La tarde del 2 de agosto de 2022, la ciudad portuaria de Guayaquil fue sorprendida por un nuevo hecho violento: la Policía Nacional encontró tres fosas comunes clandestinas en un terreno arenoso, cerca del manglar en el sector de Punta Arrecha, en el Guasmo Sur.

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Durante las excavaciones las autoridades encontraron las osamentas de al menos seis personas; sin embargo, la Policía  no descarta que se puedan encontrar más cuerpos. Las osamentas halladas estaban distribuidas en las fosas de la siguiente manera: en una , había tres cráneos y huesos; en otra, dos y en la tercera, uno.

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La investigación de las fosas comenzó por la denuncia de desaparición de Jonathan Bedoya, un hombre de 26 años que fue secuestrado por varios motorizados en un tiroteo, el  3 de julio pasado, en la cooperativa El Cóndor— en el Guasmo Sur,  una de las zonas más disputadas por las bandas del microtráfico para la comercialización de drogas por la cercanía que tiene con el puerto de Guayaquil—.

Según información que obtuvo TC Televisión, el cuerpo de Jonathan Bedoya habría sido encontrado en una de estas fosas y ya habría sido identificado; sin embargo, la Policía no ha confirmado esta información. 

En un comunicado, la Policía dijo que los cuerpos encontrados ya fueron trasladados al Departamento de Medicina Legal de esta institución.

¿Cómo se identificarán los cuerpos?

Un perito, que prefiere mantener en reserva su identidad, dijo que la identificación de este tipo de cadáveres no es fácil por el deterioro de los cuerpos, por lo que “lo más seguro es que se deban tomar muestras de ADN para determinar la identidad”. Sin embargo, el experto aseguró que este procedimiento puede tomar varios meses porque primero un fiscal debe disponer que se tomen las muestras y se realicen los análisis respectivos.

Según el experto, una vez que se obtengan los resultados del ADN de cada una de las osamentas, se cotejará esa información con la base de datos de personas desaparecidas que existe en el país —muestras que han sido  tomadas de las muestras a los familiares de las persona desaparecidas y se compara con esta base y se logra la identificación.

El experto señala que en caso de que las víctimas no tengan un familiar con lazo de consanguinidad, la identificación del cadáver se puede volver muy  compleja. “En casos más extremos se pueden tomar las muestras del cepillo de dientes de una persona o de un cabello. Pero que en caso de que nada de esto exista,el cadáver se quedaría sin identificar”, explica el perito. 

El experto aclara que en ninguna parte del mundo se tiene perfiles genéticos de toda la población. Por lo que la Policía cuando encuentra un cuerpo que no ha sido identificado le toma muestras de ADN y “cuando una personas denuncia que un familiar ha desaparecido se hacen las comparaciones entre las muestras que ya tiene la policía y de los familiares que denuncian una desaparición». 

Liz Briceño Pazmiño
(Ecuador, 1989). Periodista. Ha cubierto temas de economía y consumo en la Unión Europea. Cubre temas de menores migrantes no acompañados y de desplazados en Ecuador.
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