Recetas

Un picnic en la sala de mi casa

El verano es la mejor excusa para compartir la mesa con los que queremos aunque lo tengamos que hacer por Zoom.

Este verano es distinto. Mirar el sol brillar a través de la ventana no ayuda a calmar las ganas que tengo de salir pero es aún peor cuando los arupos me recuerdan que la temporada de comidas al aire libre ha llegado.

El plan para este verano era celebrar el cambio de casa con una fiesta llena de buenos amigos y sobre todo, de buena comida. En cambio, tengo un cúmulo de cajas de cartón y una terracita vacía esperando.

Hay muchas cosas que extraño de la vida prepandemia pero lo que más me hace falta es compartir la mesa con los que más quiero. Cocinar delicias para reunir a la familia y los amigos es uno de mis grandes placeres, y el verano siempre es la mejor excusa: las terrazas, las parrillas, las cervezas, las risas. Extraño mucho las risas.

Los veranos huelen a asados, a naranjas recién exprimidas y a sangría. Huelen a albahaca fresca, a limón y a pan fresquito. La comida en los veranos es así: descomplicada, improvisada, libre. La cocina de verano implica una sensación de inmediatez, una capacidad para capturar la esencia de lo fugaz: la ligereza de un tiempo feliz que se esfuma en un abrir y cerrar de ojos.

El tiempo vuela. Miro por la ventana y pienso en estos meses paquidérmicos: en los altos y bajos, en las angustias que, estoy segura, todos hemos vivido. Cuando esto comenzó, el verano parecía esperarnos a lo lejos, prometiéndonos sol y mejores días. Y aunque el solsticio que acaba de pasar lo vivimos dentro de casa, su significado de cambios y renovaciones nos da fuerzas para aguantar un poco más.

La receta de hoy sabe a verano. No la puedo disfrutar en la terraza con amigos pero agarré un mantel, lo estiré en la esquinita de la sala donde el sol pega fuerte y me senté con mi computadora y me conecté con amigos en Zoom y brindamos por el sol y por la vida.

¡Buen provecho!

|Al periodismo independiente lo financian sus lectores. Aporta a GK, aquí.|

Bruschettas de sardinas, tomate y albahaca

Recete bruschettas, verano Quiero Comer

Ingredientes:
4 rebanadas de pan de agua o masa madre
1 ½ taza de tomate cherry
½ lata de sardinas en aceite o agua
½ manojo de cebollín
6 hojas de albahaca fresca
½ diente de ajo
Sal
Aceite de oliva

4 PORCIONES / 10 MINUTOS

Precalienta el horno a 180 C°.

Riega un chorrito de aceite de oliva en las rebanadas de pan y espárcelas bien hasta los bordes. Colócalas en una bandeja para hornear con el lado del aceite hacia abajo y deja que se tuesten de 5 a 6 minutos o hasta que se doren ligeramente alrededor de los bordes.

Corta los tomates, el cebollín y el diente de ajo. Mezcla todo con un chorrito de aceite y sal.

Saca las rebanadas de pan del horno y sirve la mezcla de tomates, encima unos trocitos de sardina y por último las hojas de albahaca fresca.

Puedes acompañar las bruschettas con una cerveza bien fría.

Avatar
Directora de arte y gourmand oficial de GK. Dirige Quiero Comer, desde donde, cada sábado, cuenta historias sobre una receta (y nos cuenta cómo preparala).