Hoy, 17 de junio, Ecuador cumplió cinco días con paro nacional y la situación es similar a la del día anterior: vías cerradas, protestas violentas en el Centro Histórico de Quito, vandalismo y grandes pérdidas económicas para el sector agrícola, turístico y florícola.

Protestas en el Centro Histórico

Alrededor de las 5:30 de la tarde de hoy, un grupo de aproximadamente 700 personas caminó hacia la Plaza de Santo Domingo al compás de bailes y consignas. La marcha era pacífica hasta que los enfrentamientos con la Policía comenzaron cerca de las 6:30 de la tarde. 

Un equipo de GK que está en la plaza de Santo Domingo reportó que un grupo pequeño de manifestantes tenían ladrillos en sus mochilas. Otros sacaron los adoquines del piso de la plaza y comenzaron a tirarlos a la Policía, quienes respondieron lanzando gas lacrimógeno. La mayoría de los manifestantes se dispersó después de la tercera bomba. 

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Sin embargo, la Policía decidió lanzar una bomba más pese a que la mayoría de personas se habían dispersado, cuenta el equipo de GK. Una quinta bomba de gas fue lanzada, pero esta vez cayó cerca de la zona de paz designada por los paramédicos y voluntarios en las puertas de la iglesia de Santo Domingo, lugar donde se atienden a los contusos y asfixiados.

En total, la Policía habría lanzado 15 bombas lacrimógenas, aproximadamente. Más de las que ha utilizado en los días anteriores de este paro nacional, según el equipo de GK.

En la capital también hubo otros sucesos. A la altura de la avenida Occidental y Flavio Alfaro, al norte de Quito, la Policía detuvo a un grupo de indígenas que intentaban avanzar.

Además,  varios manifestantes con banderas y camisetas blancas pedían que cesen las protestas y la violencia, en el valle de Cumbayá y en la avenida de los Shyris, en la zona financiera de la capital.

Lasso negoció con dos sectores

El Presidente Lasso se reunió en este quinto día con dirigentes indígenas y representantes de gobiernos autónomos. 

Al primer grupo al que Lasso escuchó sus demandas fue a la Unoric. Tras una reunión de casi dos horas llegaron a un acuerdo cuya información no trascendió en la rueda de prensa. Orlando Tipán, presidente de esta organización indígena, dijo que es la primera vez, en más de 35 años, que una organización social de base entra al Palacio de Carondelet para hablar con el presidente sobre los problemas que afectan a las comunidades y pueblos indígenas. Dijo que lo habitual es que únicamente los líderes nacionales negocien por ellos, aunque estos “nunca tomaban en cuenta a las organizaciones sociales como la Unoric”.

Tipán aseguró que su organización social decidió sentarse a dialogar con el gobierno de Lasso porque las comunidades indígenas necesitan apoyo, trabajo conjunto y  “no solo tres o cuatro dirigentes”. Y denunció que estos representantes “siempre han utilizado políticamente a nuestras bases”. Tipán también se preguntó: “¿cuánto hemos perdido en las luchas que ellos dijeron?”. 

Antes de finalizar la intervención frente a los medios, pidió a los líderes indígenas que opten por el camino del diálogo y que estos reflexionen que por dos años “hemos estado sin trabajo, sin negocios, sin transporte. Hoy eso no queremos, hermanos líderes”.

Mientras Lasso estaba reunido con miembros de la Unoric, Iza dio una rueda de prensa en la que repitió su discurso de la noche anterior y exigió que el Gobierno acate los 10 puntos que pide la Conaie y, adelantó que, en caso de que no suceda, no habrá diálogo.

El segundo grupo al que recibió el presidente Lasso en Carondelet fue a la Asociación de Municipalidades Ecuatorianas (AME) y el Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador (Congope). En una rueda de prensa Francisco Jiménez, ministro de Gobierno, dijo que con estos grupos revisaron la situación que atraviesa el país y que han diseñado “una hoja de ruta” para intentar solucionar los problemas desde la próxima semana, pero no dio más detalles.

El ministro aseguró que el Gobierno está buscando soluciones a los problemas que atraviesa la población, como el alto costo de la vida y la especulación, sobre todo en algunos bienes de primera necesidad.

Franklin Galarza, presidente de la Asociación de Municipalidades del Ecuador —y alcalde de Morona— fue tajante al decir que “no queremos que se repita un octubre de 2019 y por eso queremos ser un puente entre el gobierno y las comunidades indígenas”. Lamentó, además, que en algunos cantones haya “beligerancia» y que algunos manifestantes actúan al margen de la ley.

Galarza aseguró que las 221 alcaldías que conforman esta organización están comprometidas a combatir la especulación y el elevado precio de los productos de primera necesidad.  Dijo que van a trabajar en conjunto con los agentes de control municipal, con los comisarios municipales, la policía e intendentes “para detener el abuso de los intermediarios que están haciendo de las suyas”.

Galzarza también dijo que si Leonidas Iza “ha considerado que los alcaldes podemos servir de mediadores” para tender puentes de diálogo, “estamos dispuestos a ayudar para que el problema se resuelva”. A la vez, invitó a Iza a que señale una fecha y hora para conversar y “poner las cartas sobre la mesa”. El presidente de la AME le dijo al dirigente indígena “ahora la pelota está en la cancha del señor Leonidas Iza y de los dirigentes de la Conaie”.

Antes de finalizar su intervención, Galarza reflexionó que si la Conaie no acepta la invitación de diálogo que le hace la AME  “en la práctica tiene otra agenda que no es el propósito de llegar a la paz que los ecuatorianos necesitan. Esperamos que en las próximas horas tengamos una respuesta”.

Liz Briceño Pazmiño
(Ecuador, 1989). Periodista. Ha cubierto temas de economía y consumo en la Unión Europea. Cubre temas de menores migrantes no acompañados y de desplazados en Ecuador.