Hace muchos años, vivió en Guayaquil una valiente esclava que decidió poner freno a los maltratos, violencia y explotación a los que la sometía su amo y ganó su libertad. Su nombre era María Chiquinquirá.

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Este texto fue originalmente publicado en el libro 100 mujeres de nuestra historia, Ecuador


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Ella era muy inteligente y carismática, pero casi nunca podía demostrarlo porque en esa época se pensaba que los esclavos no eran personas con derechos y pensamientos propios, sino cosas que se podían intercambiar o vender. Entonces María no tenía más remedio que trabajar en silencio y sin descanso para su dueño, el cura Alfonso Cepeda.

Cuando creció, María convenció a la familia que la dejaran trabajar como esclava jornalera, es decir, que pudiera laborar por su cuenta y pagar diariamente una cantidad fija a sus amos. Así fue que salió al pueblo y conoció a José Espinoza, un sastre que se enamoró perdidamente de ella y con quien tuvo una hermosa hija de nombre María del Carmen.

María y su esposo querían una mejor vida para su niña, así que con mucho esfuerzo juntaron algo de dinero para que pudiera tener una educación. Cuando el cura se enteró que María del Carmen estaba aprendiendo a leer y a escribir, puso el grito en el cielo:

— ¿Quién te has creído para educar a tu hija, si ambas son mis esclavas? —gritó enfurecido el cura.

—Yo seré su esclava, pero mi hija es libre como el viento —exclamó María.

— ¡Las dos son mías y yo decido qué es lo que pueden, o no, hacer!

— Eso ya lo veremos —dijo María y se marchó.

Poco después, María inició un juicio en contra del cura, demandando la libertad para ella y su hija. Durante este largo proceso reclamó el respeto a su honor y lo acusó de maltratos y abusos hacia ella y otras mujeres esclavas. Logró reunir a decenas de personas como testigos a su favor y así la autoridad le concedió la libertad hasta que termine el juicio.

Aunque el proceso judicial no finalizó cuando estaba viva, pudo vivir en libertad, haciendo uso de su valentía, inteligencia, apoyo de los suyos y leyes vigentes a su favor. La lucha de María y de tantas otras mujeres de la época, hizo posible la conquista de su derecho a ser libres, decidir y disponer sobre su propia vida.


Este texto fue originalmente publicado en el libro 100 mujeres de nuestra historia, Ecuador


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Proyecto independiente Kynku
Dirección y concepto: Tsunki Escandón y Katherine Barros; Ilustración: Tsunki Escandón; Investigación: Katherine Barros, Tsunki Escandón, Gladys Dután; Textos: Camila Corral.