No necesité leer por completo este artículo del New York Times  para reconocer el sentimiento que me ha dominado últimamente. Ese sin sabor, esa sensación de estancamiento y vacío, ese meh que ni va ni viene: la languidez.

— No es agotamiento, todavía tenemos energía. No es depresión, no nos sentimos desesperanzados. Simplemente nos sentimos medio sin alegría y sin rumbo, decía el autor poniendo en palabras esta sensación que muchos compartimos.

La verdad, queridos lectores, es que en estas últimas semanas la languidez me ha alejado de la cocina más de lo que una gourmand suele alejarse: mi refrigerador se llena mecánicamente con cualquier cosa que pueda cocinar en menos de 15 minutos en la freidora de aire, los almuerzos aburridos son la regla y no encuentro muchas alegrías en comer. Me ha costado admitirlo: me da igual si como o no.

Una de las pocas cosas que me emocionan estos días medio aletargados, medio iguales al resto, es el bol de frutas que preparo todas las mañanas para desayunar: fresas, moras, arándanos, uvillas que, con sus formitas redondas y jugosas, hacen una coreografía para alegrarme. Los sabores acidulces (¿existe la palabra? Qué importa: ustedes me entienden) de las uvillas me despiertan y la dulzura de las fresas me ayudan a encontrarle sentido a mi día. ¿Quién puede ser indiferente frente a tanta belleza?

— ¿Qué quieres almorzar?
— Algo con fruta, por favor.

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No pierdo las esperanzas de volver a encontrarme en la cocina, disfrutando del momento y no solo comiendo por comer. 

Hice una lista de recetas que me emocionan preparar y probar: esta es la primera que compartiré con ustedes, en honor a la fruta que me alegra. Endulcen con ella estos días lánguidos, que estoy segura, pronto terminarán: el sol ya está saliendo :) 

Posdata: si hubiera hecho esta receta en 1700 seguramente la languidez se habría ido solo batiendo la crema a mano por horas hasta que quede firme. Gracias, electricidad.

¡Buen provecho!

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Shortcake de frutos rojos

receta shortcake frutos rojos

Ingredientes:

Para los bizcochos:
3 tazas de harina
3 cucharadas de azúcar blanca
1 cucharada de levadura en polvo
1 cucharadita de sal
1 taza de crema de leche fría
1 huevo grande
1 barra de mantequilla sin sal, fría y cortada en trozos
2 cucharaditas de azúcar morena

Para las frutas:
5 tazas de frutos rojos (fresas, moras, mortiños, arándanos, frambuesas, uvillas)
1 a 2 cucharadas de azúcar granulada
1 cucharada de jugo de limón

½ cucharadita de extracto de vainilla
Para la crema:
½ taza de yogur griego (puede ser natural o de vainilla)
1 ½ tazas de crema de leche
¼ taza de azúcar en polvo
1 cucharadita de extracto de vainilla
Pizca de sal

8 PORCIONES / 1 HORA 30 MINUTOS

Precalienta el horno a 400 grados. Mezcla la harina, el azúcar, el polvo de hornear y la sal en un tazón grande. Bate la crema de leche y el huevo en un recipiente aparte.

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Usa tus dedos para cortar la mantequilla en la mezcla de harina hasta que se formen bolitas pequeñas. Haz un hueco en el centro de la harina y vierte la mezcla de crema con huevo. Revuelve hasta que todo esté combinado, luego usa tus manos para amasar la mezcla varias veces hasta que la masa se una. Tiene que tener la textura de una masa para galletas.

Divide la masa en dos partes iguales y colócalas en una bandeja para hornear. Usa las manos ligeramente húmedas para presionarlas formando dos  círculos separados. Deja enfriar los discos de masa en el refrigerador por 15 minutos (la masa se puede enfriar hasta 4 horas). Justo antes de hornear, retira los discos del frío y  espolvorea cada uno con 1 cucharadita de azúcar morena.

Hornea los bizcochos hasta que estén dorados y bien cocidos, de 20 a 25 minutos. Déjalos enfriar completamente.

Macera las frutas agregándoles azúcar, limón y vainilla en un bol grande. Usa un tenedor para triturar suavemente 1/4 de taza de las frutas. Puede ser menos cantidad, solo asegúrate de crear un poco de líquido si las frutas no están naturalmente muy jugosas. Revuelve suavemente para combinar y deja reposar durante unos 30 minutos.

Para la crema, agrega el yogur, el azúcar, la vainilla y la sal en un tazón. Con una batidora, mezcla a velocidad media hasta que se combinen. Agrega la crema de leche y bate hasta que se formen picos muy firmes. Puedes llevar la crema al frío hasta antes de servir.

Para servir, coloca uno de los bizcochos enfriados en un plato. Cúbrelo con la mitad de la crema seguida de la mitad de las frutas maceradas. No extiendas la crema hasta los bordes, se esparcirá cuando pongas el otro bizcocho encima. Repite lo mismo con el bizcocho restante, la crema y las frutas. 

El shortcake se puede armar hasta aproximadamente 1 hora antes y guardar en el refrigerador.