El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) presentó el informe del informe  Bienestar de los Hogares ante la pandemia de la Covid-19 en Ecuador. Aunque cada uno de los asistentes en la rueda de prensa estaba a más de dos metros de distancia para escuchar el informe de una de las mayores organizaciones globales para la niñez, el sentimiento de que la pandemia sigue vigente continúa, mientras la “antigua normalidad” se intenta retomar —una situación que se vive también en el ámbito escolar ecuatoriano: uno de los datos más preocupantes es el bajo número de niñas, niños y adolescentes que volvió a las aulas

Joaquín González-Alemán, representante de Unicef Ecuador, comenzó su  intervención insistiendo que a su organización le preocupa observar que para el nuevo periodo escolar de la Sierra y Amazonía solo el 6% de los niños retornen a las aulas”

Importancia del retorno a clases para niños y madres 

Unicef ha dicho que un retorno a clases progresivo y con las medidas de bioseguridad es seguro. “Es un riesgo mínimo comparado a que los niños estudien desde casa y el efecto que esto tiene para su aprendizaje, su salud mental, para su alimentación, para su actividad física”, dijo González-Alemán. El funcionario recalcó que estos niños serán quienes dirijan el país en 2050 y que de las decisiones que se tomen hoy dependerá nuestro futuro.

El informe demuestra que es indispensable que los niños regresen a clases porque es parte de la reactivación económica para sus madres. Según el informe de Unicef, el cuidado infantil recae sobre ellas: en los estratos socioeconómicos más bajos en un 89% y en los altos en un 49%. que mientras los niños sigan en clases virtuales las implicaciones para las mujeres son graves porque están excluidas del mercado laboral.

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Además, dijo que “los esfuerzos de los gobiernos se han centrado en evitar la propagación del virus, dejando de lado prioridades para el bienestar de las familias, especialmente para los niños, niñas y adolescentes, quienes aún no retornan a las escuelas, a las escuelas en su totalidad” explicó González-Alemán. 

Según Unicef, las familias con hijos que han caído en la pobreza como consecuencia de la pandemia les tomará 11 años recuperarse, si es que sus ingresos económicos crecen anualmente un 2 %. En Ecuador hay 4,7 millones de familias que tienen niños.

González-Alemán explicó que es hora de pensar en que los niños vuelvan a clases porque el país ya está funcionando. Ya es normal ver que  los cines, los restaurantes y los gimnasios están abiertos. En cambio, las escuelas siguen  cerradas. “Es  una contradicción frente a la realidad que estamos viviendo”, dijo —especialmente teniendo en cuenta que Ecuador ya tiene un alto índice de vacunados  contra el covid-19. 

 Acceso a educación 

El informe refleja que cuatro de cada diez hogares con menores de 5 años  acceden a educación de desarrollo infantil o educación inicial. “El cierre de los centros de desarrollo infantil debido a la pandemia, limita el acceso de muchos niños y niñas a los programas de alimentación complementaria”, explica Alexandra Escobar, especialista en inclusión social de Unicef en Ecuador. 

Escobar también explicó que la exclusión educativa se incrementa por las clases virtuales pues  generan una diferencia en la calidad de educación que reciben los niños de estratos socioeconómicos bajos y altos.“La situación  se ha vuelto más desafiante. Primero, porque las niñas, los niños, niñas y adolescentes de hogares más pobres reciben la mitad de las horas de clase que sus pares en escuelas privadas”, dijo Escobar. 

Además, el 90% de los niños, niñas y adolescentes de hogares de estratos bajos accede a clases a través de un teléfono celular, que por lo general es uno de sus padres y no siempre tiene buena cobertura de internet. En estratos altos, en cambio,  el 70% acceden a clases a través de una computadora propia.

Escobar explica que el 50% de hogares con niños y niñas requiere de un computador para poder estudiar y también que el 50 por ciento de hogares necesita contar con Internet o mejorar su conexión. “Seguir la educación virtual es un reto mayor para los hogares de la ruralidad, donde 60 por ciento no dispone de computador”, dijo. 

Hambre  e impacto emocional

Según el informe de Unicef, en Ecuador  siete de cada diez hogares de ingresos bajos viven con inseguridad alimentaria (es decir, sufren de hambre de manera crónica). Durante la pandemia del covid-19, esta condición ha comenzado a afectar a las clases medias. Las familias de estratos medio bajo han sido afectadas en un 9% y la clase media en un 10%

Por otra parte, la situación emocional de niños, niñas y adolescentes se ha complicado. “La presión emocional sobre las niñas y niños está en aumento”, dice el informe. Tres de cada cuatro hogares indican que han presentado afectaciones emocionales en sus niños, que se han  sentido tristes,, se ponen agresivos, hay cambios en sus hábitos de sueño y comportamiento. El informe también explica que hay variación en sus hábitos alimenticios: dejan de comer o comen mal debido a la ansiedad. 

Niñas, niñas y adolescentes en migración 

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Joaquín González-Alemán dijo que la pandemia del coronavirus golpeó en un momento de recesión económica y aumento del desempleo. Con los confinamientos que se decretaron para intentar evitar la propagación del virus, muchas familias que viven del empleo informal se vieron gravemente afectadas —en especial desde octubre de 2020. El estudio explica que dos de cada diez hogares en Ecuador están pensando en migrar para sortear la crisis.

Escobar explicó que  “esta crisis económica es peor que la de 1999”, cuando una quiebra masiva del sistema bancario  generó inflación, desempleo, muertes y la migración de millones de ecuatorianos, rumbo a España e Italia, principalmente.

Uno de los temores que tienen los funcionarios de Unicef es que se genere una nueva “estampida migratoria” que ponga en riesgo a niños, niñas y adolescentes, porque pueden ser enviados a otros países “de una manera no segura para reunirse con sus padres”, dijo Escobar. “En 1999, mucha población se fue hacia España o Italia y se facilitó la reunificación familiar. Ahora estamos frente a un escenario donde las políticas migratorias no están priorizando esta situación“, añadió la oficial.

Antes de finalizar la rueda de prensa, Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe, dijo que la educación y el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes no pueden seguir en pausa. “Solo poniéndolos a ellos y sus familias como prioridad en los esfuerzos de recuperación podremos evitar que el futuro a mediano y largo plazo de nuestros países esté en riesgo» .dijo  Gough.  “Es urgente que los hogares más golpeados por la crisis reciban protección y que los niños, niñas y sus familias sean el centro de las estrategias de recuperación”, afirmó Gough.