Luis Hernán Salgado Pesantes es un abogado y docente cuencano, nacido en Cuenca en 1939. Durante tres años —desde 2019 hasta 2022— fue el presidente de la Corte Constitucional, el máximo tribunal. Tiene 82 años y ha dedicado más de cincuenta años a cultivar una carrera como juez en Ecuador, pero también un liderazgo en tribunales internacionales. Hoy, luego del concurso de renovación parcial de la Corte, en el que fue seleccionado al azar, deja su cargo y la silla principal del magistrado.

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Hoy, luego de anunciarse su salida, Hernán Salgado está reunido con sus colegas pero se toma unos minutos para conversar con GK. El abogado —quizá uno de los más respetados en el país en su rama, el derecho constitucional— dice que su paso por la Corte fue una experiencia positiva. Se siente satisfecho. “Pudimos avanzar en cuestiones bastante difíciles, complejas y fuimos buscando como no apartarnos de la Constitución. Ese ha sido nuestro punto básico. Se pueden tener interpretaciones diversas, claro, pero buscamos estar dentro de la norma constitucional”, relata, aliviado. 

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Para Salgado, uno de los mayores logros en la Corte fueron los dictámenes dispuestos por unanimidad. “Hemos hecho números, y el 82% de aquellas sentencias fueron unánimes. Eso es bastante positivo. No soltamos la Constitución”, dice.

Haber sido presidente de la Corte Constitucional es uno de los roles más importantes que ha cumplido en el país, pero no el único que ha logrado. Sus primeros años estudiantiles los vivió en la escuela San José-La Salle de Cuenca. Sus estudios secundarios los cursó en el colegio La Salle y en el Nacional Vicente Rocafuerte entre 1952 y 1958. Dejó las aulas colegiales el 21 de enero de 1958, después de graduarse como bachiller en Humanidades Modernas.

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Hernán Salgado se incorporó a la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de Guayaquil en 1958 y se graduó como abogado en 1964. También ingresó al Instituto de Ciencias Internacionales, donde obtuvo su licenciatura en Ciencias Sociales. Para 1967, logró su doctorado en Jurisprudencia y, cuando egresó, fue reconocido con el Accésit al Premio Contenta, que le otorgó el consejo universitario de la Universidad de Guayaquil por haber obtenido calificaciones altas durante sus exámenes en cada uno de sus cursos universitarios. 

En ese mismo año, 1967, comenzó a ejercer su oficio de forma libre durante tres años. Luego, también inició su carrera como docente. Primero en colegios guayaquileños como el colegio Nacional Eloy Alfaro, La Salle, Javier, Nocturno Veinte de Abril, entre otros. En 1978, se integró a la plantilla docente de Derecho Constitucional en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y, para 1987, asumió el decanato de la facultad de Jurisprudencia de ese centro universitario durante dos años. 

Sus años como docente –y su trabajo como abogado– le permitieron, pronto, escalar como juez, no solo en cortes nacionales, sino en internacionales. Estos fueron varios de sus logros: 

  • Juez en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (1992-1997)
  • Miembro de Comisión Ecuatoriana de Reformas Constitucionales (1994)
  • Presidente en Corte Interamericana de Derechos Humanos (1997-1999)
  • Juez en Corte Interamericana de Derechos Humanos (1998-2003)
  • Asesor en Asamblea Constituyente Ecuador (1998)
  • Vocal en Tribunal Constitucional (2003)
  • Juez en Corte Suprema de Justicia (2005-2008)

Hernán Salgado, además, ha escrito al menos doce obras, todas exploran temas vinculados al derecho y la justicia constitucional. En su haber tiene títulos como “El Sistema Presidencial en América Latina -Del Caudillismo Autocrático al Hiperpresidencialismo Constitucional”, “Lecciones del Derecho Constitucional” o “Manual de Justicia Constitucional”. 

Salgado no parará de escribir, dice. Después de la presidencia de la Corte, el abogado alista su pluma para publicar un nuevo libro sobre derecho constitucional. Dejó formalmente la docencia en 2013, pero “no le puedo decir que no lo haré de nuevo”, asegura. Ahora, que vive en Guayaquil, porque el frío del páramo quiteño no beneficia su salud, dice, seguirá escribiendo “para actualizar los conocimientos y los tiempos”, asegura, del otro lado del teléfono, mientras ríe. 

Desafíos en la Corte

En estos últimos tres años, la Corte Constitucional ha resuelto varios temas complejos como lo hizo cuando abrió paso al matrimonio igualitario en junio del 2019; o cuando amplió la causal de violación para todas las sobrevivientes en el histórico fallo del 28 de abril de 2021, sobre la interrupción del embarazo. 

Salgado fue uno de los cuatro jueces que votó en contra del dictamen que aprobó el matrimonio entre parejas homosexuales en el país, el 12 de junio de 2019. Pero, aclara, no lo hizo porque no estuviese de acuerdo. “Yo siempre lo he aceptado, sin embargo, pensaba que lo adecuado era hacer una reforma constitucional. Mis colegas [los que votaron a favor] dijeron que sí era posible interpretarla”, cuenta. Al haber mayoría, Salgado lo aceptó, y dos días después –frente a la oleada de comentarios de personas que se oponían al matrimonio igualitario— defendió la sentencia. 

También fue uno de los jueces que votó a favor de que el derecho al aborto en casos de violación sea para todas las sobrevivientes: mujeres, niñas, adolescentes y personas gestantes. “Mire, yo estuve a favor de aquello, porque si una mujer que fue violada requería practicarse un aborto era sancionado de acuerdo con la ley. La ley era injusta y discriminatoria”, dice, con firmeza. 

Salgado recuerda, con alivio, una de las últimas sentencias en las que fungió como juez ponente. En diciembre del 2021, llegó a su oficina una solicitud de acción extraordinaria interpuesta por el padre de un alumno de un colegio ecuatoriano. El estudiante, cuenta Salgado, había hecho varias bromas contra su profesor por redes sociales y la institución decidió expulsarlo. “Fue un caso interesante, porque se defendió la libertad de pensamiento del muchacho. Aquella sanción era desproporcionada. No llamaron a los padres, no respetaron el debido proceso. Hay que ser tolerantes. Si hubiese sido una agresión, se entendería. Pero no fue nada por el estilo”, recuerda. 

A Hernán Salgado también le consultamos sobre la acción de inconstitucional que las familias de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra interpusieron en julio de 2021 para que se desclasificar la información contenida de las actas 18, 19 y 20 que el Consejo de Seguridad Pública del Ecuador (Cosepe) se negó a entregar en marzo de ese año. Fue Salgado quien debía conocer la causa, después del sorteo rutinario que se realiza en la Corte. 

“Lamentablemente, a pesar del trabajo duro, de hacer lo más que se pudo, aún quedan muchos casos que despachar. Había causas pendientes desde el 2012. En mi oficina se ha logrado avanzar hasta el 2017 y el orden debe ser cronológico. Eso lamentamos”, admite Salgado. 

Ahora, Salgado volverá a Guayaquil para sumar otro libro a los más de diez títulos que forman parte de su recorrido como autor. 

Karol E. Noroña
Quito, 1994. Periodista y cronista ecuatoriana. Cuenta historias sobre los derechos de las mujeres, los efectos de las redes de delincuencia organizada en el país, el sistema carcelario y cubre permanentemente la lucha de las familias que buscan sus desaparecidos en el país. Ha escrito en medios tradicionales e independientes, nacionales e internacionales. Segundo lugar del premio Periodistas por tus derechos 2021, de la Unión Europea en Ecuador. Coautora del libro 'Periferias: Crónicas del Ecuador invisible'. Forma parte de la organización Chicas Poderosas Ecuador.