Si Jorge Oviedo fuese profesor de matemáticas, todos los adolescentes amarían las matemáticas. Su atención por lo detalles y sus respuestas hacen que sus alumnos mantengan el interés todo el tiempo. Hace un año da clases de composición en el Estudio de Percusión en Quito. El compositor y director de orquesta tiene sesiones grupales e individuales. Un lunes de abril, a las cinco de la tarde, hay tres alumnos de entre 20 y 34 años.

El director de orquesta y compositor intenta transmitir su conocimiento y gusto por la música a jóvenes.

El compositor y director de orquesta tiene sesiones grupales e individuales. Fotografía de Valentina Tuchie para GK.

Jorge empieza a explicar de qué se tratará la jornada: partitura de clarinete. Los cuatro están sentados en una mesa rectangular; sus alumnos sacan sus cuadernos y Jorge coloca un libro en el centro. En su computador, Jorge, reproduce pistas musicales cortas de clarinete, acorde a las partituras del libro. Sus alumnos parecen sorprendidos por lo que escuchan. Mientras escuchan las pistas de veinte segundos, Jorge mueve sus manos en círculos.

La pistas son cada vez más largas y cada alumno la escucha distinto: uno cierra los ojos mientras juega con sus dedos, un poco impaciente, y abre los ojos como si estuviese sorprendido por lo que escucha. Otro posa las manos en su rostro, con fuerza, cubriéndolo completamente. Jorge acerca su oído derecho al parlante y una leve sonrisa se deja ver en su rostro.

Su atención por lo detalles y sus respuestas hacen que sus alumnos mantengan el interés todo el tiempo.

Hace un año da clases de composición en el Estudio de Percusión en Quito. Fotografía de Valentina Tuchie para GK.

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Jorge fue Director Titular de la Banda Sinfónica Metropolitana de Quito durante cuatro años. Dice que a través de la edad y de la práctica le va adquiriendo cariño a algunos instrumentos. “Yo no puedo prescindir de las cuerdas, me parece que es la cuestión más rica, más atractiva dentro de la sonoridad”.