Hace algunos meses, mi amiga Sara me enseñó a comer una mandarina.

— Agarra la mandarina, cierra tus ojos y siente su textura: ¿qué sientes cuando la tocas?, ahora mirala y dime qué colores ves ¿te gustan?, pélala y acércala a tu nariz, siente todas sus fragancias y dime a qué te recuerdan. Toma un gajo y mételo en tu boca. Antes de morderlo, fíjate cómo se siente en tu lengua ¿está fría? ¿suave? Ahora sí, dale un mordisco y cuéntame cuántos sabores encontraste.

Nunca me había tomado 15 minutos comer una mandarina, generalmente lo hago en un bocado, sin mucha atención ni cuidado. Pero en esos minutos, redescubrí detalles y sensaciones que se habían escabullido en las cien mil mandarinas que he comido en toda la vida. Nunca había sentido, por ejemplo, la suavidad de la piel de un gajo de mandarina: parecía una almohadita de seda rellena de almíbar cítrico dulce.

A veces es difícil notar la belleza en las cosas más sencillas. Es más fácil dejarnos sorprender por pomposidades o dejarnos llevar por el apremio del tiempo: “mientras más rápido mejor”, solemos decir inconscientemente. Pero qué bonito es darle a los alimentos el tiempo que se merecen, sobre todo después de pensar cuánto tardan en crecer y llegar a nuestras mesas.

Basta con apenas unos minutos más: olerlos, sentirlos, saborearlos de verdad puede enamorarnos de, por ejemplo, una fruta o un vegetal para probarlo de mil maneras distintas.

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Recordé esto hace unos días, al cocinar brócolis. Me encanté con sus tonalidades verdes y ahora tengo una obsesión con los zucchinis: los he probado en tortas, pasta y ratatouille. En todas estas versiones, tiene un sabor distinto.

Aprovechemos el recién inaugurado año para darle oportunidad a nuevos alimentos. Probemos nuevas recetas que nos saquen de nuestra zona de confort gastronómica. ¿No les gustan los mellocos? Denle solo 15 minutos para volverlos a descubrir y, estoy segura, cambiarán de idea.

¡Buen provecho!

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Ensalada de zucchini

receta ensalada zucchini

Ingredientes:
3 zucchini amarillos o verdes
⅓ taza de queso maduro rallado
¼ taza de albahaca fresca
¼ taza de perejil
⅓ taza de almendras picadas
2 cucharadas de alcaparras
1 cucharadita de ralladura de limón
1 cucharada de jugo de limón
1 diente de ajo picado
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra

6 PORCIONES / 15 MINUTOS

Para el aderezo: en un tazón, mezcla el aceite de oliva, las alcaparras, la ralladura y el jugo de limón, y el ajo. Condimenta con sal y pimienta.

Corta los extremos del zucchini y córtalos en bastones de 5 centímetros de largo y medio centímetro de ancho. Puedes también usar un pelador para obtener finas láminas de zucchini, como si fueran pasta.

Justo antes de servir, sazona el zucchini con sal y pimienta y revuelve para cubrirlos bien. Agrega el queso, las hierbas y el aderezo y sazona al gusto con sal y pimienta. Echa encima las almendras y sirve inmediatamente.