Una rápida búsqueda de Francia Márquez en Google arroja imágenes completamente alejadas de lo que esperamos de una política tradicional.  No solo por ser una mujer afrocolombiana joven (tiene 40 años), que por supuesto es lo primero que percibimos, sino por su vestimenta, en la que abundan el color y los guiños a su origen, con estampados tradicionalmente africanos, pañuelos floreados con los que adorna sus peinados, y llamativas pulseras y collares de cuentas en su cuello y muñecas. A través de su ropa, la nueva vicepresidente  de Colombia celebra su identidad y raíces. 

Sobre todo, demuestra que para hacer política no hace falta adoptar la acartonada imagen del “business casual”. No la veremos luciendo un tradicional traje sastre ni los clásicos (e insulsos) stilettos beige que ya se han vuelto un uniforme para presidentas, diputadas, alcaldesas y primeras damas. 

La llegada de Márquez a la vicepresidencia de Colombia, de la mano de su compañero de fórmula, el presidente Gustavo Petro, es histórica. Lo es porque se trata de una afrocolombiana, proveniente del Valle del Cauca, en un país en donde la población de raza negra (6,2% del total) ha tenido muy poca representación política. 

Lo es porque se trata de apenas la segunda mujer que asume este cargo en la historia del país. Su predecesora, Marta Lucía Ramírez (binomio de Iván Duque), no podría estar más alejada de Márquez en el espectro político. Es histórica porque Márquez, militante de izquierda y activista por el medioambiente, fue empleada doméstica. Limpiaba casas antes de estudiar leyes e iniciar su trayectoria política. Es un contraste enorme con la clase política tradicional.

Todo eso que hace a Márquez única, se ve reflejado en su vestimenta, completamente alejada de la imagen subconsciente que tenemos de las personas que hacen política, un campo en donde la estética y la ropa se utilizan para transmitir capacidad, liderazgo y profesionalismo.  Si les pido que imaginen una reunión de ministros de gobierno con el entonces presidente Iván Duque, o el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso, ¿cómo lucen en su mente estos perfiles? Seguramente predominan los trajes sastre negros o azul marino, las corbatas de colores neutros y las almidonadas camisas blancas. Un contraste enorme con los atuendos de Márquez, cargados de color y texturas.

PUBLICIDAD

➜ Otras Noticias

El legado que los vestidos y textiles africanos han dejado en el mundo de la moda son profundos. En la África poscolonial, los jóvenes de países como Ghana, Mali y Nigeria utilizaron la moda para reflejar un renovado orgullo por sus raíces y su independencia, combinando los mejores tejidos locales como el kente de Ghana o el ase oke nigeriano con técnicas de sastrería heredadas del colonialismo inglés. 

vicepresidenta Francia Márquez

La actual vicepresidenta de Colombia Francia Márquez antes de ser posesionada en el cargo. Fotografía tomada de la cuenta de Twitter de Francia Márquez.

Mezclaron prendas tradicionales como el iro (una falda envolvente hecha de algodón) con textiles occidentales como el cuero. Los retratos que el fotógrafo Malick Sidibé hizo en las décadas de 1960 y 1970 en Mali, muestran a jóvenes fashionistas que tomaban elementos propios y heredados para crear un sentido nuevo de la moda y de lo “cool”.

Esa influencia llegó hasta las esferas más altas cuando el diseñador de origen argelino y máximo representante de la alta costura francesa, Yves Saint Laurent, lanzó su colección de primavera-verano de 1967. Estaba  fuertemente inspirada en la vestimenta tradicional de África, con piezas hechas de rafia y madera, acompañadas de accesorios ad-hoc: gargantillas de cuentas pegadas al cuello, brazaletes gruesos de madera y peinados inspirados en varias tribus del norte del continente. 

El vestuario de Márquez, sin duda, refuerza sus mensajes antirracistas y sus posturas sobre el tratamiento que la sociedad y el gobierno colombianos han tenido hacia los pueblos afro, marginalizados a lo largo de la historia. 

Su estética nos invita a repensar lo que asumimos como “apropiado” en la imagen de un vicepresidente. Es una forma de remarcar la belleza de sus raíces y la riqueza creativa de sus ancestros. Si “vivir sabroso” es la filosofía de vida del Pacífico colombiano, y que Márquez convirtió en su eslogan de campaña, esta forma de vestir es la manera más clara y obvia de celebrarlo. 

Francia Márquez en la posesión

Francia Márquez en la posesión como vicepresidenta de Colombia. Fotografía tomada de la cuenta de Twitter de Francia Márquez.

Se trata, sin duda, de una estrategia intencional de Márquez y su equipo. De la mano de Esteban Sinisterra, un diseñador afrocolombiano autodidacta de 23 años, y de Diana Rojas, la asesora de imagen que acompañó a la nueva vicepresidenta en su campaña electoral y su victoria, Márquez ha construído su propia imagen. Una que no solo refuerza su identidad y su origen, sino que sirve para separarla visual y literalmente de sus opositores y de la élite política tradicional.

Previo a su campaña, Márquez siempre mostró su preferencia por el color, pero en su look dominaban los jeans y las blusas sencillas. Según un artículo del Washington Post, un viaje a Senegal en 2019 influenció su fascinación por los textiles africanos. “Ves a gente usando ropa colorida todo el tiempo. Los dibujos de las telas tienen muchos significados”, dijo Márquez. “Para mí, representar esto en una campaña política es hablar del lenguaje de la memoria, el que se nos ha negado, que ha sido borrado. Me visto de esta forma a propósito”, dijo. 

PUBLICIDAD

No se trata de una decisión casual sino de una acción pensada estratégicamente, una herramienta más en su arsenal de comunicación política. Funciona porque se siente auténtico a su personalidad, no es forzado y complementa sus ideales políticos.

En las fotografías oficiales de las cuentas de redes sociales de la Vicepresidencia, la abogada y ambientalista luce una camisa amarilla con patrones espirales en fucsia y café. Resaltan su color de piel y transmiten inmediatamente su identidad. En marzo de 2022, en un evento de campaña, Márquez subió al escenario junto a Petro luciendo un vibrante conjunto de chaqueta y pantalón color rojo, con patrones de colores y una capa azul con tejidos que recordaban los estampados de textiles andinos que hasta hoy podemos ver en varias artesanías de la región. 

Era una reversión del clásico traje de dos piezas de los políticos tradicionales, diseñado por Esteban Sinisterra y que cobraba un giro completamente nuevo con la ayuda del color y las texturas.

Nessa Teran 150x150
Nessa Terán
(Quito, 1988) es periodista, publicista y tiene un máster en Media Management por el New School de Nueva York. Le apasiona la intersección entre moda, política y cultura pop. De 2017 a 2020 manejó Soy la Zoila, una plataforma creada para cerrar la brecha de género en los medios tradicionales y la opinión pública. En 2020 fundó Severo Editorial junto a Fausto Rivera. Ha trabajado y colaborado en los principales medios escritos del país como Revista Diners, El Comercio y El Telégrafo.
Y tú ¿qué opinas sobre este contenido?
Los comentarios están habilitados para los miembros de GK.
Únete a la GK Membresía y recibe beneficios como comentar en los contenidos y navegar sin anuncios.
Si ya eres miembro inicia sesión haciendo click aquí.

VER MÁS CONTENIDO SIMILAR