Mujer. Prefiere ocultarse tras un seudónimo pero carece del valor para hacerlo. Estudió nutrición y aprendió a escribir en la escuela.

Morir de hambre

En el portal educativo TED, la neurocientífica Sandra Aamodt explica cómo una resolución de fin de año -no volver a hacer dieta jamás- la llevó a obtener la esbeltez que deseaba. De piernas largas y vestido azul, a Sandra se le disculpa la timidez: parece sentirse cómoda en la soledad de un laboratorio. Para ella, el meollo de la pérdida de peso está en que el cuerpo ahorra energía cuando detecta un descenso en el consumo de alimentos, un mecanismo de supervivencia que posibilita la vida durante la escasez. El hambre es un llamado universal al reabastecimiento. Durante su intervención,

|lunes 5 de mayo de 2014 05:00|