El Ecuador le ha apostado, casi con fe ciega, a los proyectos mineros como fuente de ingresos. Una prueba de eso es que el 15% del territorio nacional está concesionado a empresas mineras. La minería prometía desarrollo económico para el país por sus supuestas amplias reservas. Pero, ¿qué tanto representa este ingreso económico al país?. La realidad no es alentadora. 

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En el mejor año de ingresos mineros se obtendría 876 millones de dólares de la megaminería. Una cantidad que ni siquiera cubriría un mes de todos los salarios públicos, que suman poco más de 700 millones mensuales. Si se le suma el costo ambiental y social de los proyectos mineros, el resultado es claramente desfavorable para el país. 

Uno de los proyectos mineros más importantes y, a la vez, uno de los más criticados es el llamado Mirador, en la provincia amazónica de Zamora Chinchipe. Mirador tiene el dique de contención de relaves — unas estructuras en las que se deposita roca molida y desechos químicos— más grande del mundo. Pero tiene un problema preocupante: las medidas de seguridad no son las más estrictas y esto podría tener consecuencias. 

La zona donde se encuentra Mirador es lluviosa y propensa a inundaciones difíciles de controlar en las temporadas de mayores precipitaciones. Además, la zona es propensa a erosiones y derrumbes. Según los expertos, esta confluencia de factores podría provocar el colapso de la relavera, causando un desastre humanitario y ambiental. 

Otro de los proyectos mineros en Ecuador es el Llurimagua en la provincia andina de Imbabura. Su principal cuestionamiento es que está en el valle donde vive la comunidad de Junín. Los riesgos son similares a los de Mirador: su relavera podría romperse, generando una catástrofe como ya se han visto en otras partes del mundo. En Brasil , en enero de 2019, el municipio de Brumadinho fue devastado cuando el dique de una mina se rompió. Hubo más de 250 muertos y decenas de desaparecidos. 

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Con estos antecedentes, queda claro que las grandes expectativas que el gobierno del Ecuador ha puesto en los grandes proyectos mineros son vacías: la minería no es el salvavidas de la economía ecuatoriana que muchos creen. Por el contrario, podría convertirse en una desgracia de secuelas humanas, ambientales y económicas.