En la mañana del 22 de julio de 2020, un grupo de profesores de instituciones educativas públicas realizaron una protesta frente a Carondelet, el palacio presidencial en Quito, para exigir que el gobierno de Lenín Moreno les pague sus salarios de junio. Los profesores miembros de la  la Unión Nacional de Educadores (UNE) se encadenaron a una reja como forma de protesta.  Rosana Palacios, coordinadora nacional de la UNE dijo en  Twitter que 169 mil docentes no han recibido el sueldo de ese mes. 

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A pesar del riesgo de contagiarse de covid-19, profesores de Quito, Portoviejo, Montecristi, Guayaquil, Esmeraldas, Santo Domingo salieron a las calles con carteles en una marcha pacífica.  En Quito, el 20 de julio, algunos docentes realizaron un plantón afuera de la Unidad Educativa Mejía —conocido como colegio Mejía—, otros se concentraron fuera de la Unidad Educativa Juan Pío Montúfar al sur de la ciudad, el 22 de julio. 

Según, la UNE los profesores también protestan por los despidos y la reducción de presupuesto para el sector de la educación.

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En mayo de 2020, como una manera de enfrentar la crisis económica que ha provocado el nuevo coronavirus, el gobierno de Lenín Moreno redujo la jornada laboral de los servidores públicos de 8 a 6 horas diarias y consecuente reducción salarial del 16,6%. En estas medidas también están incluidos los profesores, que trabajan una jornada diaria de 7 horas y de cuyo sueldo el gobierno retiene el 8,33%. Por ejemplo, un docente con contrato provisional que gana 827 recibe 753 dólares.  

Sobre el recorte presupuestario a la educación que reclaman los maestros, la ministra de Educación Monserat Creamer dijo que el presupuesto fue “reprogramado y no se puede hablar de recortes”. Sin embargo, reconoció en una comparecencia en la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional el 12 de junio que fueron suspendidos los programas de Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia (Safpi). 

El Safpi consistente en la visita de una parvularia a las casas en las que hay niños que van a ingresar a la educación inicial. Según Creamer, son difíciles de realizar virtualmente, por el contacto que necesitan los parvularios con los niños, pero ahora deben respetar las medidas de distanciamiento físico, lo que ahora es imposible. El Safpi tenía un presupuesto de más de 7 millones de dólares.  

Los programas de alfabetización y postalfabetización de 2020 se suspendieron porque “es difícil alfabetizar adultos de manera virtual”, según la Ministra. En este proyecto se invertían más de 11 millones de dólares. Según la Ministra, los programas de educación básica y bachillerato para jóvenes y adultos se han mantenido.