María Elena Machuca Merino es gestora cultural y artista plástica. Aunque tiene una licenciatura en relaciones públicas y comunicación, su carrera profesional ha estado siempre en la cultura y el arte. Durante dos décadas trabajó en instituciones públicas de cultura en Quito. Su último cargo fue el de directora ejecutiva de la fundación Museos de la Ciudad durante la alcaldía de Mauricio Rodas, quien gobernó Quito en el período 2013-2019. Cuando el presidente electo Guillermo Lasso la presentó como futura Ministra de Cultura, el mediodía de hoy 26 de abril, le dijo que hay que “restaurar muchos museos” para que los niños vayan. Lasso agregó que aunque hay muchos proyectos por hacer, hay que empezar con uno: el teatro del barrio. “Hay que instalar un teatro en cada barrio del Ecuador”, dijo el presidente electo.

|Así se va conformando el gabinete de Guillermo Lasso|

En Quito, además de dirigir la Fundación Museos de la Ciudad entre 2015 y 2017, según la hoja de vida enviada por el equipo de Guillermo Lasso, Machuca dirigió el Centro Cultural Metropolitano, la fundación Muñoz Mariño, y el Centro Cultural Itchimbía. De acuerdo a ese mismo currículum, ha sido curadora de muestras y ha organizado eventos internacionales —en Buenos Aires, Madrid, Bruselas, Miami, Caracas, entre otras— y en los ochenta asistió a talleres de pintura, grabado y dibujo con artistas como Carmen Silva, Jaime Zapata, Nicolás Svistoono, Marcelo Aguirre, Carlos Rosero y Matilde Marín.

Ha organizado exposiciones de artistas ecuatorianos en galerías y museos del exterior. Quizá por eso Lasso en su discurso de presentación, le dijo “tenemos que promover el arte ecuatoriano en el exterior y tenemos que hacerlo con un compromiso profundo con las raíces culturales y artísticas de nuestro país”.

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A pesar de que su hoja de vida es extensa, su gestión ha sido cuestionada por algunos actores del sector cultural. En una entrevista de 2017 al entonces Secretario de Cultura del Municipio de Quito, Pablo Corral, le preguntaron la razón de la salida de Machuca de su cargo en la fundación Museos de la Ciudad. “Había una falta de articulación con el resto de sectores de la cultura”, dijo Corral. “Es muy importante decir que la Fundación no puede actuar como una isla porque está sujeta a la autoridad de la Secretaría de Cultura. Se estaban tomando decisiones que no eran consultadas con el resto del sector”, respondió Corral. 

Cuando le preguntaron cómo evaluaba la gestión de Machuca, luego de decir que “hizo un buen trabajo en algunas áreas” agregó que “no tendió puentes con ciertos sectores de la ciudad”. Cuando ella estaba en el cargo, se creó un comité de actores culturales que cuestionaba su gestión; por ejemplo, su decisión de nombrar al actor de teatro León Sierra para manejar el Centro de Arte Contemporáneo. 

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Su gestión como directora de Museos de la Ciudad es cuestionada por Paola de la Vega, docente e investigadora en políticas y gestión de la cultura. “Disolvió muchos procesos muy interesantes como el trabajo de mediación comunitaria en barrios, o el de las áreas de educación de los museos”, dice de la Vega. Según ella, Machuca no tiene una “reflexión de la cultura en un sentido más amplio”, por ejemplo más allá de la producción de arte y que integre otras formas de expresión cultural, como huertos en las casas o relacionados a las memorias barriales.

Otro de los cuestionamientos de De la Vega es que el plan de gobierno de Guillermo Lasso para la cultura se enmarca en la economía naranja, un modelo que propone que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales que generen una industria autosustentable. De la Vega afirma que el perfil de Machuca no es el adecuado para tal propósito pues no tiene “reflexión académica ni una construcción técnica de políticas vinculadas a la economía creativa”. 

Hoy, cuando Lasso dedicó unos minutos para hablar de Machuca y de lo que él cree que necesita el país en términos culturales, dijo “hay que hacer que los niños sepan quién es Oswaldo Guayasmín, Gonzalo Endara Crow, y Enrique Tábara”. Si bien todos estos hombres son parte del bagaje cultural del país, la producción artística ha pasado hace mucho ya de esos grandes nombres —una queja constante del sector cultural ecuatoriano, que denuncia un encasillamiento en ciertos perfiles. Lasso no mencionó a ninguna artista mujer, a pesar de que uno de los nombres ecuatorianos más reconocidos en el mundo del arte es el de la guayaquileña Aracely Gilbert.