Juana Arcos no existe en la realidad. En la ficción, es una versión de Mariana Andrade, la gestora cultural que alguna vez fue secretaria de Cultura de Quito, y que está a la cabeza de uno de los proyectos emblemáticos de la Quito: el cine OchoyMedio. Este 2023 este espacio, en el barrio La Floresta, celebra 25 años de una manera particular: con 8 historias escritas de Juana Arcos.

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Las historias no sólo revelan lo que sucedió, sino que altera los hechos, los reformula. Hace el relato gracioso. No se toma en serio nada, como un gesto de absoluto cariño y seriedad al proyecto. El homenaje al Ochoymedio es una paradoja.

El libro debió ser una película. O una película que sólo se quedó en guión, pero se transformó en un libro. La explicación es sencilla. La pasión de Juana Arcos es un proyecto del artista visual Miguel Alvear, ligado al Ochoymedio desde siempre tanto como colaborador del cine, como director de largometrajes que han sido producidos por cercanos a este cine. Entre ellos, esa extraña pieza experimental llamada Blak Mama y el documental Más allá del mall.

Alvear buscó hacer un “recuento alrededor del Ochoymedio como espacio que funciona como punto de encuentro en el que se fueron dando estas circunstancias que terminaron afectando a un nivel mucho más macro la existencia del cine en el país”.  Las historias de La pasión de Juana Arcos son desopilantes en la forma en que aparecen. 

Porque esta sala de cine ha sido un espacio de reunión. Para fanáticos de un tipo de cine que antes no tenía espacio en salas comerciales. El Ochoymedio ha tenido una importancia medular en el desarrollo de la industria del cine en la primera década del siglo XXI.

Alvear lo sabe. Lo ha visto, ha estado ahí y lo ha grabado con su cámara de video.

En una de las mejores historias del libro —la segunda— Alvear cuenta cuando Rafael Correa, entonces presidente, fue por primera vez al Ochoymedio. Y en medio de los pedidos de la gente del sector del cine —que al saber que Correa iba a estar ahí, fueron a verlo—, el Presidente tomó un teléfono, habló con el Ministro de Finanzas y le pidió 10 millones de dólares para que funcione el Instituto de Cine. 

La anécdota es real. Pero Alvear lo tiñe todo de humor. 

Fragmento del libro La pasión de Juana Arcos.

Fragmento del libro La pasión de Juana Arcos, con la historia de cuando Rafael Correa visitó el Ochoymedio. Cortesía del Ochoymedio.

La necesidad de hacer reír con la historia

Hay una desacralización en el acto del humor. Reírse para no llorar, para no tomarse en serio las cosas. Reírse porque el mundo está demasiado serio o porque está cayendo en un agujero. 

Reír permite tomar las cosas desde otra perspectiva. Y en el caso de este libro, funciona.

La idea se fue amasando en una reunión entre Mariana Andrade, Miguel Alvear y Patricio Andrade, gerente del Ochoymedio. “Después de haber conversado con ellos, de tomarnos los vinos, de acordarnos de cosas y de cagarnos de risa, entonces llegó el momento en el que uno quiere escribir, escribir y escribir y hacer lo que la propia escritura va pidiendo, ¿no?”, dice Alvear.

¿Qué pedía la escritura? Hacer que la realidad se vista de ficción. Hacer un homenaje sobre la memoria, pero con el humor y sarcasmo como camino.

El Ochoymedio pasa a llamarse Cine Felina —por Fellini. Mariana ya es Juana Arcos y Patricio Andrade es Negro. Y en la historia de Correa en la sala de cine, aparecen personalidades de la fauna cinematográfica nacional que invita a descubrir quién es quién. Descifrarlo es carcajada pura.

Paco Velasco —alguna vez ministro de Cultura— pasa a llamarse Hulk. El cineasta Mateo Herrera se convierte en Godzilla. Hay otros funcionarios del gobierno de Rafael Correa que se llaman Rasputín y Batman, y a un crítico y estudioso de cine lo llaman Archie. La burla es una forma de festejo.

Alvear no cree que sea ofensiva esa transformación. Porque la realidad es de por sí extraña. Toda transformación es una manera para darle sentido a lo que se vive.

Mariana Andrade habla de otro tipo de posibilidad. “Ya nos enseñó Kurosawa que si hay tres personas, hay tres historias, ¿no? Pues eso siempre lo tuvimos en cuenta cuando analizamos otros proyectos similares,  como el libro del Pobre Diablo —un bar-restaurante, con música en vivo, parte central de la vida bohemia de Quito—, cuando cumplió 25 años”. Andrade reconoce el trabajo de archivo y el valor de las fotografías e imágenes en esa publicación. Pero buscaba algo más.

“Como lo nuestro es del cine y si hasta en el cine documental se inventa, entonces era consecuente inventarnos esas historias”, dice Andrade.

Alvear buscó en imágenes, en sus videos, en sus recuerdos, en la memoria colectiva algunos detalles y hasta ahí llegó —como por ejemplo ese video de la gente del cine cantando a viva voz Patria, Tierra Sagrada, cuando les dieron el dinero para financiar el instituto de cine. Escribió un primer borrador y no necesitó más al mundo exterior. “Yo ya no hice más entrevistas, ni repreguntas ni nada”, dice.

Y salió esto. Un libro que para su autor no es literatura. No es novela, ni cuento, ni ensayo. “Es mi proceso personal de cómo escribo (…) Quizás podría terminar en un guión, aunque está a medio cambio entre guión y ejercicio previo, antes de llegar al guión”, dice Alvear.

El trabajo de ilustración y de storyboards es de Gustavo Idrovo. Las fotografías de archivo son de Patricio Andrade.

Fragmento del libro La Pasión de Juana Arcos.

Otro fragmento del libro La Pasión de Juana Arcos. Cortesía de Ochoymedio.

La idea está ahí sentada. La Pasión de Juana Arcos se define como una película que se ve leyendo. Y puede ser que dé la pauta para algo más: una película, serie o algo que no se sabe todavía.

O puede ser una exploración hacia el futuro. Porque una vez que se escribieron algunas cosas, estas empezaron a suceder. En la aventura del universo del barrio donde está el cine, se habla de una gran inmobiliaria que quiere construir una torre cultural y hace casi dos semanas, Mariana habló con Miguel Alvear y “me comentó que una inmobiliaria tiene planes para construir un museo de arte contemporáneo”.

La Pasión de Juana Arcos es un libro tan único que mira hacia adelante.

Eduardo Varas 100x100
Eduardo Varas
Periodista y escritor. Autor de dos libros de cuentos y de dos novelas. Uno de los 25 secretos mejor guardados de América Latina según la FIL de Guadalajara. En 2021 ganó el premio de novela corta Miguel Donoso Pareja, que entrega la FIL de Guayaquil.
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