Hoy, en el Día del Refugiado, es necesario hablar de la situación de las niñas y adolescentes venezolanas, que han sufrido el desplazamiento de forma intensa en los últimos años. Un estudio titulado Niñas venezolanas: voces de la migración realizado por Plan Internacional, una organización humanitaria encargada de la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, muestra situaciones y cifras que evidencia que los derechos de este grupo social no están garantizados.
El estudio se hizo en Colombia, Ecuador y Perú, países de acogida para migrantes venezolanos. Para ello, se realizaron encuestas a 452 niñas y adolescentes refugiadas y migrantes venezolanas entre los 10 y los 19 años residentes en dichos países.
La crisis de Venezuela ha provocado la salida de cerca de 5,6 millones de personas de ese país. De ellas, el 25% son niñas, niños y adolescentes. La mayoría de personas refugiadas y migrantes venezolanas están en las Américas. Solo en Colombia hay más de 1,74 millones. En Ecuador se cuentan 431.207, y en Perú más de 1,05 millones.
La Directora Ejecutiva de Plan International en las Américas, Débora Cóbar, expresó su preocupación sobre la situación de las niñas y adolescentes. “Las niñas tienen derecho a una vida libre de violencia y todos somos corresponsables con la realización de este derecho”, dijo Cóbar. Además, hizo un llamado a los gobiernos para que realicen los ajustes necesarios en políticas públicas, de protección legal y sistemas de restablecimiento de derechos, con el fin de garantizar la protección de las niñas y adolescentes venezolanas.
¿Cuáles fueron los principales hallazgos del estudio?
La evidencia mostró cómo ser niña y migrante exacerba la violencia basada en género. Lo que sumado a la xenofobia, provoca muchos más riesgos para las niñas y adolescentes migrantes. Uno de los principales hallazgos fue que las niñas y adolescentes son víctimas de violaciones, abuso y acoso. La explotación sexual comercial infantil es una de las principales vulneraciones a las que se enfrenta, dijeron las participantes de la investigación.
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Entre los hallazgos más importantes del estudio, está que el 50% de las encuestadas reportó sentirse insegura en las calles de los tres países. El 21% y el 13% de las niñas y adolescentes venezolanas que respondieron la encuesta dijo que ha sido testigo de situaciones de violencia, abuso sexual o agresiones verbales en contra de sus pares.
El derecho a la educación es uno de los que más fuertemente ha sido afectado. El informe de Plan Internacional dice que casi un tercio (28%) de las niñas y adolescentes migrantes está fuera de los sistemas educativos locales.
Entre los problemas que tienen para acceder a educación están la falta de documentación necesaria (20%), la falta de cupo en la institución educativa (20%) y el embarazo temprano (15%). Además, se suman otros factores como la falta de recursos económicos. Las que consiguen ingresar, sufren discriminación por su nacionalidad. Uno de los testimonios de una niña dice que cuando entró por primera vez al colegio la llamaban ‘veneca’, una deformación despectiva de su gentilicio. “Me hacían bullying que porque era ‘veneca’ era una muerta de hambre”, relató la niña.
Según el estudio Niñas Venezolanas: Voces de la Migración, a las niñas y adolescentes venezolanas se las asocia con prejuicios y estereotipos. Muchos de ellos relacionados con “promiscuidad, [estar] sexualmente dispuestas a lo que sea, migran para prostituirse”. Todo eso, dice el informe, hace que las personas vean sus cuerpos como un objeto a disposición, aumentando su vulnerabilidad, que se suma a la de ser migrantes y ser mujeres.





