Este contenido fue publicado originalmente en Mongabay Latam 


Ausencia de información

En Ecuador aún no existen datos claros sobre el tráfico del jaguar y no hay un programa vigente para su conservación, ni un registro del número de jaguares que habitan en las diferentes regiones del país. Casi todos los esfuerzos por cuidar a esta especie vienen de organizaciones privadas o de la sociedad civil, convirtiéndose en el único salvavidas para evitar su extinción.

A pesar de la falta de información, existen varias áreas de prioridad de conservación de jaguares, lugares donde, según expertos, hay que centrar todos los esfuerzos para salvar a este felino. Una de ellas es la Cordillera Chongón-Colonche, al centro-oeste del país. Se estima que en esta zona quedan muy pocos individuos, incluso en ciertas áreas, dice Michäel Moens, director de conservación de la Fundación Jocotoco, “habría que reconfirmar su presencia porque estamos hablando de menos de 10”.

Otra de las áreas de importancia de conservación para el jaguar está en el Chocó ecuatoriano, donde se ubica la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas. Se estima que allí la población de jaguares podría oscilar entre los 30 y 40 individuos. Pero Moens insiste que para confirmar ese número son necesarios más estudios.

En el Parque Nacional Yasuní —en el norte de la Amazonía ecuatoriana— también se registra la presencia de este felino. Diego Mosquera, coordinador de investigación de la Estación de Biodiversidad Tiputini de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), cuenta que entre 2008 y 2011 realizaron un estudio con cámaras trampa en el Yasuní y registraron 21 jaguares.

Hay una gran pérdida de hábitat

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La deforestación es uno de los principales enemigos para el jaguar en Ecuador. Bernardo Ortiz, director del proyecto de Fortalecimiento de la Gobernanza de Recursos Silvestres en Ecuador de WWF, explica que en el país no se deforestan grandes extensiones rápidamente sino que “es un efecto de hormiga, de miles de individuos talando de a poquito todos los años y la suma de ese efecto finalmente acaba siendo, después de una década, cientos de miles de hectáreas”.

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Galo Zapata-Ríos, director científico de la Wildlife Conservation Society (WCS), coincide en que una de las principales amenazas en la zona del Chocó es la pérdida de hábitat. “Hay proyectos agrícolas de escala grande, proyectos de subsistencia. Existe tala de madera, minería ilegal y una densidad poblacional alta”.

riesgo que enfrenta el jaguar en Ecuador

En un operativo en el que participaron Guardaparques del Yasuní, Fuerzas Armadas y Policía Ambiental, fue retenido un camión con 25 metros cúbicos de balsa en la parroquia Pompeya a mediados de junio 2020. Fotografía de MAE Orellana.

El aumento de la tala de árboles, sumado a la presión del COVID-19 y la poca presencia de autoridades locales en territorio, ha generado conflictos con el hábitat del jaguar. La pérdida de bosque empuja a las poblaciones locales a ocupar áreas nuevas y más alejadas donde es común que se encuentren con jaguares. Para Michäel Moens, ese es un grave problema porque puede generar un conflicto felino-humano que puede llevar a la matanza de jaguares.

No hay claridad sobre el tráfico de partes del jaguar

Entre enero y junio de 2020, el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica registró 153 denuncias de delitos contra la flora y fauna silvestre en las 24 provincias del país; solo una fue relacionada con el tráfico de jaguar, pero, según el Ministerio la información es reservada y está en investigación, por lo que no pudieron especificar dónde ocurrió ni en qué estado está la denuncia.

Por su parte, la Fiscalía General del Estado dijo que el Sistema Integrado de Actuaciones Fiscales (SIAF) no cuenta con la variable “tipo de especie traficada” y que esperan cambiar esto “en el mediano plazo”.

La razón detrás de la venta de partes de jaguar se sustenta en que hay un mercado con una demanda creciente, sobre todo en países asiáticos como China. Bernardo Ortiz, de WWF, dice que cuando hay una percepción negativa contra un animal y oportunidades económicas de por medio, la gente las va a aprovechar porque la economía rural en muchos de estos sitios es complicada. “Entonces matan al jaguar, primero para quitárselo de encima y qué mejor si alguien da algo por eso”, comenta.

Se necesitan más acciones de conservación

Según el estudio el Estado de conservación del jaguar y el pecarí de labio blanco en el Ecuador occidental, elaborado por Galo Zapata-Ríos de WCS Ecuador y el biólogo Edison Araguillin, el felino se considera extinto en la Reserva Étnica Awá, la Reserva Ecológica Mache-Chindul, y el Bosque Protector Chongón-Colonche, que inicia en la provincia del Guayas y se extiende por Santa Elena, Manabí y Esmeraldas.

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Michäel Moens asegura que en el contexto actual es improbable que los jaguares puedan subsistir a largo plazo sin acciones de conservación apropiadas y oportunas. El director de conservación de Jocotoco indica que para salvar a las últimas poblaciones de jaguar uno de los proyectos que quieren implementar es un corredor biológico desde la Reserva Canandé y Tesoro Escondido en Esmeraldas hasta Cotacachi-Cayapas.

riesgo que enfrenta el jaguar en Ecuador

Jaguar registrado por una cámara trampa en la Reserva Tapichalaca. Fotografía de Fundación Jocotoco.

La importancia de crear este corredor, dice Moens, es conectar las tierras bajas con las tierras altas para que los jaguares puedan moverse. Además, dice, es necesario conocer el número de jaguares que habita en estos lugares como ocurre en países como México, que sí tienen cifras más exactas.