígenas aislados con iniciales, porque los PIA a mí no me dicen nada. Creo que eso es también una manera de ocultarles, de no pensar en ellos como seres humanos, sino como PIA. Me suena a que eso le quita humanidad. 

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Creo que son pueblos de indígenas desplazados forzosamente y ocultados de su espacio. Desplazados porque su espacio vital ha sido deteriorado e ignorados, olvidados porque no se habla de ellos. 

A mí eso de ponerles las siglas, por ejemplo, me parece un texto para decir que no están ahí, que no son personas. 

Y no se les dice no contactados porque sí tienen contactos. ¿Se tienen registros, no?

Claro. O sea han tenido contactos, algunos pacíficos, otros violentos. También han tenido contactos intermitentes con otras familias waorani y han tenido contactos violentos cuando se han sentido amenazados.

Milagros Aguirre

Milagros Aguirre ha publicado varios libros sobre los pueblos indígenas en aislamiento. Fotografía de Vanessa Terán Collantes para GK.

¿Cuáles son las principales diferencias entre los pueblos indígenas en aislamiento y los pueblos y nacionalidades indígenas que ya no están aislados y viven en contacto con la sociedad actual?

La primera es la supervivencia en la selva. Es decir, esa creo que esa es la mayor diferencia porque ellos están cuidando la selva. Pero también son amenazados por la misma selva: por los animales, por la cacería, por las tormentas. 

Entonces, el conocimiento fantástico que tienen hace que ellos hayan sobrevivido a todo lo que significa sobrevivir en la selva. Porque en la selva hay que sobrevivir a las boas, y hay que sobrevivir de las anacondas, y hay que sobrevivir a los tigres. Entonces claro, la capacidad de supervivencia de esta gente es verdaderamente admirable y creo que las otras nacionalidades no tienen esa particularidad. 

Por otro lado, creo que los waorani, que son el pueblo que tuvo el primer contacto hace 60 años, han sobrevivido físicamente, pero han tenido una gran pérdida cultural. Creo que hay una enorme pérdida cultural. Al pasar esa línea les ha hecho sobrevivir físicamente pero les ha empobrecido espiritualmente y económicamente también. Porque pasaron de ser cazadores recolectores de la selva a ser indígenas genéricos, pobres, dependientes de las petroleras o de las ONG, o de los gobiernos locales. 

Entonces creo que hay una pérdida cultural enorme en los grupos de contacto reciente. Sin embargo, creo que es como una paradoja, porque ahora son más. A partir del contacto, la población waorani se multiplicó. Ahora hay alianzas, los waorani se casan con shuar, con kichwas, con mestizos, entonces hay más guaguitos. Y bueno, la población waorani ha crecido mucho, lo que ha garantizado su supervivencia. Pero en cambio hay una pérdida muy grande en cuanto a su esencia, su conocimiento de la selva, su cultura. 

¿Qué derechos tienen los pueblos indígenas en aislamiento? 

Los derechos están consignados en la Constitución. Lamentablemente como muchos de los derechos constitucionales, no se cumplen. Pero básicamente el derecho fundamental es el de la vida y el segundo es el derecho al territorio. 

Ellos sin territorio dejan de ser lo que son, dejan de ser ese patrimonio tan importante porque cuando ya no tengan territorio, les va a pasar lo que a los waorani, que también tienen derecho territorial pero ya todo su derecho cultural se ve mermado. Además, el territorio ya no es productivo, ya no sirve para la cacería, ya no sirve para la pesca, ya no sirve para las chacras, porque la selva es un ecosistema demasiado frágil. 

Pero su primer derecho, evidentemente, es la vida y luego el territorio. 

¿Cuáles son las responsabilidades del Estado con estos pueblos? 

El tema es complicado. Pero creo que el Estado lo que tiene que garantizar es su territorio y, como digo, está en la Constitución. La Constitución dice que los territorios de los pueblos en aislamiento son a perpetuidad. El Estado debe garantizar ese territorio. Es complicado porque es un territorio que, como ha sido mermado, tienen que compartirlo con otros grupos, con otras familias, y eso lo vuelve conflictivo.

El Estado debe garantizar la vida, debe garantizar el territorio, debe garantizar el espacio que ellos necesitan para vivir, y eso es complicado porque el Estado argumenta siempre que lamentablemente estos grupos están asentados sobre las bolsas de petróleo que están bajo sus pies. 

Entonces, el Estado argumenta el interés nacional por sobre el interés de estas minorías. Por eso es complicado garantizar el derecho a estas minorías, y creo que ahí es donde el Estado entra en contradicción entre los derechos que están garantizados en la Constitución y sus urgencias económicas, extractivas. Ojalá esta jornada que se va a vivir en la Corte IDH resuelva eso, porque básicamente es un problema territorial y eso quiere decir que hay que cambiar algunas políticas.

No sé si eso sea viable, pero el territorio de ellos ya no da más. Es prácticamente una isla rodeada de petróleo y cada vez se amplía más.

Por otro lado, creo que se debería pedir una restitución de territorios para los waorani. Ellos han sacrificado casi 400 kilómetros de su territorio para el petróleo. Entiendo que las cosas no son retroactivas pero resulta que los waorani, que es la nacionalidad de más reciente incorporación a la sociedad nacional, se incorpora de una manera bastante precaria. Y creo que el Estado ha querido ver esto como un problema interno entre grupos indígenas y con eso se ha lavado las manos de su responsabilidad. 

Entonces en el caso que está en la Corte, daría la impresión de que el Estado se lava las manos, y que los waoranis son los verdugos de los Tagaeri y Taromenane. Pero no es así. 

De lo que se tiene registros, la mayor parte de enfrentamientos con Tagaeri y Taromenane ocurre con waoranis ¿Cuál es el origen de los enfrentamientos entre estos grupos? ¿De dónde nace esta “rivalidad” y por qué?

Los conflictos son consecuencia de todo lo que ha pasado en su territorio. No se dan porque sí. Se deben a esta amenaza constante que es la explotación petrolera, la infraestructura, la madera, la tala indiscriminada del bosque, los sobrevuelos constantes en busca de ellos. O sea hay muchas amenazas alrededor y el Estado no ha hecho absolutamente nada. 

Yo he tratado este tema desde el 2003, y ahí ya se hablaba de que los madereros, los patrones de la madera, ayudaron con logística, combustible y armas al grupo de guerreros waorani que fue a la casa taromenane a matar. Y esa gente hasta el día de hoy, que ya van a ser 20 años, no ha sido detenida ni investigada. No se ha detenido a madereros, no se ha despedido funcionarios, no se ha sancionado a gobiernos municipales por abrir caminos donde no se debe, no se ha sancionado a militares que hacen tiro en las zonas de frontera de ellos. Tampoco se ha sancionado a las empresas que meten generadores ruidosísimos, no se ha solucionado el tema de los mecheros.

Entonces, es un tema donde resulta más fácil para el Estado plantear las cosas como un problema interno entre waoranis y tagaeris, antes que plantear este problema más profundo del que hablo yo: el desplazamiento.

Este desplazamiento obliga a grupos humanos a enfrentarse entre sí. Son grupos que no se conocen o que se tienen miedo unos a otros,  y son obligados a una convivencia forzada, a una cercanía que hace que tengan que competir por pesca, por animales, por los recursos. 

Entonces, ¿se podría decir que las masacres y otros enfrentamientos violentos entre waoranis y Tagaeri y Taromenane han sido ahondadas por factores externos? 

Claro. Es que los Tagaeri y Taromenane han sido desplazados hacia territorios de otras personas y hay todos los factores externos que han empujado a que toda esta violencia suceda. 

Como te digo por ejemplo, en el 2003, nunca se averiguó ni se pudo comprobar que los trabajadores de la madera financiaron estas incursiones que causó la masacre de estos grupos. Además, en la incursión del 2013, las autoridades no hicieron nada por evitar la masacre, cuando era evitable. Porque Ompure –un pikenani o abuelo waorani que murió en la masacre– estuvo hablando mucho tiempo con ellos antes. Él contó que algunos Taromenane y Tagaeri le habían visitado, y le hicieron unas peticiones pero nadie le escuchó. 

Entonces, si es que alguien le hubiera escuchado con atención, seguramente Ompure hubiera podido ayudar con las exigencias que le estaban pidiendo sus vecinos y la masacre se hubiera podido evitar. 

Además, la sociedad misma les ha empujado a estar tan juntos que empiezan a tener competencia por animales, por cacería, por esteros, y eso hace que haya una tensión permanente. 

pueblos indígenas en aislamiento voluntario

Lanza de un grupo Taromenane. Fotografía de Carolina Zambrano para GK.

Y no, nunca se ha investigado los factores externos que provocan esa violencia. Yo siempre digo algo que está citado en el libro de la Tragedia Ocultada, que es que el Fiscal General de entonces dijo, no sé de dónde porque nunca se averiguó nada, que por aire les habrían botado alimentos y que algunos se habrían muerto seguramente con alguna lata caducada, y nunca se investigó eso. 

Entonces, es más fácil hacerse los que investigan a los waorani, que investigar estas cosas. No es muy difícil investigar a alguien que sobrevuela en un helicóptero porque no hay muchos sobrevuelos posibles. Entonces esa teoría, por ejemplo, podría haber dado pie a la violencia, pero nunca se pudo ni confirmar, ni descartar.

Tampoco se pudo confirmar ni descartar que los madereros en el 2003 les dieron combustible, escopetas y balas a los wao. Los madereros se sentían amenazados porque buscaban cedro cada vez más adentro y ya habían tenido algunos encontronazos. Por eso seguramente hay montón de muertos de los que ni siquiera sabremos porque nunca se ha investigado.

Entonces, ¿podríamos decir que los Waorani y los Tagaeri y Taromenane no son enemigos?

Sí, yo creo que podríamos decir que no son enemigos. Creo que hay momentos de guerra y momentos de paz también. Pero creo que en esencia, no es que sean enemigos. Yo creo que se tienen miedo por varias razones. Pero es más miedo que otra cosa. 

Ahora, hablando de las amenazas a estos pueblos en aislamiento, podemos hablar de la industria maderera, de la petrolera, ¿se puede también hablar de minería?

Creo que sí pero un poco menos porque en la zona de ellos no se está haciendo minería. Pero de todas maneras la contaminación sí es un problema. 

Y no solo en el tema del petróleo en los lugares cercanos, sino todo lo que significa la contaminación, por ejemplo, del río Napo, del cual se alimentan los otros ríos. 

Del río Napo baja toda la contaminación de la ciudad del Coca. Entonces, las aguas bajan contaminadas.

Las amenazas creo que son muchísimas. Está el crecimiento tan grande de la frontera agrícola, lo que botan pesticidas, la apertura de carreteras que es cada vez mayor, la industria petrolera y más. Entonces son como varios factores que les amenazan y que además complica la convivencia. 

En 1999 se creó la Zona Intangible Tagaeri Taromenane (ZITT) que se delimitó en 2007. ¿Qué tan efectiva ha sido la creación de esta zona? ¿Está bien hecha la delimitación y realmente se respetan esos límites?

Tal como está es un papel más, un mapa más porque las amenazas siguen ahí . O sea, la zona intangible fue creada no para que los Tagaeri y Taromenane no salgan de ahí, sino para que la sociedad no entre ahí. Supuestamente es una frontera límite para que ya no se amplíe el petróleo, es un límite para occidente, pero no es una frontera real para ellos porque ellos han vuelto a sus territorios ancestrales donde ahora ya hay pura contaminación o simplemente hay infraestructura. 

Recordemos que en los años 50 los waorani vivían hasta la orilla, frente a donde es ahora la ciudad del Coca, pero han ido retrocediendo. Entonces, ¿qué pasa? que muchos de los incidentes y de los encuentros violentos se han dado cuando los Tagaeri y Taromenane han estado buscando territorio, buscando sus chontas antiguas, buscando la presencia o restos de sus antepasados, y caminan hacia hacia zonas que ahora están colonizadas. 

Por ejemplo, donde ocurrió la matanza a esta familia campesina en 2009, era un camino recién abierto. Eso era territorio de los Tagaeri y Taromenane que les fue quitado.

¿Y qué es lo que ha pasado con la zona intangible? Que los distintos gobiernos, de acuerdo a su política extractiva, han ido ampliando, recortando, moviendo.

Creo que básicamente la zona intangible era una herramienta importante en cierto momento para evitar que haya más incursión. Pero si no se controla eso, los conflictos siguen. Además, cuando ha pasado alguna cosa fuera de la zona, el gobierno dice que no pudo hacer nada porque ellos “se salieron”. Pero la zona inteligible no puede ser una jaula. Es al revés, la zona intangible debería ser una manera de respetar un territorio donde están viviendo otros pueblos.

Es un territorio que el Estado debe proteger para que no sea un territorio agredido. Pero yo he presenciado y he oído a veces declaraciones de funcionarios que dicen “ah no, esto ocurrió fuera de la zona intangible, ya no es mi competencia”, lo cual es una locura porque eso es quitarse responsabilidad. 

Se suele hablar de tres grandes masacres de Tagaeri y Taromenane, la del 2003, la del 2006 y la del 2013, ¿todas estas se han podido comprobar?

La de 2006 no se pudo comprobar. En 2003 sí porque hay las evidencias, los testimonios, y los cuerpos. 

En 2013, hubo masacre pero no se encontraron cuerpos ni nada porque la investigación se hizo casi ocho meses después de ocurridos los sucesos. Pero ha habido otras muertes de trabajadores de la madera en los años 2005, 2006 y 2008. 

No se sabe cuántos muertos habría realmente del lado de los Tagaeri y Taromenane porque evidentemente los madereros iban con la escopeta en mano. Entonces, nunca podremos saber si es que han habido otras cosas. De lo del 2006, por ejemplo, no se sabe mucho, no hay ningún testimonio que verifique. 

Pero luego está el encuentro que hubo en 2009 con la familia Zavala, donde murió la señora y sus dos hijos, y hubo dos niños sobrevivientes. Eso fue en 2009 y luego en 2016 está el ataque a Caiga que murió en el río Shiripuno. 

¿Hay algún registro de más o menos cuántos Tagaeri y Taromenane han sido asesinados en estos encuentros violentos? 

No se puede saber. O sea, en el 2003 se hablaba de 30 a 40 personas. Pero si te pones a ver en una población que no pasará de los 200 habitantes, 40 personas es casi la cuarta parte de su población. Y de la masacre que hubo en 2013 también se habla de 20 personas, aunque nunca se pudo comprobar. 

Pero de alguna manera estaríamos hablando de una población diezmada en el 50% de su totalidad. 

En 2006 se llevó este caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y se alegó que el Estado ha incurrido en una serie de violaciones de derechos humanos. 14 años después el caso se remite a la Corte IDH, ¿qué esperamos con la sentencia, qué legado podría dejar?

No me gustaría hacer suposiciones. Yo creo que hay que ver lo que pasa en la Corte. Creo, por el informe de la Comisión, que al menos habrá una sanción moral para el Estado ecuatoriano. No me atrevería a decirte más. 

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Doménica Montaño
(Quito) Reportera de GK. Cubre medioambiente y derechos humanos.
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