Una encuesta del proyecto U-Report, de Unicef, realizada a 323 jóvenes entre los 15 y 30 años en Ecuador reveló que sus emociones más comunes son la ansiedad, la preocupación, la depresión y el aburrimiento. Además, el 41% de los jóvenes encuestados, no pidieron ayuda cuando se sintieron así. La situación es alarmante porque la salud mental supone una parte fundamental de la salud en general y repercute directamente en el crecimiento y desempeño de los jóvenes y su formación académica. 

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la asignación del gasto de salud esté en proporción a la carga de enfermedad, y que haya paridad entre los aspectos físicos y mentales de la atención de salud. El rubro del Presupuesto General de Estado (PGE) destinado al sector de la salud alcanzó los $2,899 millones en 2019. Este valor representó apenas el 2,6% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto se encuentra aún por debajo de la meta del 4% estipulada en la Constitución. De hecho, el gasto público promedio en salud mental en Latinoamérica es apenas un 2,0% del presupuesto de salud, y de eso más del 60% se destina a hospitales psiquiátricos según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

¿Por qué es necesaria la inversión en salud mental? 

El séptimo informe de Situación de la Niñez y Adolescencia en Ecuador, presentado por Unicef en 2019, revela que el suicidio es la primera causa de muerte violenta de adolescentes en el país. Por ende, entre las metas planteadas entorno al ODS 3 —que busca garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades, metas específicas en niñez y adolescencia y línea de base de Ecuador—, está “reducir la tasa de suicidio y promover la salud mental y el bienestar”. Sin embargo,  a pesar de la gravedad del asunto, únicamente 3 de los 16 planes de trabajo de los candidatos para las elecciones 2021 mencionan a la salud mental y solo uno desarrolla una sección del tema. 

El candidato Xavier Hervas, de la Izquierda Democrática, es el que tiene una sección específica de Salud Mental en la que plantea “Implementar centros de atención integral con énfasis en salud mental, crear programas institucionales de concientización, construir redes intersectoriales de programas de formación y capacitación a instituciones educativas y empresas para que sus directivos conozcan los beneficios de la conservación integral de la salud mental de sus empleados/estudiantes”. También plantea crear un consejo compuesto por especialistas para desarrollar planes de acción, políticas de protección de salud mental, etc, y brindar servicios gratuitos (según el caso) o más asequibles para la atención de personas en situaciones que afecten de manera considerable su salud mental. Además, en la sección de acceso a la Educación y Reestructuración del Sistema de Rehabilitación Integral también se menciona la salud mental para niñez, adolescencia y personas privadas de libertad respectivamente.

En el caso del candidato Guillermo Celi, menciona a la salud mental pero su propuesta está dirigida al sistema penitenciario, ya que propone atención en salud física y emocional. Por último, en los planes de trabajo de los candidatos César Montúfar y Juan Fernando Velasco se menciona brevemente este tema urgente pero no hay propuestas concretas.

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Es importante hablar de la corrupción en nuestro país, pero también es importante que los candidatos propongan políticas públicas y programas que estén destinadas a la protección y atención especializada de la salud mental. 

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Si cuando estábamos en clases presenciales, el servicio que brindaban los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) no eran eficaces, durante el confinamiento esta posibilidad estuvo aún más limitada. Muchas veces, como jóvenes, minimizamos nuestros sentimientos y emociones. Creemos que ir al psicólogo es sinónimo de estar locos, que debemos estar “muy mal” para pedir ayuda y que en otros casos es mejor no pedirla. Está bien no estar bien porque esto nos permite reconocer y atender problemas internos que hemos descuidado. Por años, la salud mental fue un tema oculto e invisibilizado. Hoy, en cambio, exigimos el compromiso del Estado en la creación de espacios informativos y de diálogo para generar conciencia y la activación de redes de apoyo accesibles. Priorizar nuestras emociones, exteriorizar nuestros sentimientos, buscar ayuda, ejercitarnos, descansar, abrazar a alguien, reír, llorar y alimentarnos bien es urgente y necesario.

Al validar la importancia de la salud mental vamos a entender la relevancia de nuestros espacios de autocuidado. 

|Si tú, uno de tus familiares o amigos presentan signos de alguna enfermedad mental, debes acudir a un especialista. Si quieres que te ayudemos a encontrar uno, envíanos un correo a saludmental@gk.city|