La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) trató ayer, 3 de diciembre, el tema de la pederastia clerical durante una audiencia temática.  Una audiencia temática es un espacio que la Comisión le concede a la sociedad civil para tratar asuntos que puedan ser de interés para toda la región.

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Sara Oviedo, exvicepresidenta del Comité de Protección de los Derechos de los Niños de la Organización de Naciones Unidas, explica que se solicitó la audiencia temática hace tres meses y les fue aprobada de inmediato “ por la relevancia del tema”.

En la audiencia intervinieron representantes de Ending Clergy Abuse (ECA) —una organización global cuya misión es obligar a la Iglesia a poner fin al abuso clerical, especialmente el abuso sexual infantil—. Ellos presentaron cinco casos emblemáticos de abuso sexual contra niñas, niños, y adolescentes, cometidos por autoridades religiosas en Argentina, Ecuador, Perú, México y Colombia. Denunciaron además el encubrimiento de la iglesia, la impunidad de los pederastas, y la falta de medidas de reparación para las víctimas.

En el caso de Ecuador, Karina Montesdeoca, representante de la Coalición contra el Abuso Sexual a la Niñez (Cocasen), presentó el caso del sacerdote César Cordero. Cordero era sacerdote en la ciudad de Cuenca, y se presume que abusó y violó a por lo menos seis hombres cuando eran niños y adolescentes. 

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Su caso salió a la luz en 2018, cuando Jorge Palacios, quien entonces tenía 63 años apareció en televisión y contó que de niño había sido víctima de abuso sexual por parte de Cordero. Según la intervención de Montesdeoca frente a la CIDH, el sacerdote fue galardonado muchas veces por el gobierno ecuatoriano, e incluso después de que los abusos se hicieran públicos, el Estado no intervino. “Pese a toda la evidencia que había en su contra, se archivaron los casos”, afirmó Montesdeoca indignada. 

Aunque el único caso presentado por Ecuador ante la CIDH, fue el de César Cordero, hay otros casos que han salido a la luz, como el del sacerdote Luis FErnando Intriago en Guayaquil y el de José Luis Sánchez en Cuenca.

Luis Fernando Intriago, un reverendo en la ciudad costera de Guayaquil abusó de adolescentes que asistían a sus grupos juveniles. Sobre el caso que se hizo público en 2018, hay una docena de víctimas que han puesto denuncias en su contra, pero se conoce que, en realidad, podrían ser muchas más. El sacerdote trabajó con jóvenes durante más de diez años.

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La Fiscalía abrió dos investigaciones contra Intriago y la Iglesia católica lo expulsó del estado clerical. Sin embargo, hasta hoy no se ha dictado ninguna sentencia contra el ex sacerdote. 

También en Cuenca, se reveló el caso de José Luis Sánchez, un sacerdote católico español que llegó a Ecuador a finales de los años 80. Se acusa a Sánchez de golpear y maltratar niños, autorizar esterilizaciones forzadas a mujeres con discapacidad, y de cometer abuso sexual. Durante más de veinte años, la iglesia católica de Cuenca supo de las acusaciones en contra del sacerdote, pero no hizo nada. 

En 2018, el arzobispo Marcos Pérez Caicedo le notificó a Sánchez sobre una investigación que se abrió en su contra. Un día después, el sacerdote español murió. Ninguna de sus víctimas ha sido reparada, y el Estado ecuatoriano incluso lamentó la muerte del clérigo. 

El Comité de Protección de los Derechos de los Niños de la Organización de Naciones Unidas, publicó, en 2014, un reporte que alertaba sobre el abuso de menores por parte de sacerdotes y líderes religiosos de todo el mundo. Hasta el momento ha habido olas de denuncias en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, Sara Oviedo, quien también forma parte del directorio mundial de ECA, dice que esperan también revelar una ola de casos de abuso clerical en América Latina.

Oviedo explica que tras la audiencia temática con la CIDH, el siguiente paso es preparar un caso para llevarlo ante la comisión para su análisis. Argentina tendría un caso, sin embargo, no se tienen detalles sobre el mismo. Si este caso fuera aceptado por la Comisión, podría ser derivado a la Corte IDH. Oviedo dice que si la corte llegara a fallar a favor de las víctimas se podría dejar un precedente para que los Estados respondan frente a la impunidad y sancionen los abusos de la iglesia. 

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Durante la audiencia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se comprometió a trabajar con la sociedad civil para que los abusos de los líderes religiosos no queden impunes y para asegurar que los Estados protejan de mejor manera a los niños, niñas y adolescentes.