El Baúl

El aire contaminado que respiramos en el Ecuador

Los ecuatorianos estamos en riesgo de contraer enfermedades respiratorias o cerebrovasculares porque respiramos aire contaminado. ¿Cuáles son las causas y las consecuencias?
  • el aire contaminado del Ecuador

    El aire que respiramos puede enfermarnos, pero ¿por qué el aire en el Ecuador está contaminado?. Fotografía de Pixabay

El aire que respiramos los ecuatorianos está contaminado. Lo dicen las mediciones y estudios realizados por el Ministerio del Ambiente del Ecuador, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (PAHO), algunos municipios y universidades. Ciudades como Ambato, Cuenca, Ibarra, Latacunga, Manta, Milagro, Portoviejo, Quito, Esmeraldas, Santo Domingo y Loja sobrepasan los límites de contaminación permitidos por la OMS y la Norma de Calidad del Aire Ecuatoriana. Otras ciudades no tienen estudios recientes. El último hecho en Guayaquil es de 2008, y concluye que su aire es “aceptable”. 

| Si quieres recibir los textos de GK en tu correo, regístrate aquí. |

A mayor número de carros, más aire contaminado

Hay varias razones por las que el aire está contaminado. Todos los estudios concluyen que los mayores contaminantes son los carros, buses y cualquier vehículo que utilice gasolina o diesel. Las personas que viven en centros urbanos son las más afectadas. En el Ecuador, seis de cada diez personas vive en una ciudad. 

Ocho de las once analizadas para este reportaje tienen el mayor número de carros matriculados en el país: Ambato, Cuenca, Ibarra, Latacunga, Manta, Milagro, Portoviejo, Quito, Esmeraldas, Santo Domingo y Loja.

Los estudios dicen que entre más carros y más tráfico, hay más contaminación. Las “zonas de riesgo”, donde el aire está más contaminado, son las zonas comerciales, el centro de la ciudad o las cercanas a los terminales de buses.

¿Solo los carros contaminan?

No. Hay otras causas para que exista contaminación en el aire. Las vías sin asfaltar, las construcciones sin terminar y las emisiones producto de la quema de leña o del uso del gas licuado de petróleo, por ejemplo.

En Esmeraldas, el humo de la Refinería de petróleo es una fuente de contaminación. En la Amazonía son los derrames de petróleo, la incineración del gas natural que emana de los yacimientos, la generación de energía con plantas termoeléctricas y la minería no metálica.

Respirar aire de mala calidad nos enferma

La Organización Mundial de la Salud dice que por la mala la calidad de su aire, en las ciudades aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias crónicas y agudas, como el asma o la neumonía.

La contaminación en el aire está asociada a varias causas de muerte e infecciones respiratorias agudas. En el Ecuador, según el Registro Estadístico de Nacidos Vivos y Defunciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la neumonía es la sexta causa de muerte del país. Las enfermedades crónicas y respiratorias son la octava. Las enfermedades cerebrovasculares son la cuarta en hombres y la tercera en mujeres.

Las ciudades analizadas en esta investigación están entre las veinte ciudades con más casos reportados de neumonía, según la Gaceta de Enfermedades Respiratorias del Ministerio de Salud Pública. Hasta agosto de 2019, se reportaron más de 89.500 casos de neumonía en todo el país (como si más de la mitad de personas que viven en Babahoyo la padecieran). Más de la mitad, son personas que viven en las once ciudades que hemos analizado. Una de cada cien personas en esas ciudades está enferma de neumonía. 

También hay consecuencias económicas

Entre 1991 y el 2000, el costo de la contaminación en el aire en Quito fue de 34 millones de dólares, según estudio realizado por fundación Natura. Con ese dinero se podrían haber construido cinco escuelas del milenio con capacidad para mil estudiantes. No existen otros estudios de cuánto dinero ha perdido el Estado por la contaminación del aire. 

Yalilé Loaiza
(Ecuador, 1994) Periodista. Es directora de investigación de La Foca. Fue docente universitaria. Estudió una maestría en Comunicación Digital en la Universidad de Los Hemisferios de Ecuador.