Desde la madrugada del 20 de septiembre el volcán Sangay, uno de los 27 volcanes más activos del Ecuador se encuentra en intensa actividad eruptiva, por lo que los pobladores de las ciudades afectadas por la ceniza deben tomar precauciones para cuidar su salud. 

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El Instituto Geofísico recomienda no acercarse a las zonas de peligro. Es decir, no visitar el  volcán o sus faldas. También es importante que si las personas van a salir de sus casas usen mascarilla y gafas de protección. La mascarilla ya es de uso cotidiano desde febrero de 2020, cuando el covid-19 llegó a Ecuador, sin embargo en este caso puede evitar problemas respiratorios y alérgicos. 

Los efectos perjudiciales para la salud humana son muchos. Según dice el doctor Rodrigo Henríquez, investigador de la Universidad de las Américas (UDLA), las partículas de ceniza pueden provocar irritación directa de los ojos como la conjuntivitis, irritaciones en la piel y las vías respiratorias u otras más graves como laceraciones corneales o cáncer pulmonar, asma en personas más susceptibles o bronquitis crónica. Henríquez explica que las afectaciones a las vías respiratorias depende del tamaño de las partículas de la ceniza y la duración de la exposición. 


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Una de las recomendaciones es evitar salir de sus casas o realizar actividades al aire libre lo que provocaría enfermedades respiratorias al levantar la ceniza.  Si las personas desean limpiar los alrededores de sus casas, los techos, los patios o carros, es necesario solo recoger la ceniza con una pala y barrer suavemente para no remover la ceniza y evitar que llegue a los ojos, boca o nariz.  Para levantar la ceniza no se debe utilizar agua porque al hacerlo, se forma una masa y eso dificulta la limpieza. Es necesario mantener las coladeras y cañerías libres de ceniza.

La ceniza puede dañar vehículos o equipos que funcionen a motor por lo que es recomendable guardarlos en un lugar donde no caiga material volcánico. 

Otra de las precauciones es mover a los animales —mascotas o ganado— en donde no haya caído la ceniza. El biólogo Gerson Rueda explica que la ceniza del volcán Sangay tiene partículas de azufre y dióxido de carbono, que son metales pesados, que al caer sobre las plantas o cultivos las mata y si son frutas o legumbres no se podrían consumir. Las vacas, caballos u otro tipo de ganado deben mantenerse bajo techo para que no se alimenten de las plantas contaminadas por la ceniza. “Sería muy riesgoso para los animales consumir esos pastizales”, dice Rueda. 

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El Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias, también recomienda lavar bien las frutas y vegetales que hayan estado a la intemperie y les haya caído ceniza. Mantener tapados los reservorios de agua, las cisternas o los tanques de agua para que la ceniza no la contamine.