Cada cierto tiempo aparecen titulares alarmistas sobre un asteroide que podría impactar contra la Tierra “con la fuerza de 150 bombas de Hiroshima” y que supondría “el fin del mundo”. Ahora los titulares hablan del asteroide 1994 PC1, que pasó el 18 de enero relativamente cerca de la Tierra, esto es a una distancia de cinco veces la distancia que separa nuestro planeta de la Luna. No han tardado en aparecer titulares sensacionalistas, aunque los especialistas afirman que no hay peligro de impacto. Para saber interpretar correctamente estos titulares, te damos cinco claves.

Este texto fue publicado originalmente en Newtral. Se publica en GK por una alianza con Latam Chequea. 

flecha celesteOTRAS NOTICIAS

¿Qué dicen las fuentes oficiales?

PUBLICIDAD

“La NASA pone fecha al fin del mundo” o “Un asteroide potencialmente peligroso se acerca a la Tierra, según la NASA” son algunos de los titulares que informan sobre la observación de asteroides y otros objetos cercanos a la Tierra. Es algo común que los titulares citen a la NASA para dar credibilidad.

Pero, en general, en estos artículos no se suele enlazar a la fuente, tal y como denuncia el divulgador científico Álex Riveiro en un hilo en su cuenta de Twitter. Por eso, antes de creerse un titular que mencione un evento de estas características, lo más sensato es visitar la web de la fuente que se menciona. “Una noticia de tremendo calibre, obviamente, estará recogida en la web de la NASA, ¿no?”, señala Riveiro. Pero generalmente si se visita la web de la NASA o cualquier otra agencia espacial no se encontrará ningún comunicado al respecto. Esa puede ser la primera pista para desconfiar del contenido.

Otra fuente es la página web de Sentry, que ofrece un catálogo de objetos con probabilidad de impactar contra la Tierra. Como se puede leer en la propia web, “los objetos normalmente aparecen en la tabla cuando sus órbitas pueden llevarles cerca de la órbita de la Tierra y las observaciones disponibles no permiten por el momento definir cuál será exactamente su trayectoria”. Por eso, se explica que cuando se interpreten estos datos es necesario tener en cuenta que la colisión de un objeto es un evento “con probabilidad muy baja”.

De lunes a jueves, las noticias más improtantes en tu bandeja de entrada.
Suscríbete a La Diaria

De lunes a jueves, las noticias más improtantes en tu bandeja de entrada.
Suscríbete a La Diaria

De lunes a jueves, las noticias más improtantes en tu bandeja de entrada.
Suscríbete a La Diaria

Tal y como explica a Newtral.es Miquel Serra-Ricart, astrónomo y Administrador del Observatorio del Teide en Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en la tabla de Sentry se dan varios datos técnicos, como el diámetro estimado o la velocidad aproximada a la que va el asteroide. En  una de las columnas se puede observar el rango de años donde se ha observado que podría haber algún impacto. La columna de los impactos potenciales “se refiere a los posibles impactos que, en el rango de esos años, pueden ocurrir”, dentro de miles de posibles trayectorias que se han calculado, explica Serra Ricart.

La sección más relevante es la que indica la probabilidad real de impacto del objeto con los datos que se disponen en el momento, y por el momento todos presentan probabilidades muy bajas. Estas cifras están representadas por porcentajes. Por ejemplo, si la probabilidad es de 1.2e-4 significa que hay una probabilidad de impacto del 0,012% y 99,988% de que no impacte.

Cuanto más datos se vayan acumulando, las probabilidades se irán inclinando más hacia una u otra posibilidad. Y, como se puede leer en la página, “el resultado más probable es que el objeto acabe siendo eliminado de la tabla a medida que se disponga de nuevas observaciones, se mejore la órbita del objeto y se restrinja más su trayectoria”. El asteroide 1994 PC1, al que se refieren los últimos artículos de este tipo, ya no aparece en esa lista.

¿Qué diámetro debe tener un asteroide para que sea peligroso?

Según afirma el investigador del IAC, para que un asteroide sea peligroso para la Tierra tiene que tener un diámetro determinado.

“Los más grandes son los llamados planet killers (asesinos de planetas), que son a partir de un kilómetro de diámetro. Por debajo, están los city killers (asesinos de ciudades), entre 30 y 40 metros hasta 100 metros”, explica el astrónomo.

Pero existen otros factores, advierte, como la composición del objeto o con qué ángulo entra en la atmósfera de la Tierra. “No es lo mismo que entre rozando la atmósfera, que habrá más posibilidades de que luego salga, o si la trayectoria es directa. Son muchos factores, y se van calculando al descubrir un objeto de estas características”, afirma.

¿Cuál es la probabilidad real de que se produzca un impacto peligroso en la Tierra?

“Actualmente no hay ningún objeto que tenga una probabilidad de impacto clara con la Tierra”, aclara Serra-Ricart. “Pero esto puede cambiar. Es algo dinámico”, añade.

Los asteroides que podrían tener una posibilidad de impactar contra la Tierra son los Objetos Cercanos a la Tierra (NEOs, por sus siglas en inglés). Dentro de ellos, están los Asteroides Potencialmente Peligrosos (PHA, por sus siglas en inglés). Los asteroides se clasifican como PHA cuando, de sus múltiples posibles órbitas, hay una que es de 0,05 unidades astronómicas o menos, lo que equivale a 7,4 millones de kilómetros. Pero eso no es más que una etiqueta dentro de la clasificación internacional de los asteroides. Estamos ‘rodeados’ de ellos, pero lo habitual es que no impacten en la Tierra.

Serra-Ricart explica que un objeto de decenas de metros hasta 100 metros, los city killers, tienen una probabilidad de impacto de alrededor de una vez cada 400 años. En cuanto a un planet killer, la probabilidad desciende a una vez cada 60 o 100 millones de años, aproximadamente.

“Lo más real puede ser el impacto de un objeto de 5 a 10 metros de diámetro que no destruiría la Tierra, ni mucho menos, pero que de caer en el mar, que sería lo más normal, sí produciría un tsunami. Este tipo de objetos pueden caer entre 10 y 15 años”, aclara.

El astrónomo también subraya que la cantidad de asteroides con posibilidad de impactar contra la Tierra ha variado con el tiempo. “A principios del Sistema Solar o en la época de los dinosaurios, la cantidad de estos objetos era mucho mayor y continuamente impactaban contra la Tierra. Ahora la cantidad ha disminuido y la probabilidad de impacto es menos probable, aunque no imposible”, apunta.

¿Se puede saber con anticipación el impacto de un asteroide contra la Tierra?

Existen telescopios que están continuamente rastreando el cielo en busca de asteroides que pueden impactar contra la Tierra, especialmente los objetos de entre 5 y 10 metros de diámetro que son “los más complicados de ver”, según Serra-Ricart. Entre los proyectos destacan el Pan-STARRS, gestionado por el Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawaii, y el AtLAST, aún en fase de estudio.

“Continuamente se están descubriendo nuevos asteroides y nuevos NEOs. Pero pasan semanas e incluso años desde que se descubren hasta que se confirma si tienen posibilidad de impactar contra la Tierra o no”, señala el investigador del IAC. Aquí puedes encontrar las órbitas de varios objetos que pasarán cerca de la Tierra, incluyendo la de 1994 PC1.

Y, en el caso de que haya un riesgo real de impacto, ¿tenemos un plan?

“Una vez supiéramos a ciencia cierta que el impacto se va a producir –explica Serra-Ricart– lo más sensato que se podría hacer sería intentar desviarlo para que no impactase contra la Tierra”.

De hecho, ya existen proyectos que estudian esta posibilidad. Uno de ellos es DART, una misión de la NASA que va a probar la tecnología necesaria para desviar un asteroide. Se trata de una nave que se lanzó el 24 de noviembre con destino al asteroide Didymos y su luna, Dimorphos, donde se probará a impactarla para comprobar si se puede así alterar su órbita. Tal y como explicó a Newtral.es Laura Parro, investigadora parte del proyecto DART, “tenemos a los asteroides cercanos monitorizados, no van a caer a la Tierra así porque sí, pero se nos puede escapar alguno. Tienen órbitas alrededor del Sol, pero algunos las tienen muy elípticas, salen y entran en el sistema solar. Y esos quizás son los peligrosos, además de los cercanos, si hay choques entre ellos”. “Ahora, con DART, “vamos a estrellar una nave para estudiar cómo podríamos cambiar la trayectoria” de uno de estos cuerpos que en el futuro podría amenazarnos”, añade.

María G. Dionis
Es periodista científica en Newtral y exbioquímica.