Fiesta en La Culata

Cada plato se prepara al momento. Si vas con mucha hambre, logras adivinar exactamente cuándo saldrá el tuyo tan solo por olfato. Asegúrate de pedir una porción de chifles y una cerveza para esperar mientras cantas El Puma o Rafael, fijos en el parlante del local. Hablar de picanterías en Guayaquil podría resumirse a chuchaqui, ají y manteles floreados sobre los que te sirven el encebollado, sin embargo, desde el momento en que te sientas en La Culata y percibes el olor de lo que se cocina, sabes que será distinto (a excepción del ají. No se puede dejar de

|miércoles 31 de diciembre de 2014 18:04|