Este es El Respiro, la dosis diaria de noticias buenas para sonreír y olvidarnos —por un rato, al menos— de la emergencia sanitaria.

Mascotas robot para el alma

Los beneficios que las mascotas tienen en el estado de ánimo de las personas han sido ampliamente estudiados. Sin embargo, para los ancianos, cuidar de un animalito puede ser complicado por las limitaciones físicas que pueden tener debido a su edad. Para resolver ese problema llegó una propuesta con efectos similares: cachorros y gatitos robots. 

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La línea de “animatronics adoptables” fue creada por un grupo de diseñadores de juguetes que estaban pensando, específicamente, en adultos mayores. Los robots son similares a peluches pero parpadean, hacen movimientos y sonidos. “Por la tecnología que tienen responden de forma diferente al tacto, al sonido y a las luces”, dijo Ted Fischer, SEO de Joy for All Companions Pets, la compañía que los creó, a CNN.  Los adultos mayores querían que no se pierda el realismo, que es parte de la magia de un animal de compañía, así que se esforzaron por lograrlo. 

Las mascotas robóticas están siendo usadas para personas con síntomas de demencia senil, en ciertos hospitales geriátricos en Nueva York. “Estos animales son maravillosos como una forma no farmacológica para ofrecer confort y sentido de tranquilidad”, dijo Mary Farkas, del centro geriátrico Hebrew Home de esa ciudad. Además de Nueva York, centros geriátricos Alabama, 

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Florida y Pensilvania se unieron con la compañía para combatir la soledad con mascotas robot. 

Tiburones: ¿socios o amigos?

Los tiburones de ojos grandes de los océanos Pacífico e Índico —que miden, en promedio dos metros de largo— pueden ser depredadores nocturnos agresivos, pero aparentemente también tienen un lado amigable.

Un grupo de científicos de la Universidad Internacional de Florida descubrió que hay grupos sociales de tiburones que se mantienen estables. Es decir que, por años, los mismos individuos permanecían en sus pandillas de alrededor de 20 animales. “No pensamos en los tiburones como animales sociales, pero tienen grupos sociales”, dice Yannis Papastamatiou, quien participó en el estudio. Incluso a pesar de la presencia de 8 mil tiburones que frecuentaban los arrecifes, los que ya eran parte de un clan, rara vez cambiaban de grupo. 

No hay una prueba de que los tiburones tengan algún vínculo emocional entre ellos, por lo que Papastamatiou, hablando con New Scientist, evitó referirse a los tiburones como “amigos”. Él y sus colegas optaron por llamarlos «socios».

Parte del estudio —que se hizo alrededor del atolón Palmyra, una isla remota a 1.600 kilómetros de Hawai— consistió en etiquetar a 41 tiburones grises de arrecife. Les colocaron transmisores acústicos que emiten un sonido único captado por un perímetro de dispositivos receptores ubicados alrededor de la isla. Durante cuatro años, cada vez que un tiburón marcado llegaba a menos de 300 metros de los receptores, su identidad se registraba en una base de datos.

Una hipótesis sobre el propósito de estas «asociaciones» es que son unidades de caza poco organizadas. Dado que los tiburones cazan de noche, más allá del alcance de los receptores, no hubo ninguna evidencia de que se estuviera produciendo una cooperación deliberada.

Kipi, la robot quechua

En Colcabamba, una ciudad rural peruana, el profesor Walter Velásquez creó una niña robot quechua. Su nombre es Kipi —en quechua significa cargar— y fue fabricada para llegar a zonas rurales en donde el internet escasea. Su “cerebro” es una tarjeta integrada a un USB, sus ojos son dos linternas y funciona con energía solar. 

Su creador dijo al diario El País que “Kipi es como una niña rural que lleva esperanza, comparte conocimiento, tiene información, es superecológica porque funciona con energía solar, pone música y baila, da alegría”. Walter Velásquez es profesor en la escuela Santiago Antúnez. 

Tras la pandemia y la suspensión de clases, el maestro perdió contacto con la mitad de sus estudiantes. Por eso usó el programa estatal de educación a distancia en audio, además de otros materiales, para que la robot los difunda, en quechua y en español. Además, hizo una aplicación para celular que funciona como un tablero de control para que Kipi responda preguntas y se mueva.

Kipi es una herramienta pedagógica muy necesaria. En un diagnóstico en la zona, el maestro encontró que los alumnos no comprenden lo que leen, entonces se necesita enseñar más con el sentido auditivo, no tanto con libros. Su sueño es “tener una industria y producir cien Kipis” para ayudar a muchos más niños. 

El profesor Velásquez ha ganado fondos en concursos por innovación docente y los ha usado para crear un laboratorio de bioquímica en la escuela en la que trabaja. 

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Esto fue El Respiro, las buenas noticias del 20 de agosto de 2020. Se publica todos los días a las 8:45 de la noche. Es una dosis de buenas noticias para contrarrestar la ansiedad y preocupación que nos causa la emergencia sanitaria generada por el covid-19 en el Ecuador y América Latina.