En la madrugada de hoy, 15 de enero, hubo un sismo de  4,7 de magnitud en la costa ecuatoriana —su epicentro fue en el mar frente a la provincia de Esmeraldas. Según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional del Ecuador, el temblor fue parte de un enjambre —un conjunto de eventos sísmicos en un área en un tiempo relativamente corto— que está en curso desde el 8 de enero. En total, dice un reporte del Instituto, ha habido 48 eventos sísmicos con magnitudes mayores a 2,0 en la zona. El de hoy se produjo a las 5:33 de la mañana.

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El Instituto Geofísico dijo que ha recibido 85 reportes mediante la aplicación Sismos Ecuador que permite a los usuarios contestar una encuesta sobre su percepción de los efectos de los temblores. La mayoría de los reportes provienen de la provincia costera de Esmeraldas. La información que recibió el Geofísico indica que lo sintieron pocas personas en el interior de sus casas en la ciudad de Esmeraldas, capital de la provincia homónima. También hay reportes en  localidades más alejadas como los destinos turísticos de Tonsupa y Atacames, donde la intensidad del sismo fue menor. No se han reportado daños en edificaciones. 

Los enjambres sísmicos son muy frecuentes en Ecuador. Según el Instituto Geofísico, puede haber varios por año. Pueden ser de origen tectónico, volcánico y antrópico. Los tectónicos son causados por roturas pequeñas de una falla en la corteza terrestre por los movimientos de las placas tectónicas que la componen —de ahí su nombre. Los volcánicos son causados por la actividad de volcanes (sean erupciones superficiales o actividad subterránea),  que puede provocar enjambres sísmicos en fallas tectónicas cercanas. Los antrópicos son causados por la actividad humana (del griego ánthropos, que quiere decir humano) como la fracturación hidráulica, una técnica utilizada para incrementar la extracción de gas y petróleo del subsuelo.

No es la primera vez que el Instituto Geofísico registra enjambres en esta región. En julio y diciembre de 2016 se identificaron “instancias significativas con un comportamiento similar” en Esmeraldas. El 16 de abril de ese año, un potente terremoto sacudió al Ecuador, dejando más de 600 muertos y miles de millones de dólares en daños materiales, especialmente en las provincias costeras de Esmeraldas y Manabí. Según el reporte de hoy, en los últimos siete días, después de cada nuevo sismo hubo otros “cuya ocurrencia decae con el tiempo” —es decir, sus réplicas fueron menos intensas. Después del de las 5:35, hubo otro 8 minutos después. Un tercero a las 6:37 de la mañana, otro a las 7:21, a las 7:24 y un sexto a las 7:43. La magnitud se fue reduciendo en cada uno. 

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La magnitud de un evento sísmico puede ser medida con varias escalas. Una de las utilizadas por el Instituto Geofísico ecuatoriano es la de Magnitud Local que es equivalente a la Magnitud Local estándar de Richter,  bautizada en honor al sismólogo estadounidense Charles Francis Richter. Así se le asigna un número para cuantificar la energía liberada por un terremoto. 

Si son menores a 2, son microsismos no perceptibles. Entre 2 y 3,9 sí se perciben pero rara vez provocan daños. Entre 4,0 y 5,9 sí pueden causar daños, pero son poco probables o leves. Desde 6,0 pueden destruir áreas pobladas y los mayores a 9,0 pueden destruir incluso zonas de varios miles de kilómetros. Los sismos más potentes suelen suceder con mucho menor frecuencia que los de menor intensidad.