«El cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta”, recordó Hans-Otto Pörtner, uno de los científicos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), durante el lanzamiento del último informe.

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Cada cierto tiempo, el IPCC publica al menos un reporte sobre el cambio climático; este 2022 hizo el lanzamiento del reporte sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad, el pasado 28 de febrero. El IPCC tiene tres grupos: uno encargado de las Bases de las Ciencias Físicas del Cambio Climático, otro de los Impactos del Cambio Climático, la Adaptación y la Vulnerabilidad, y otro sobre Mitigación del Cambio Climático. En febrero fue el turno del segundo.

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Pörtner aseguró que cualquier retraso en la acción global sobre cambio climático significará cerrar la pequeña ventana que aún tenemos para asegurar un futuro habitable. 

En la rueda de prensa virtual en la que se presentó el documento de más de 3600 páginas, António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, dijo que el reporte era “un atlas del sufrimiento humano y una acusación que apunta al fallido liderazgo en materia climática”. Guterres aseguró que el documento subraya una verdad fundamental que es que “el carbón y otros combustibles fósiles están ahogando a la humanidad” y al planeta. 

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Estas son cinco claves importantes del reporte.

1. El cambio climático contribuye a eventos extremos más frecuentes e intensos

El más reciente reporte del IPCC muestra que la acción climática a nivel global es “más urgente” de lo que se había previsto en reportes anteriores. El documento dice que cada pequeño aumento en la temperatura media del planeta significa mayores riesgos e impactos, que no solo se están volviendo más complejos sino también más difíciles de manejar. 

A nivel global, las inundaciones y las olas de calor han aumentado, solo con el aumento de 1,1 grados Celsius. Si el planeta sigue calentándose al ritmo actual, hasta llegar a 1,5 grados, los eventos climáticos extremos —como los huracanes, los incendios masivos y las inundaciones— serán cada vez más frecuentes e intensos. 

Se estima que los eventos de precipitación extrema —que resultan en inundaciones, deslizamientos de tierra y sequías— se intensifiquen en magnitud y frecuencia en los próximos años. En Ecuador, dice el reporte, un aumento de 1,5 grados Celsius provocará que las poblaciones afectadas por las inundaciones aumenten en un 300% con respecto a las afectadas actualmente.

Las olas de calor serán más regulares, intensas y duraderas, dice el informe. En zonas cercanas a la línea ecuatorial, como Ecuador, las olas de calor podrían ser incluso más severas que en otros lugares. 

Además, dice el reporte, el cambio climático está teniendo efectos negativos en la salud física y mental de las personas a nivel global. 

En América Latina, algunos de los impactos que más se han visto debido al cambio climático son:

  • Difícil acceso a alimentos debido a las sequías.
  • Mayor riesgo para las personas e infraestructuras debido a inundaciones y derrumbes.
  • Difícil acceso al agua debido a la disminución de la capa de nieve, el derretimiento de los glaciares y la variabilidad de las lluvias.
  • Aumento de epidemias, particularmente de enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue y la malaria.
  • Cambios a gran escala en la Amazonía debido a la deforestación y el aumento de la temperatura.
  • Mayores riesgos para los sistemas costeros debido al aumento del nivel del mar, las tormentas y la erosión costera.

2. Entre el 41 y el 48% de la población mundial vive en zonas de alta vulnerabilidad al cambio climático

El reporte dice que los grupos más marginalizados son los más vulnerables a los impactos del cambio climático. La vulnerabilidad es la propensión que tienen las poblaciones de ser afectadas negativamente y la falta de capacidad para enfrentar al cambio climático y adaptarse a él.

Los científicos estiman que entre 3.300 y 3.600 millones de personas en todo el mundo viven en zonas altamente vulnerables. Es decir, entre el 41 y el 48% de la población mundial es susceptible a experimentar los impactos negativos del aumento de la temperatura del planeta. 

La mayoría de las personas incluidas en las cifras anteriores están en el África subsahariana, el sur de Asia, América Central, América del Sur, y pequeños estados insulares en desarrollo. También son altamente vulnerables las personas que viven en el Ártico.

Según el reporte, estas zonas son puntos críticos de vulnerabilidad a los efectos nocivos del cambio climático debido a las limitaciones de desarrollo. La vulnerabilidad al cambio climático, dice el documento, está ligada con la pobreza, el uso insostenible de la tierra, los desafíos en los gobiernos, el acceso limitado a los servicios básicos e incluso con los “patrones históricos y actuales del colonialismo”.

El reporte dice también que la vulnerabilidad aumenta el riesgo de muerte. Entre 2010 y 2020, la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en regiones altamente vulnerables en comparación con regiones con vulnerabilidad muy baja. 

Además, el cambio climático afecta más a las mujeres. El reporte enfatiza que las mujeres, particularmente las más pobres, son las más vulnerables a los efectos del cambio climático.

Pero casi la mitad de la población mundial no solo es vulnerable a los efectos del cambio climático sino que además tiene dificultades para adaptarse a esos cambios. 

El reporte dice que los esfuerzos de adaptación no están bien distribuidos y que el mayor reto es el financiamiento. Carolina Zambrano, líder de justicia climática de la organización Hivos, dice que “los [países] más vulnerables tienen financiamiento limitado para la adaptación”. Según Zambrano, solo el 25% del total del presupuesto climático se usa en adaptación y eso, asegura, “no es nada”. 

Finalmente, Zambrano dice que el hecho de que el reporte hable de las vulnerabilidades de una parte de la población es importante. Zambrano dice que esto evidencia la necesidad de una justicia climática y de la “equidad para responder a los impactos del cambio climático”.  

3. Ya existen esfuerzos de adaptación pero no son suficientes

La adaptación al cambio climático es clave para reducir los riesgos del aumento de la temperatura del planeta. Según el reporte, la adaptación juega un papel clave en la reducción de la exposición y la vulnerabilidad al cambio climático, por eso en algunos lugares ya se están tomando medidas de adaptación. Sin embargo, el reporte dice que no es suficiente, que el progreso es desigual y que no nos estamos adaptamos lo suficientemente rápido. 

Un problema, dice el reporte, es que la mayoría de los planes de adaptación que hay en la actualidad, se centran más en la planificación que en la implementación. Entonces como no se implementan, no cumplen con el objetivo de la adaptación. 

Además, el reporte dice que hay brechas cada vez mayores entre las acciones de adaptación que se están haciendo y lo que se necesita hacer. Esas brechas son mayores en las poblaciones de bajos recursos y se estima que continuarán agudizándose. 

Sin embargo, hay procesos de adaptación efectivos que han logrado reducir los riesgos y daños causados por el cambio climático, sobre todo a través del ajuste del funcionamiento de sistemas existentes. Pero su implementación depende de la capacidad y eficacia de los procesos de gobernanza y toma de decisiones.

La adaptación tiene múltiples beneficios como:

  • La mejora de la productividad agrícola
  • La mejora en la salud y bienestar de las personas y los ecosistemas
  • El acceso seguro al agua y alimentos
  • El sustento de la biodiversidad y conservación
  • La reducción de riesgos y daños

En América Latina, las estrategias de adaptación para la producción agrícola están aumentando como respuesta a los cambios climáticos actuales y proyectados. Pero también se han planificado estrategias de adaptación en las ciudades. El reporte dice que la adaptación urbana en la región se ha enfocado en la inclusión de soluciones para la regulación, planificación, y gestión de servicios como el agua y la vivienda. 

Además, el reporte hace un reconocimiento importante al rol que tienen los pueblos y nacionalidades indígenas en las estrategias de adaptación al cambio climático. El documento dice que “el conocimiento indígena y el conocimiento local son cruciales para la adaptación y resiliencia de los sistemas socio-ecológicos”. Según el reporte, el conocimiento indígena debe ser tomado en cuenta al momento de planificar acciones de adaptación. 

La adecuada adaptación, en respuesta al cambio climático, podrá reducir los riesgos climáticos y la vulnerabilidad de miles de millones de personas en el mundo. 

4. Desarrollo resiliente al clima

El reporte del IPCC conceptualiza un nuevo término: el desarrollo resiliente al clima. El reporte lo define como un proceso de implementación de soluciones de adaptación y mitigación para apoyar el desarrollo sostenible para todos. Según el reporte, manejar la acción climática con el desarrollo sostenible aumenta la eficacia para mejorar el bienestar humano y ecológico.

El reporte dice que el desarrollo resiliente al clima puede ayudar a mejorar la capacidad para la mitigación y adaptación. Esta clase de desarrollo es importante porque busca conservar y restaurar los ecosistemas, involucra a las personas y grupos sociales marginados, considera diferentes intereses, valores y visiones del mundo, y busca la inversión y cooperación internacional. 

Carolina Zambrano, de la organización Hivos, dice que el desarrollo resiliente al clima tiene un beneficio múltiple: ayuda a la mitigación, a la adaptación y al desarrollo sostenible. Según Zambrano, esa es la clave sobre todo en un contexto institucional en el que los recursos son limitados y las intervenciones que tienen beneficios múltiples son las que se deben priorizar. 

Sin embargo, lograr un desarrollo resiliente al clima no es tan fácil. Ahora, con los niveles actuales de calentamiento global (1,1 grados Celsius más) ya es un desafío aplicar el desarrollo resiliente al clima. Según el reporte, su capacidad se limitará aún más si el calentamiento global supera 1,5 grados Celsius y puede que no sea posible si la temperatura del planeta supera los 2 grados Celsius.

5. Soluciones basadas en la naturaleza

La conservación de la naturaleza es esencial para asegurar un futuro habitable. El reporte evidencia el potencial de las soluciones basadas en la naturaleza tanto para reducir los riesgos climáticos como también para mejorar la vida de las personas. 

Las soluciones basadas en la naturaleza son acciones que protegen y gestionan de forma sostenible los ecosistemas para brindar beneficios de adaptación y mitigación del cambio climático. Generalmente estas soluciones benefician a la biodiversidad y fortalecen su función tanto en la mitigación como en la adaptación climática.

El reporte dice, con gran confianza, que las soluciones basadas en la naturaleza “proporcionan beneficios de adaptación y mitigación para el cambio climático, además de contribuir a otros objetivos de desarrollo sostenible”.

Además, el reporte dice que hay evidencia sólida de que las soluciones basadas en la naturaleza tienen beneficios para una variedad de grupos. Según los científicos del IPCC, estas soluciones pueden beneficiar a las personas, al clima, a las especies, e incluso a los hábitats silvestres. Además, evitan más emisiones y promueven la eliminación de CO2 utilizando enfoques que producen beneficios de mitigación duraderos.

Algunos ejemplos de soluciones basadas en la naturaleza son:

  • Reforestación y restauración de bosques
  • Protección y restauración de arrecifes de coral
  • Restauración de manglares
  • Construcción de ciudades con más espacios verdes

En la presentación del reporte, el científico del IPCC Hans-Otto Pörtner, explicó que por ejemplo, restaurar los ecosistemas degradados y conservar entre el 30 y 50 por ciento de los hábitats beneficia a toda la sociedad. 

Sin embargo, las soluciones basadas en la naturaleza, dice el reporte, no pueden considerarse una razón para retrasar los recortes que deben haber en las emisiones de gases de efecto invernadero o el uso de combustibles fósiles. 

Además, si las soluciones basadas en la naturaleza no son bien aplicadas podrían tener también múltiples impactos negativos. Un ejemplo de esto es la forestación —afforestation en inglés— que es establecer un bosque donde antes no lo había. Esto puede reducir la biodiversidad local, modificar el ecosistema, erosionar el suelo, introducir especies invasoras, e incluso modificar la disponibilidad del agua. 

El reporte concluye con un mensaje claro: la acción climática es más necesaria que nunca. “La evidencia científica acumulada es inequívoca: el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta. Cualquier retraso adicional en la acción global anticipada tanto en adaptación como en mitigación nos hará perder la breve ventana de oportunidad —que se cierra rápidamente— para asegurar un futuro habitable y sostenible para todos”.

Doménica Montaño
(Quito) Reportera de GK. Cubre medioambiente y derechos humanos.

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