Son varios los ciudadanos que han denunciado presuntas extorsiones de un grupo pequeño de personas que cerraron la avenida Pedro Vicente Maldonado, en el sur de Quito. Uno de ellos es Francisco*, un mecánico de 63 años, que dice haber sido agredido el martes 14 de junio y el viernes 17 de junio.

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Francisco dijo a GK que a las siete de la noche del martes 14, mientras intentaba volver a su casa desde el parque industrial del Sur, en la calle Maldonado, fue interceptado por dos hombres. “Tenían palos y me quisieron asaltar. Yo les expliqué que quería regresar a mi casa. Pero no me dejaron. Me poncharon las llantas y me rompieron el parabrisas del camión con el que a diario trabajo. Esa mañana ayudé a varios indígenas a trasladarse y todos estaban muy tranquilos. No sé quiénes eran esas otras personas”, dice. 

Tres días después, el viernes 17 de junio, salió en otro vehículo desde el mismo parque industrial. Llevaba una máscara antigas lacrimógeno para su hija. “Pero nuevamente, otras dos personas, nos dijeron que paremos y que nos unamos al paro. Lo raro fue que no eran personas que estaban en la manifestación o no los vi, porque como estamos cerca ya sabíamos quiénes eran y nos permitían pasar sin problema. Solo estaban encapuchados. Intenté ir por otro camino y me poncharon las llantas”, asegura. 

Caso de Expoflores

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La tarde del 15 de junio, en el tercer día de paro, la Asociación Nacional de Productores y Exportadores de Flores del Ecuador (Expoflores) denunció que hay manifestantes que “nos están exigiendo que paguemos por salvoconductos para poder sacar nuestros productos”. En un video que publicó la asociación en su cuenta de Twitter, se ve cómo un grupo de camiones intenta avanzar por una calle pero para poder hacerlo tienen que mostrar a un par de manifestantes que tienen “los papeles en regla”.

Sector comercial

Representantes del sector turístico, hotelero y comercial de la ciudad de Latacunga denunciaron en una rueda de prensa actos de vandalismo y violación a los derechos por parte de los manifestantes, dijo Raúl Arias en representación de los afectados.

 Raúl Arias dijo que acudirán a instancias legales para denunciar a los responsables por atentar contra la propiedad privada y la integridad de los ciudadanos. Según Arias, este gremio tiene un expediente fotográfico, videos y el número de placa de los vehículos en los que se movilizaban los manifestantes que agredieron a personas y locales comerciales. 

Vinicio Granja, comerciante de Latacunga, dijo que responsabiliza de estos actos de vandalismo al presidente de la Conaie, Leonidas Iza, porque durante los días de paro los manifestantes les han obligado a los comerciantes de Latacunga  a cerrar los negocios de forma violenta, pero no dio ejemplos de esto.

La tarde de ayer, el periodista Estéfano Dávila publicó un hilo en Twitter en el que se ve una caravana de camiones y camionetas que transportaban a manifestantes “de forma insegura e ilegal” sobre el carril exclusivo del Trolebús, en la avenida 10 de Agosto.  Según Dávila, esta caravana estaba liderada por un grupo de unas 20 motocicletas, “que se acercaban a los negocios para ‘pedirles’ que cierren”.  En otro de sus tweets el periodista cuenta que los manifestantes también insultaban a los peatones que estaban en las veredas. Dávila lamentó que varios negocios que cerraron por las amenazas no volvieron a abrir sus puertas ese día por temor.

Transporte

En Quito, un grupo de motociclistas intentaron quemar un taxi. El chofer del taxi dice que quiso darse la vuelta para esquivar a las motos, pero estas fueron más rápidas y le interceptaron. Uno de los hombres que lo interceptó, entró al interior del auto y le pidió dinero y como en ese momento el chofer no tenía efectivo, quienes lo detuvieron prendieron fuego en el capó del taxi y huyeron. 

Este no ha sido el único caso en el que se reporta que los manifestantes piden dinero para dejar pasar a los autos. La periodista Jhohana Cañizares, publicó en sus historias de Instagram, que la noche del 21 de junio, en el trayecto para intentar volver a su casa, varias personas habían cerrado un tramo de la vía y le pidieron dinero o gasolina para poder pasar. La comunicadora confesó en un video que varios manifestantes estaban “ebrios”.

El pasado 16 de junio, en la avenida Pedro Vicente Maldonado y Guayanay Ñan, sucedió algo similar. Un equipo de GK vio que había aproximadamente 20 manifestantes quemando llantas e impidiendo el paso de los carros y de las motocicletas en esa zona. Para dejarlos pasar les pedían gasolina o dinero. Si no se los daban, amenazaban con quitarles las llantas. 

Estos manifestantes también acorralaban a las motos de servicio de entrega de comida a domicilio y les reclamaban por seguir trabajando durante el paro nacional. “¿Por qué trabajas? Deja de trabajar”, le dijo una de las personas que impedía el paso a un repartidor que salió asustado de la zona. 

Sector alimenticio

Durante el cuarto día de paro, 16 de junio, comerciantes del  mercado de San Roque, en el centro de Quito, tuvieron que cerrar sus locales porque un grupo de manifestantes se acercó al ingreso del mercado para exigir su cierre. Varios tenían piedras y comenzaron a lanzarlas. La avenida Mariscal Sucre y el túnel de San Roque estuvieron inhabilitadas desde las cinco hasta las siete de la mañana. La mañana del 22 de junio, en la cuenta del Mercado Mayorista, al sur de la capital, se ve un video en el que la Policía abre el ingreso al mercado. Por dos horas, 1.400 comerciantes pudieron vender sus productos. Un comerciante  que vende banano y plátano, que prefirió no dar su nombre, dijo a GK que  por el paro nacional ha perdido más de 400 dólares, porque para llegar a la capital ha tenido que viajar cuatro días por los bloqueos que hay en la vía. El sector de carnes y abarrotes del mercado estuvo cerrado por el desabastecimiento de productos.

Vendedores ambulantes

Además de las personas que han sido extorsionadas, hay vendedores ambulantes que no han podido vender sus productos.

Dolores Cruz, de 50 años, es una comerciante informal de caramelos y de snacks de la Plaza del Teatro, en el Centro Histórico de Quito. Ella dice que el paro ha afectado a su negocio, pero no sabe exactamente cuánto dinero ha perdido por las manifestaciones. Trabaja de 7 de la mañana hasta las 7 de la noche, pero la escalada de violencia provocó que sus nietos la llevaran a su casa para cuidarla y no exponerla a peligros.

Jessenia Cruz, 37 años. También es una comerciante ambulante, pero ella vende todo tipo de productos que cuesten menos de un dólar. Admite que “no se puede invertir mucho en el negocio porque la economía está mal”, y que con lo que vende puede llevar cuatro dólares a su casa que por lo general es para comprar, pan, leche y otros alimentos. Tiene que alimentar a sus 3 hijos que, con ella, son 4 bocas en la casa. Cruz cuenta que cuando vienen las marchas “me trato de esconder en un lado, pero la gente está agresiva y es verdad que el Presidente no ha cumplido lo que ha dicho y no podemos estar en estas condiciones”. 

Otro de los problemas a los que se ha enfrentado es que no hay transporte urbano. “Yo vivo en Guajaló”. Por eso ha tenido que vender por las calles aledañas al sector donde vive, en el sur de la capital.

Ninivé, 47 años. Es trabajadora sexual en el Centro Histórico de Quito. Cuenta que está preocupada por el paro porque ella vive del día a día para llevar “el pan a nuestros hijos”. Dice que las personas salen a protestar “no porque quieren, sino porque sienten la necesidad de tener un ingreso fijo”. Cuenta que uno de los principales problemas a los que se ha enfrentado en estos nueve días es que los hoteles a los que acude han estado cerrados “y es incómodo estar en la calle porque nosotros vivimos de este trabajo y no lo vamos a abandonar”.

Liz Briceño Pazmiño
(Ecuador, 1989). Periodista. Ha cubierto temas de economía y consumo en la Unión Europea. Cubre temas de menores migrantes no acompañados y de desplazados en Ecuador.

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