En la cocina de mi abuela había una radio. Era amarilla y como un limón gordo listo para ser exprimido. Era rectangular como un libro y tenía muchísimos botoncitos negros que rogaban ser moneados por los niños hambrientos que merodeábamos por ahí al medio día.

— No me cambien la emisora

En la cocina de mi abuela siempre había música. De la radio amarilla salían melodías mientras ella cocinaba llapingachos con ritmo y sazón, o si preparaba goulash, o si estaba horneando pasteles. Sospecho que los violines y campanitas de las canciones de los sesenta eran el condimento secreto para las famosas papas caramelizadas que enloquecían a todo aquel que las probara.

En la cocina de mi abuela, la música era importante y variada: desde Aretha Flankin y Bobby Darin a Jeannette y Radio María. Mi abuela no concibe cocinar sin música —mi mamá aprendió de ella y, ahora, yo soy su fiel discípula. 

La radio amarilla ya no existe. Un cortocircuito incendió y quemó todo lo que había en la cocina. Nunca ninguna radio que tuvo después fue tan divertida, ni sonó tan bien como la que se perdió en el fuego. Pero queda en mi memoria y yo sigo con la tradición  de cocinar con música: por eso, además de la receta, les dejo este playlist para cocinar. Espero que lo disfruten.

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Croquetas de jamón

croquetas de jamón

Ingredientes:
600 ml de leche 
1 cuchara de mantequilla
1 cuchara harina de trigo
100 gramos de jamón muy picado
2 huevos duros o cocidos
2 huevos batidos para empanizar
Pan rallado para empanizar

6 PORCIONES / 2 HORAS 

Pica bien el jamón ibérico para que quede en taquitos muy pequeños. 

Para hacer la salsa bechamel,  calienta la mantequilla en un sartén hasta que se derrita: debe quedar dorada, no dejes que se queme. Luego mezcla, removiendo, con la harina.

Agrega la mitad del jamón, para que quede envuelto en la mezcla.

Muy despacio, añade la leche a chorros, dejando que la masa la vaya absorbiendo poco a poco. De esta manera te asegurarás de que no haya grumos. 

Mientras tanto, cuece los huevos y cuando estén duros, pélalos y pícalos muy finamente.

Vuelve a la bechamel y fíjate si está adquiriendo espesor, y termina de añadir toda la leche. Tal vez necesites agregar un poco de sal para equilibrar el sabor. 

Cuando la salsa esté en su punto (sabrás que la bechamel está lista cuando la sartén se llene de burbujas y al remover la mezcla haga un ruidito con la sartén, formando caminitos o pasillos al pasar la cuchar) añade el resto del jamón y el huevo duro picado. 

Retira el sartén del fuego y deja la salsa enfriar. Puedes cubrirla con papel film para que no se le haga costra.

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Cuando la mezcla esté bien fría, forma las croquetas y envuélvelas en el huevo batido y pan rallado, luego frielas en aceite muy caliente.