En los últimos años, los alrededores del islote El Palmar, en el río Guayas, se han ido llenando de sedimentos; arena, arcilla y otras partículas sueltas del suelo que provienen de la erosión del suelo o de la descomposición de organismos, se depositan en el fondo de la gran masa de agua y empieza a crecer. Hay expertos que creen que el  aumento de la sedimentación en esta zona es una de las causas por las que varios sectores y avenidas de la ciudad portuaria de Guayaquil, a apenas 4 metros sobre el nivel del mar, tienden a inundarse severamente cuando hay fuertes lluvias o mareas altas.

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El coordinador del Programa de Agua de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para América del Sur, Emilio Cobo, dice que lo que está pasando en esta zona es un proceso producto de la pérdida de fuerza del río. Luis Domínguez, coordinador de la Red Internacional del Agua en Ecuador, explica que los ríos tienen una fuerza natural para arrastrar los sedimentos hacia el mar. Sin embargo, por la construcción de infraestructuras y el aumento de las zonas agrícolas en sus cuencas, los ríos pierden energía y ya no pueden sacar el material hacia el océano. Además, en épocas de fuertes lluvias y marea alta, el mar filtra parte de sus sedimentos en el río, y por ende se acumulan más. Para solucionar este problema, desde varios sectores de la sociedad se ha planteado durante años dragar el río Guayas. 

El dragado es un proceso de remoción de rocas y sedimentos que limpia y ahonda un cuerpo de agua y aumenta su profundidad. Sirve para que las aguas fluyan fácilmente por los canales, algo que puede prevenir inundaciones. Domiguez dice que las zonas cercanas al puerto de Guayaquil se han dragado constantemente para permitir la navegabilidad del río. El experto dice que esto se hace porque sino los canales no serían lo suficientemente profundos como para que las embarcaciones lleguen hasta el puerto, por el que se comercian 1.100 millones de dólares al año. Pero hay un matiz importante: Según Domínguez, es importante que la gente tenga en cuenta que la razón principal por la que se draga el río Guayas es para permitir la navegabilidad, no para solucionar inundaciones.


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Tras intensas lluvias que causaron inundaciones, Guayaquil intenta recuperarse de sus estragos


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El experto en conservación de ríos y aguas Emilio Cobo dice que las  inundaciones responden a problemas como la mala planificación territorial y el mal sistema de drenaje urbano. Dice que es necesario plantear soluciones para esos problemas. Cobo dice que las principales soluciones son mejorar la cobertura de los sistemas de alcantarillado de la ciudad y recuperar la superficie permeable. 

La recuperación de la permeabilidad de la ciudad se refiere a la creación de más áreas verdes para que las aguas puedan penetrar en el suelo y no sobrecarguen el sistema de alcantarillado. Luis Domínguez dice que Guayaquil se ha convertido en una especie de lavacara que no tiene por donde filtrar el agua. “Hemos confundido el concepto de desarrollo con calles y avenidas pavimentadas sin darnos cuenta que eso obstaculiza que el agua salga”, dice Domínguez. Si no se crean o restauran áreas verdes, se va a seguir saturando el sistema de alcantarillado y las inundaciones serán inevitables. 

Otra solución que Cobo propone es conservar los manglares del Golfo de Guayaquil porque estos ecosistemas protegen a toda la zona de la intrusión de sedimentos desde el mar —que es uno de los factores que disminuyen la capacidad del río para expulsar sedimentos hacia el océano. Domínguez explica que los manglares actúan como esponjas, pero por la expansión de la industria camaronera, los manglares se están perdiendo. Domínguez asegura que para evitar que los manglares sigan desapareciendo, es necesario que todas las provincias por las que se extiende la cuenca del río Guayas (Los Ríos, Guayas, Cotopaxi, Bolívar, Manabí, Cañar, Chimborazo y Santo Domingo) trabajen juntas en preservarlos. 

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Es necesario que tanto la Alcaldía de Guayaquil como otros gobiernos locales tomen algunas de estas medidas pronto. Si no, las inundaciones en la ciudad portuaria, e incluso en otras ciudades de la costa, continuarán. Sobre todo porque  el cambio climático podría causar que las lluvias y las mareas altas sean cada vez más habituales y feroces. Según estudios científicos, el cambio climático hace que aumenten las temperaturas, por lo que se evapora más humedad y se producen aguaceros más potentes. Además, por el aumento de la temperatura de la Tierra, se han derretido los polos, y se estima que cada año el nivel del mar aumenta 3,2 milímetros.