Profundidad

María Mercedes Cuesta: “Los egos en la Asamblea son peores que en la televisión”

La asambleísta, recientemente separada de FE, la organización política con la que llegó a la Asamblea Nacional, habla sobre qué significó hacer público el abuso sexual que sufrió y de su postura sobre la despenalización del aborto en caso de violación.
  • Mercedes Cuesta habla sobre el aborto por violación

    En enero de 2019, Cuesta dijo públicamente que había sido víctima de abuso. Su declaración no ha dejado de tener consecuencias. Fotografía de María José Ramos para GK.

María Mercedes Cuesta llegó a la Asamblea tras una larga carrera como reportera y presentadora de televisión. Estuvo respaldada por el movimiento FE, liderado por Dalo Bucaram pero hace poco se separó y actúa, hoy, como independiente. En enero de 2019, durante una intervención sobre las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP) sorprendió cuando dijo que estaba a favor de la despenalización del aborto en casos de violación. En su presentación en el pleno de la Asamblea contó que había sido víctima de abuso sexual. 

Para esta entrevista nos recibe en su departamento, en una zona residencial en el centro norte de Quito. La esperamos unos minutos en la sala. Entra con un vestido colorido, termina de ponerse crema facial. Sonríe cordialmente, saluda en voz alta, se sienta en un sillón rojo y pregunta por su café. Su asistente, sentada frente a la mesa del comedor, le dice que lo está calentando y pocos minutos después, se lo pasa. 

Primero quisiera preguntarle sobre este cuestionamiento que le han hecho en redes, sobre la votación dentro del juicio político a la exministra de salud, Verónica Espinosa.

Yo estoy convencida de que Twitter es un mundo paralelo. Entonces es palo porque bogas, palo porque no bogas. Yo trabajo por la ciudadanía y, sobre todo, con mi conciencia tranquila. Yo puedo firmar un juicio político, definitivamente puedo firmarlo. Pero eso no quiere decir que voy a votar en contra o a favor. 

María Mercedes se abstuvo en la votación de la censura en contra de la exministra de Salud, Verónica Espinosa, el 13 de agosto de 2019. Fue cuestionada porque, antes, había dado su firma de respaldo para convocarla al juicio político propuesto por Mae Montaño, asambleísta independiente. A Espinosa se la cuestionaba por supuestas fallas en las pruebas de detección del VIH 

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Firmar para que se dé un proceso de juicio político quiere decir que está a favor de que la pongan ahí para que dé explicaciones. 

Exacto, tengo mi propio criterio. Para mí, el descargo o la defensa de la ministra fue contundente: yo que no estoy en la comisión de fiscalización, que tengo cuatro médicos en mi familia, me tomé la molestia o la responsabilidad, dígalo usted, de coger el informe final de la comisión de fiscalización, la denuncia o lo que dice la proponente, y hacerlo revisar por los médicos de mi familia. Para mí no tenía sustento. No había sustento para enjuiciar a la ministra. Punto. Yo no soy ni amiga de la ministra, ni conozco su casa, ni mucho menos. No tengo porque defenderla, en lo más mínimo. 

María Mercedes Cuesta habla sobre el aborto por violación

“La realidad me explotó en la cara”, María Mercedes Cuesta. Fotografía de María José Ramos para GK.

¿Simplemente le pareció que su descargo fue suficiente?

Totalmente, totalmente. O sea, mire los errores cuando uno no sabe de medicina. Los errores son tan grandes que es preferible no hablar de lo que no se sabe. 

Además era un tema súper técnico, este de las pruebas de VIH, era complejo de entender, ¿no?

Retécnico. Yo sí lo entiendo porque he crecido con este lenguaje. Cuando usted se hace una prueba de embarazo, si usted cree que está embarazada, le puede salir negativo. Usted se vuelve a hacer la prueba, después de unas semanas y le sale positivo. Todo depende de las hormonas. 

Con la prueba de VIH, es similar. Todo depende de la carga viral. Si usted se hace la prueba, le puede salir negativo. Y no es que es un falso negativo, es negativo porque no tiene en su cuerpo la suficiente carga viral. Usted se hace después de seis meses una prueba —además, porque el protocolo de la Organización Mundial de la Salud no dice que esa prueba es suficiente para que usted tenga VIH. 

Hay varias etapas.

Usted tiene que hacerse varias etapas que terminan en varias pruebas que determinan si usted tiene VIH o no. Entonces hay que ser mucho más responsables. Y yo por lo menos no vengo a condenar a nadie, a dañar la honra de nadie. Ese no es mi estilo. Soy muy responsable con lo que hago, porque sé lo que vale la honra de la gente. Para mí, es un tema tremendamente delicado. 

Desde antes del juicio político se la intentó posicionar con apelativos como “ministra de la muerte”.

No, no. O sea, eso a mí me pareció de lo más bajo que puede haber, de lo más bajo. Y eso no va conmigo, definitivamente no va conmigo. 

Yo puedo hacer un juicio mañana y hacerlo con altura. Yo no voto por afinidades, ni porque alguien me cae bien o me cae mal. Y si mañana no me quieren apoyar porque no les caigo bien, sería terrible. Hay que ser muy responsable en un juicio político. 

Pero por momentos sí parece que en la Asamblea se votan por simpatías o antipatías. ‘Como es parte de un partido con el que no estoy de acuerdo, entonces voto en contra’.

Eso pasa en la Asamblea y es una decepción muy grande. Los egos en la Asamblea son peores que los de la televisión. Son horribles. Y sí, pesan mucho los compadrazgos, los madrinazgos. 

Para mí, no. Por eso yo soy como dicen en Manabí, sólida. Vacilo mi metro cuadrado. Yo no voto como votan los demás, sino de acuerdo a mi conciencia. Y a mí me pueden venir a decir ‘Hermana, ayúdame con el voto’. No, yo voto como yo creo que debo de votar. Soy muy responsable en eso. 

He asumido mi papel de asambleísta con total responsabilidad porque creo y estoy convencida que se puede hacer una política diferente. Estoy convencida de eso. No voy a ser la misma que he criticado, toda mi vida, desde el lado periodístico. No lo voy a ser. Entré con la cabeza en alto y voy a salir con la cabeza en alto. Y las críticas, por favor… si vivimos en un mundo de salvajes. 

¿A qué se refiere?

A las críticas de los días anteriores que han durado como una semana. Que soy horrorosa porque he defendido a un delincuente. Díganme, a qué delincuente he defendido. 

La asambleísta se refiere a una serie de tuits en los que Cuesta cuestionaba a un policía que pateaba a un presunto delincuente maniatado en el piso después de que éste hubiera intentado asaltar a la esposa e hijo del policía. Por su postura fue criticada e insultada en esa red social.

¿Hablamos del tema del policía que le estaba pateando a un detenido?

Por favor. He defendido los derechos que es distinto. Jamás voy a estar del lado de un delincuente. No lo voy a defender nunca, pero creo en los seres humanos. Y hay un marco legal. No puedo vivir en la jungla. 

Peor como asambleísta, ¿no?

¡Pero por favor! Como ser humano, no me diga como asambleísta.

Entiendo, me refiero a que es aún peor estando en un cargo público. 

Entonces, si yo mañana me paro en una tarima a decir ‘¡Córtenles las manos!’, ‘¡Rociémoslos de ácido!’, ‘¡Quemémoslos como en Posorja!’, soy una asesina y delincuente como ellos.

Lo que yo he medido en las redes es que somos salvajes —por lo menos los que me escriben. 

Es que tenemos rasgos delincuenciales y que casi, casi llegamos a ser como los asesinos y delincuentes. Somos despiadados, somos una sociedad violenta. Estoy aterrada. 

Y ¿No es la primera vez que la atacan así?

No, no, no. Oiga, hubo un señor que me dijo “Ojalá que le hagan lo mismo a tus hijos” y “Ojalá que te quedes viuda, para que sientas el dolor”. ¿Usted cree que a mí no me han robado, no me han asaltado, no me han puesto una pistola en la cabeza? Siento la misma impotencia que sintió el policía. Y es más, me desdoblé y dije yo no puedo juzgar al policía. Y lo dije varias veces, no lo puedo juzgar porque él es el padre de niños y el esposo de la mujer. Quizá mi lado más primitivo hubiera hecho lo mismo.

Pero desde fuera, pensando y razonando, uno debe controlar esos lados primitivos. Quizá si fuera mi hija, quizá por lo menos el pelo le hubiera halado. Quizá. No sé cómo voy a reaccionar en un momento como ese. Pero mi razón me dice que debo respetar los derechos de una persona que está inmovilizada en el piso. Eso me dice mi razón. Qué le puedo decir. 

Lo que me aterra es que vivimos en una sociedad extremadamente violenta. Entonces, ¡Armémonos todos!, ¡Démonos de bala todos! Ese es un discurso que no lo van a escuchar de mí.

Cuando se empezó a discutir el tema de las reformas al Código Orgánico Integral Penal, y sobre todo en el tema de la despenalización del aborto, usted sorprendió porque se había planteado como a favor de la vida desde la concepción.

Y lo sigo siendo.

Una vez que empezó este debate usted contó una historia personal, y se posicionó contraria a la penalización a una mujer que ha abortado después de ser violada.

¿Por qué pasa esto? Mire, yo he sido católica —y digo “he sido” porque creo que voy a ser budista después de todo esto— pero he visto la perversidad humana disfrazada de católicos. Ojo, no hablo de la Iglesia, hablo de los católicos, de ciertos católicos porque otros han sido lo más acogedores del mundo, maravillosos, verdaderos católicos o verdaderos evangélicos. No voy a hablar de religiones en este caso, sino de verdadera gente de Dios. 

Yo siempre creo en la vida. Yo, a mi hija, la tuve por decisión propia, porque más fácil hubiera sido el camino que muchas adolescentes toman para no complicarse cuando son madres solteras y se ven sin el apoyo de sus parejas y dicen ‘bueno pues yo voy a abortar’. Y no pasó nada y socialmente no pasó nada. 

Yo decidí y nunca se me pasó por la cabeza el tema del aborto. Yo dije ‘sí yo fui grande para tener relaciones con mi enamorado, entonces, también voy a ser igual de grande y de responsable para tener a mi hija’. Y hoy mi hija es lo más maravilloso del mundo. Va a cumplir 26 años y estoy tremendamente orgullosa de ella. Es más, no concibo mi vida sin ella. 

Entonces, cuando vino esto, desde el principio, desde que yo asumí el despacho, mis asesores de despacho decían ‘vamos a tener que tocar este tema en algún momento’. Y yo les dije ‘no, lo siento, conmigo no cuenten’. O sea yo no lo voy a tocar. Entonces así era como cada mes ‘no, no, no lo voy a tocar’. No lo voy a tocar y cada mes se acercaba más y yo era así ‘No lo voy a tocar, no lo quiero ver, no lo quiero hablar, no lo quiero hablar’. 

María Mercedes Cuesta habla sobre el aborto por violación

María Mercedes Cuesta habla sobre lo que significó plantear públicamente sobre el aborto por violación. Fotografía de María José Ramos para GK.

Entonces una vez, mi hija María Emilia algo me dijo y le dije ‘Shh, por favor ese tema no lo voy a hablar’. A mí la vida me ha demostrado que mis hijos me ayudan a crecer. Mis hijos son los que me ayudan a evolucionar, los dos. Mis hijos son muchas veces los que me abren los ojos y me dicen: “Mamá, tú estás equivocada”. 

Recuerdo tan claramente ese episodio. Estábamos de viaje y María Emilia me decía: ‘Qué horror esto’. Y yo la callé, bruscamente, la callé. Y en un momento, comencé yo sola a investigar. Pero no para quedarme en los números. Porque los números son números y los números son fríos. Escalofriantes, pero fríos. De una u otra manera, los números pueden ser manipulados por quien quiera mostrarlo y según lo que quiera mostrar. 

Yo que soy periodista y que no quiero dejarme manipular ni por un lado ni por el otro, comencé a ir más allá, comencé a ir a la fuente, comencé a ir a ver niñas barrigonas de 11 años y comencé a ir a lugares donde había familias, donde sus niñas habían sido violadas dentro de sus propias familias.

Durante el primer debate sobre las reformas al Código Orgánico Integral Penal, COIP, en enero de 2019, María Mercedes Cuesta que era, en ese momento, asambleísta de FE, dijo que había sido víctima de abuso sexual cuando era niña. Dijo que no estaba de acuerdo con que una mujer violada vaya presa por haber abortado.

Y la realidad le explotó en la cara.

En la cara. Esa verdad que yo me negaba a ver, me rompió. Yo me acuerdo una vez que estaba en la playa y yo lloraba y lloraba y lloraba. Fue una crisis y al mismo tiempo fue una catarsis, porque ojo, mi tema era mi tema. Era totalmente alejado de este otro. 

Eso yo no lo iba a tocar. No tenía por qué tocarlo y peor en público. Pensaba ‘Dios mío Santo, ¿qué hago?’. Hablé con sociólogos, con psicólogas. Fue una conversación con Dios —con mi Dios. Con el Dios de amor, con El que me ha sanado, con El que me ha acogido, El que me ha rescatado así, entre su brazos. Con mi Dios. ‘¿Qué hago? Yo solamente quiero hacer lo justo. Tú conoces mi corazón. ¿Qué hago? Esto es espantoso ¿Qué hago? Esto es horrible, esto es terrorífico, esto es perverso. ¿Qué hago?’. 

Nadie influyó en mí. Pese a lo que otras personas digan. Yo soy una mujer de 45 años. A mí me pueden hablar ‘chuchuchucu’. Me entra por un oído y me sale por el otro. Porque al final del día hago lo que yo decido. Nadie influye en mí. Nadie. Es más mi despacho trató, y no pudo. 

La que se sacó la venda de los ojos fui yo. Y justamente por esa responsabilidad por el cargo que tengo, porque yo no puedo legislar sobre, o en base a, mi moral y a mis principios. Si a mí me violaran, ya no, porque no tengo útero, pero, si a mí me hubieran violado mientras podía concebir, yo hubiera decidido tener a mi hijo. Yo, María Mercedes Cuesta. Pese a al dolor, pese a todo, hubiera decidido tener a mi hijo, cuidarlo y criarlo yo sola. Yo. 

Pero yo no le puedo obligar a una criatura de 11 años a que sienta lo mismo que yo. No puedo. No puedo pararme ahí y legislar bajo mi moral y mis valores, porque eso es personal y es mi religión. Eso lo decidí el día que asumí mi cargo, el 14 de mayo de 2017.

¿Qué ha significado, personalmente y políticamente, para usted esta decisión?

Políticamente no sé, porque yo no soy una política de carrera. Comprenderá que sigo siendo María Mercedes Cuesta. Para mí, hay mucha gente que se sirve de la política. Alguien decía que la política es asquerosa. No. Hay gente asquerosa que se sirve de la política, que es distinto. 

Yo me quedo con mis amigas de siempre que son mis amigas del colegio y con esas me basta. Las cuento con los dedos de las manos. Es la gente que realmente me quiere. El resto me tiene sin cuidado. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, que aquí estoy para recibirla. Además, gran parte de mi familia no lo sabía.

¿Su historia personal?

Exacto. Esto fue de la nada. Yo nunca preparé un discurso frente al aborto porque ese no era mi tema. Mi tema era prevención de drogas. Yo tuve un grupo parlamentario que trabajó en prevención y trabajo integral del fenómeno de las drogas. Pero lamentablemente cuando dejé el papel, no me pregunte qué pasó. 

¿La decisión la tomó sobre la marcha?

Yo digo que es el Espíritu Santo, o yo qué sé… Pero fue ese rato, fue una catarsis. Fue pensando cómo les explicaba que no puedo meter una mujer violada, que decide abortar en la cárcel. ¿De qué manera les hacía entender? Cuando terminé el discurso —y fueron milésimas de segundos en mi cerebro en las que me di cuenta de lo que dije, Sol— salí corriendo.

¿Se fue del pleno?

Me fui del pleno porque dije qué hice, y ahora. Mi mamá no sabía. Mis dos hermanos menores no sabían. Mi hijo no sabía. O sea, ¿qué hice?

Fue muy fuerte.

No, fue recontrafuerte. Todavía sigo con los estragos de ese tsunami. No crea que ha sido fácil para mí. Para nada. Encima, aguantar a gente insensible. Ya he entendido, porque antes no lo entendía no con rabia sino con el mismo amor que sé que Dios me mira a mí, que hay gente que solo tiene odio en su corazón y nada más. 

En vez de darme rabia, lo que me tienen que dar es una lástima infinita. No puedo hacer nada por esos corazones, más que rezar por ellos. ¿Por qué? Porque pobrecitos. Porque solamente una alma perversa puede burlarse de algo así y creer que es una payasada. 

O creer que es un juego político. 

O que es un juego político. Yo no soy política y lo vuelvo a decir.

¿Se arrepintió de haber contado esto, después?

Sabe que sí, sí. 

Responde después de una pausa de varios segundos. Al tocar el tema, el tono de su voz baja, junta las manos, reflexiona, mide sus palabras. 

¿A pesar de que contarlo puede haber hecho que otras víctimas de abuso puedan sentirse identificadas? Finalmente es un acto que puede hacer pensar a la gente ‘ella está ahí, sobrevivió, sufrió pero está ahí, de pie, hablando sobre esto’. 

Sí, sí, sí. Pero, como no estaba planificado, quizá no era el lugar apropiado. Y yo le doy gracias, a toda esa gente que me ha dado fuerzas. Pero la repercusión para mí fue demasiado fuerte. Nunca pensé que iba a ser tan fuerte.

¿Internamente?

Internamente. Después de eso yo hice una implosión muy muy dura. Este… fue mucho tiempo de estar encerrada en mi casa. Claro, lo que pasa es que yo dejo los problemas en mi casa y luego vengo acá y no pasa nada. 

Pero todo lo que causó en mí por dentro, todo lo que removió… fue durísimo. Dentro, incluso de mi familia, fue muy duro, muy duro. Fue ‘qué necesidad tenías de decirlo, qué te pasa. Has puesto a nuestra familia en el ojo del huracán’. Fue rechazo de mi familia, fue durísimo, durísimo. 

Fue un silencio sepulcral, reclamos. Porque mi familia es súper conservadora, no ha estado metida en ningún tipo de escándalo. ¿Me explico? Y esto daba para dudar mucho. ¿Fue un familiar? No, no fue un familiar, gracias a Dios no fue un familiar. Gracias a Dios tengo una familia sana. Pero fue muy fuerte, muy fuerte. 

Claro, que se me quitaron 40 años de peso, de encima, pero no era el lugar. O sea no me arrepiento de haberlo dicho, pero no era el lugar, no era el momento. Eso, quizá. pero bueno, ya fue. 

Y ahí el consuelo, ¿no está un poco en lo que decíamos de que otras mujeres pueden sentirse identificadas?

Quizá en otro momento. Las muestras de solidaridad han sido maravillosas. No sabe cómo las agradezco. Han venido de gente que no conozco. O sea gente que se me acercaba en la calle, de hombres que se me han acercado en la calle, llorando a decirme: “Perdóneme”. O sea y yo lloro atrás. Pero todo es un proceso, quizá este sea, por fin, el principio de un proceso de sanación para mí. Ya puedo hablar, lo que es bastante. Antes no podía ni hablar de esto. 

Sus ojos se llenan de lágrimas. Su voz se quiebra. Cierra los labios con fuerza, se mueve en el sillón, mira hacia arriba y no deja de hablar. 

María Mercedes Cuesta habla del aborto por violación

Cuesta reconoce que haber hablado en el pleno de la Asamblea sobre su vivencia personal de abuso sexual fue muy fuerte. “Todavía sigo con los estragos de ese tsunami”. Fotografía de María José Ramos para GK.

Han tenido que pasar muchos años.

Claro. Puede ser que se me mojen los ojos pero ya puedo hablar. Antes simplemente, no podía ni hablar, solamente lloraba. Ya puedo hablar: es cómo cerrar un ciclo. Ya, mi última intervención en la Asamblea, y ya se acabó. Ya no voy a seguir removiendo la tierra. 

Estoy en un proceso de sanación, de perdón, de perdonarme a mí misma porque quizá, toda la vida como yo le decía, una se siente culpable, uno se siente que lo provocó y uno es una niña, una criatura. ¿Qué puede hacer una niña para provocar a un enfermo que le haga algo así? Nada. Entonces, simple y llanamente es un cierre. Ya estoy haciendo un cierre. 

Pero esto ha significado, como empezó la pregunta, dar un giro a lo que pensaron sus electores de que quizá usted iba a ser defensora de la vida desde la concepción y finalmente su postura cambió.

A todo. Puede haber quienes digan ‘Me has decepcionado y nunca voy a votar por ti’. No votes, gracias, no votes. Esta soy soy. Y creo que esta mujer, desde que entró a servir en la Asamblea, lo único que ha hecho es evolucionar. Es terrible involucionar. Los seres humanos debemos evolucionar y no involucionar. Yo he evolucionado en muchas cosas porque salí quizá de una burbuja… Aunque, bueno, nunca viví en una burbuja, porque yo trabajo en periodismo desde los 17 años y eso te ayuda a ver la realidad de tu país. Yo la conozco y la conozco bien. 

Yo sí he majado lodo mucho antes. No soy de las que usaba zapatitos lindos y tal, yo he majado lodo desde los 17 años. Pero he evolucionado mucho más con la política en estos cuatro años. 

¿En qué sentido? ¿Cómo ha sido el impacto?

En todo sentido. En que realmente pienso en los derechos. En los derechos de los demás, de todos —no solamente en los míos. Creo en un mundo de derechos. 

Por eso es que hablaba del ladrón. En una de mis visitas a los Centros Especializados en Tratamiento a Personas con Consumo Problemático de Alcohol y otras drogas (CETAD) un señor nos dio su testimonio. Él era un consumidor terrible, estaba perdido en drogas y era delincuente. La siguiente vez que lo vi me dijo: “Ya llevo más de un año sin consumir y sin robar, ya no asalto”, y me dio un abrazo enorme. Me acuerdo que nos abrazamos y le dije ‘Ya no vas a robar, ni vas a consumir más y la próxima vez que te vea me vas a decir: Ya llevo año y medio sin consumir’. Esos milagros se dan cuando hay voluntad, cuando hay deseos de salir adelante, cuando hay un buen tratamiento, cuando todos trabajamos articuladamente. Cuando detrás hay un MIES, un Ministerio de Salud, un Ministerio de Trabajo que te ayuda, te da la mano y te dice ‘No eres una lacra, no eres una basura, como dicen en Twitter, yo te voy a sacar adelante porque eres un ser humano. Sí, eres un ser humano y te voy a sacar adelante y te voy a dar trabajo porque te voy a dar una oportunidad.’ Eso pasa. Y él me decía ‘Ya no me siento un basura.’ A mí eso me da ganas de seguir trabajando. No creo que los seres humanos son una basura —creo que se sienten una basura. 

Me extiende el brazo, graficando su idea, como sosteniéndome. Alza la voz, sus gestos la delatan en todo momento. 

¿Por las circunstancias?

Por las circunstancias en las que viven. 

Cuesta logró su curul en la Asamblea, respaldada por Fuerza Ecuador, FE, organización política liderada por el exasambleísta Dalo Bucaram Pulley, hijo del expresidente roldosista Abdalá Bucaram. FE tiene entre sus miembros, varios exmilitantes del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) fundado y liderado por el expresidente Bucaram. 

Hace pocos días usted dijo que se separó de FE. Cuéntenos por qué tomó esa decisión. 

No es nada grande. Yo no estoy peleada con Dalo. Al contrario, estoy tremendamente agradecida con él y su esposa. Nos llevamos bien, bien. Incluso, ayer por algo lo llamé, a preguntarle algo. 

No hay una ruptura. Yo nunca fui parte del movimiento porque nunca fui afiliada del movimiento. Ellos me invitaron a participar, pero en algún momento, sí creí que —sobre todo con estos temas que son tan álgidos— quizá estaba dañando un poco al movimiento. 

¿Por las posturas de ellos contrapuestas a la suya?

Exacto, por mis temas. Ojo: eran temas míos que yo había decidido, que yo había evolucionado. De ninguna manera puedes dañar a alguien que estimas y tienes cariño. Eso es algo que mis padres me enseñaron: mientras más cariño, más respeto. 

Entonces, muy respetuosamente les dije ‘Queridos, es momento de que yo vuele sola, porque de ninguna manera voy a hacerles daño. No es necesario.’

¿Por posturas contrapuestas en estos temas delicados?

Ojo,  ellos nunca me han dicho nada. Ellos han sido tremendamente respetuosos conmigo. Yo sería una mentirosa si digo que alguna vez recibí algún llamado de atención de Dalo.

¿Y no había posiciones orgánicas del movimiento con respecto a algunos temas incluido este?

Sí, pero ellos nunca me llamaron la atención. Ellos siempre respetaron mi posición. Pero al ver el ataque feroz a Dalo, pensé que no era justo que lo ataquen a él. 

¿Qué ataque recibió? 

Uuuh, o sea le decían ‘¡Qué horror tu asambleísta!’ y ni sé cuánto. Entonces no era justo tampoco para ellos. ¿Por qué?

¿Y qué dijeron cuando usted decidió irse?

Él dijo que era respetuoso. Él me dijo ‘Yo respeto su posición, no comparto que se vaya. Pero usted sabe que siempre la respetamos. A usted en cualquier lugar que vaya le va a ir bien.’ 

Pero yo no me voy a ir a ninguna parte. Por lo menos en este momento, no tengo ni propuestas ni nada. Estoy trabajando sola. Como le dije, les tengo mucho cariño, mucho respeto. Ellos nunca, jamás, ni siquiera para una votación me llamaron. Jamás, jamás. Siento que fui tremendamente respetada por ellos. 

¿Pero fue entonces, básicamente, por sus posturas?

Sí, sí, sí y para no dañarlos. Porque ellos nunca me llamaron la atención a mí en eso. Es más, me acuerdo que Dalo incluso puso un tuit y dijo ‘Esta no es la posición del partido, es de la asambleísta. Pero yo respeto la posición de la asambleísta.’ 

¿Quedó bien su relación con él?

Muy bien, muy bien. 

¿Cómo hace una asambleísta sola, sin bloque, sin partido para sacar adelante sus proyectos dentro de una entidad tan política como la Asamblea?

Hay gente buena en la Asamblea. Tengo muchas gente que me estima de verdad en la Asamblea. Saben que mi palabra es sagrada, por ejemplo. Ese es mi único y más preciado bien. Ellos saben que si les digo que los voy a apoyar en algo que creo que podemos sacar adelante, ahí estoy. Y cuando les digo ‘Pana, no’, es no. 

¿Es frontal en esas cosas?

Yo soy frontal. Y respetan mi posición del no.

¿Y puede hacer alianzas con distintos partidos, bien sea socialcristianos, con CREO, Alianza País, correístas?

Con todos, todos. Correístas, no. Aunque con algunos tengo una muy buena relación.

María Mercedes Cuesta habla sobre el aborto por violacón

Durante el primer debate sobre las reformas al Código Orgánico Integral Penal, COIP, en enero de 2019, María Mercedes Cuesta dijo que había sido víctima de abuso sexual cuando era niña. Fotografía de María José Ramos para GK.

¿Con algunos asambleístas correístas?

 Sí, muy buena. He trabajado con ellos en la Comisión de Desarrollo Económico que es en la que yo estoy. Y, aunque discrepamos, podemos conversar y tener una relación muy civilizada.

Como debería ser, ¿no?

Exacto. O sea hay gente como Mauricio Proaño, a quien yo le tengo respeto, un académico. Doris Solís también se ha portado extraordinariamente bien conmigo. Tenemos posiciones totalmente contrarias, pero totalmente contrarias, pero ella me dice no estoy de acuerdo. Adelante Doris, yo la respeto pero no estoy de acuerdo. O sea, lo mío no es personal. Con Soledad Buendía, también.

Pero, ¿no dice que con los correístas no puede llegar a acuerdos?

No. Pabel Muñoz, por ejemplo, es un hombre muy respetuoso. Cuando era el Presidente de la Comisión de lo Económico y Tributario, yo le llevaba mis proyectos. Y Pabel me ha dicho ‘Es muy interesante, vamos a ponerlo’. O sea, es cuestión de actitud. 

Hay muchas cosas en las que yo no he estado de acuerdo con el gobierno. Creo que, por ejemplo, a los trabajadores había que defenderlos y he tenido el respaldo de ellos. 

O sea ¿se puede hacer acuerdos con cualquier organización política?

Con cualquier persona racional. 

¿Independientemente del partido?

Independientemente del partido. 

Pero eso es una habilidad que no todo el mundo tiene.

Pero porque soy de frente, porque no ando arreglando nada por abajo. No le hago daño a nadie. No me presto para suciedades. Yo defiendo mis principios, y punto.

Otra de las críticas que usted ha recibido  es que en algún momento dijo que se nutre de Abdalá Bucaram.

Nunca he dicho eso. Eso lo dijo la señora Marcela Aguiñaga, salió de su boca y no de la mía. Ella se nutría seguramente de su líder, y cree que yo me nutro de otras personas. Yo me nutro de los libros, me nutro de mi abuela que es una mujer sabia. Yo aprendo de todos un poco. Me nutro de mi padre. 

Si ella tiene un líder, si ella aplaude como foca cada grosería que su líder dice…  Yo nunca he dicho que mi líder es Abdalá Bucaram, jamás. Yo respeto a Abdalá Bucaram, como respeto a Rodrigo Borja, como respetaba a Sixto Durán Ballén —eso es otra cosa. Pero eso lo dijo la señora Aguiñaga seguramente porque cree que soy igual que ella. No, señora, tiene que volver a nacer ella para parecerse a mí. Y eso que quede bien claro. Póngalo tal cual. 

Sí, no se preocupe, todo va tal cual.

Para ella parecerse a mí, tiene que volver a nacer. Y eso lo digo bien claro porque yo sí soy una mujer con principios. Yo no me subo en la ola izquierdista porque es la ola del poder.

En Alianza País hay gente realmente de izquierda, como el señor Proaño, que es un señor. No los que se subieron en la ola y ahora se hacen los defensores porque no les queda de otra, porque esos sí no tienen para dónde ir. 

¿Se subieron a la ola para acomodarse?

Se acomodaron y esos sí no tienen dónde ir. Si no están bajo ese paraguas, se mojan como en el diluvio. Se ahogan. Usted es una mujer inteligente y me entiende. Yo no soy enemiga de nadie. 

Pero yo no sé qué fijación tiene la señora conmigo. No sé si le gusta mi pelo largo, no sé, pero le voy a regalar una foto para que la ponga al lado de su velador porque parece que le gusta mucho hablar de mí. 

En todo caso, cámbieme de tema, porque la señora no me interesa y me da mucha pena porque fue compañera mía de colegio, pero parece que los principios que yo aprendí en el colegio a ella le entraron por un oído y le salieron por el otro. 

A mí no me gusta dañar a la gente, no me gusta calumniar, no me gusta mentir y no me gusta engañar. Y esas cosas entre mi casa y el colegio las aprendí. A ella no se dónde se le quedaron. Parece que en ninguno de los dos lados las aprendió.

Otro tema que usted ha planteado en estos últimos días es el de los altos costos de los pasajes para los vuelos internos ¿Hay una propuesta concreta?

Estamos viendo y le pedimos justamente a la Dirección de Aviación Civil (DAC) que nos pase…  porque obviamente la regulación es negativa por todas partes. La regulación lo único que puede hacer es que las empresas de aviación fracasen o quiebren. Y ese no es el punto. 

Yo no soy economista, mi papá lo es y regular es lo peor. Estaríamos casi, casi en un sistema socialista donde se regula absolutamente todo. Lo que queremos es que haya aquí un mercado donde se incentive que vengan más aerolíneas y haya, más bien, oferta de mercado. 

María Mercedes Cuesta habla del aborto por violación.

“Cualquier cretino se cree presidenciable”, María Mercedes Cuesta. Fotografía de María José Ramos para GK.

¿Y cuál es el mecanismo ahí?

El mecanismo, de lo que nos hicieron entender, es que nosotros somos un país muy caro porque tenemos muchos impuestos. Volar en el Ecuador es muy caro. Hay impuestos en el Ecuador que no existen en ninguna parte del mundo, en ningún aeropuerto del mundo. 

¿Cuáles por ejemplo?

El ISD. Recuerde también que los aviones no se reparan aquí, se reparan fuera del país. Impuestos a la gasolina —una serie de impuestos. Entonces, nosotros les dijimos que nos manden detalladamente cuáles son los impuestos que encarecen los precios. 

Nos dijeron que aproximadamente el 30% de los costos de los pasajes son solo de impuestos. Estamos de acuerdo en que el país necesita recaudar, pero nos dicen que llevan más de diez años peleando con esto. En la bonanza más grande del Ecuador también existía este sistema recaudatorio. O sea, que sangraban a las empresas de aviación y definitivamente hay que hacer algo.

¿La propuesta es revisar los impuestos para ver qué se puede reducir?

Es revisar la cantidad de impuestos que hay, para ver cuáles realmente se pueden mantener y cuáles derogar. Hay que llegar a un acuerdo porque no podemos tener pasajes de avión tan caros. Volar es casi prohibitivo en este país. 

Usted ha planteado algunos proyectos de ley en temas muy variados, desde el fomento al principio de igualdad en el ámbito laboral, el de gestión de intereses ciudadanos, el tema de la obesidad. ¿Tiene usted alguna prioridad en cuanto a sus planteamientos en la Asamblea? 

A ver, mi tema es drogas y nosotros, desde el grupo parlamentario, hemos planteado a la Comisión de Gobiernos Autónomos una serie de proyectos emulando la legislación portuguesa. En Portugal se ha dado una baja bastante significativa en el tema de consumo de drogas con el tema de que todos los gobiernos autónomos descentralizados, es decir todos los municipios, tengan obligatoriamente una ordenanza municipal en la que se prohíbe el consumo de drogas en la vía pública. Pero no solamente eso, porque es muy fácil decir: sí, yo tengo una ordenanza. 

Es todo un programa. 

Es todo un programa que viene totalmente organizado y trabajado coordinadamente y transversalmente desde el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Interior, el Ministerio de Trabajo, la Secretaría de Deporte, el Ministerio de Cultura, el MIES. O sea todos lo ministerios trabajando. 

Entonces, a usted la policía no lo va a detener por el consumo de drogas, a usted lo va a detener y le va a quitar la sustancia porque usted está quebrantando y rompiendo una ordenanza municipal. Lo van a llevar a un lugar, que no es un lugar de detención sino un lugar en donde le quitan la sustancia y le hacen un examen de sangre. 

Ese examen de sangre va a determinar si usted es un consumidor problemático, un consumidor ocasional o un microtraficante, porque si usted tiene en su poder drogas y usted no consume y no tiene rastros de drogas lo más probable es que usted sea un microtraficante y se la vaya a entregar a otra persona. De ahí va un fiscal, y de ahí se va determinar cuál es su destino. 

En Portugal, usted va a un comité donde le hacen un proceso de disuasión. Le dicen que vaya a un centro de rehabilitación o a hacer un programa, como hacen en los Estados Unidos, y hace un programa que dura una semana y usted está registrado como que ha hecho ya el curso de prevención de drogas.

¿Es prevención para el consumo?

Exacto. La idea es comenzar a tener una verdadera política de prevención de drogas en el Ecuador. 

¿No hay?

No existe. Se hacen esfuerzos, pero tenemos que trabajar todos coordinadamente. No puede haber un esfuerzo por aquí, uno por aquí.

¿Y esta propuesta puede salir de la Asamblea como ley o cómo?

Esta propuesta tiene que salir de todos. No podemos trabajar solamente desde la Asamblea como grupo parlamentario. Esta propuesta tenemos que trabajarla desde el Estado, junto con la Asamblea y trabajarla todos. Y gracias a Dios nos reunimos la semana pasada con la Ministra de Salud, que ella es la que está ahorita manejando el comité interinstitucional y tenemos toda la apertura del mundo y vamos a sacarlo adelante. 

¿Ese es como su proyecto emblema?

Así es. Sí.

Ya terminando, asambleísta. La agenda legislativa. He conversado con algunos colegas suyos asambleístas del liderazgo del Presidente actual de la Asamblea y me sorprende que varios coinciden en decir que es un buen tipo, que es una buena persona pero cuando se habla de liderazgo, todos dudan. ¿Cómo ve usted el tema del liderazgo y de la agenda legislativa?

Mire, a mí no me gusta hablar porque yo creo tiene muy poco tiempo en la Asamblea, cuidado y los sorprende. ¿Sabe por qué? Porque hay personas que tienen mucha experiencia y resultan ser, ya en la práctica, muy malos. 

Yo siempre espero lo mejor de la gente. No me gusta criticar porque el día de mañana me puede pasar a mí o le puede pasar a otra persona. Yo espero que termine su período, esperemos que termine su periodo. Puede ser que nos sorprenda. 

¿Ve agenda legislativa?

Ahora la estoy viendo. Creo que faltan algunas cosas, por ejemplo, yo personalmente hubiera acabado el tema del COIP antes de irnos de vacancia pero hay una agenda trazada.

Sí ve el camino usted,  ¿cuál es?

COIP, COS (Código Orgánico de la Salud). El COS no tiene los votos, lamentablemente no tiene los votos. No sé si los tenga, después de la vacancia. Hay cosas que corregir, definitivamente.

Los socialcristianos dicen que es un tema centralista —esa parte, yo por lo menos, no la había visto así. Voy a revisarlo justamente ahora, en la vacancia. Es muy largo: son 4 mil y pico de páginas.

Bueno se viene trabajando seis años también, ¿no?

Sí, pero se corrige una cosa pero no otra. Entonces hay cosas que también se deben reglamentar y hay gente que no le gusta que se puedan reglamentar las cosas. 

¿Cómo qué?

Por ejemplo, el tema de las compras de medicamentos. Para mí la compra de los medicamentos es un tema tremendamente delicado. No se puede comprar a cualquiera, no cualquiera puede ser proveedor, porque la vida de las personas está en juego. Usted tiene un mal proveedor de medicamentos y nos fregamos.

Pero ya ha habido ahí denuncias de que hay manipulación sobre los proveedores, se ha referido incluso a mafias. 

Por favor, tuvimos incluso al proveedor de las cápsulas vacías. El expresidente Correa, en una sabatina, lo defendió y dijo que estaban llenas de gel. Cuando vi eso dije ‘este hombre es un criminal’. Con tal de defender a su gente es capaz de engañar al pobre y hacerle creer que las cápsulas están llenas de gel. Este hombre es un criminal porque yo sé que las cápsulas no se llenan de gel, pero y el pobre, ¿el pobre que le cree?

Pero a pesar de eso no hay acuerdos para aprobar el Código de la Salud.

No pero debería haber un control, una especie de directorio de proveedores que cumplan con lo requisitos que debe tener un laboratorio.

Pero el código está planteando algo, no como directorio pero sí ciertas regulaciones allí. 

Tienen que haber regulaciones.

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“La idea es comenzar a tener una verdadera política de prevención de drogas en el Ecuador.”. Fotografía de María José Ramos para GK.

¿Y con eso no están de acuerdo algunos asambleístas?

No están de acuerdo, no entienden. Entonces quiero revisar bien esa parte para tener un criterio totalmente claro sobre ese asunto. Pero yo, sobre temas personales, de si fulano es bueno, si fulano es malo…

Más me refería a si hay un rumbo en la Asamblea. 

Esperemos la vacancia y tendré ya mi criterio más formado. Hasta ahora, por lo menos, he visto que no se ha saltado solamente a temas de coyuntura.

Justo a eso iba. Hoy se le da prioridad, finalmente a un juicio político que tiene un poco de show frente a los medios y a los ciudadanos…

Es que no es show, el show lo ha hecho el fraile. 

Pero entre el COIP y el juicio político a los consejeros del CPCCS, queda a la espera el COIP.

No, el juicio político es súper importante. Es súper importante porque no podemos seguir dejando que justamente estos payasos sigan haciendo su circo. 

Pero ya pasó por un filtro en teoría que es el CNE, la Asamblea los posesionó, ¿qué pasó ahí? ¿Cómo llegan a ser posesionados por la propia Asamblea que ahora los quiere destituir?

Al contrario, al contrario. Yo sí creo que tenemos que cuestionar al CNE, la ley es clarísima.

Claro, sí. De acuerdo pero ¿por qué no lo hicieron en su momento? ¿Por qué esperamos a que se posesionen?

Sabe que, eso es un error. Eso es un error de la Asamblea y del CNE. Ahí hay que hacer un mea culpa. La ley es clarísima, ningún miembro del clero puede ni siquiera candidatizarse —peor ejercer. 

A eso voy: ¿Por qué esperamos a que se posesionen para decir ‘uy ha sido cura’ cuando hizo campaña con su traje de sacerdote?

Yo, como asambleísta hago un mea culpa. Tenemos que hacerlo todos. Con toda la humildad del mundo hago un mea culpa, total. Pero este señor es un peligro en potencia, porque más peligroso es un ignorante con poder. Esto es un mono con metralleta, y encima manipulado, con Correa que lo defiende. No, no, este señor se va para su casa. Ni siquiera para la Iglesia, porque ni ahí lo reciben.

Bueno, pero ha logrado que lo defiendan las posiciones más contrapuestas de todas: el espectro entre Fernando Balda y Correa. 

Vea usted quiénes los defienden. Señora, usted es una mujer inteligente, vea quiénes lo defiende. Si Balda se cree presidenciable, yo me lanzo del sexto piso

Su rostro se colorea, alza la voz, mueve las manos, hace muchos gestos para intentar graficar lo que dice. 

¿Si es que Balda, llega dice usted?

No, no cualquier cretino se cree presidenciable, sino me lanzo yo también, pues. ¡Meche Presidenta! Y les regalo muffins a todo el Ecuador —que yo hago unos muffin buenísimos. 

Es que yo no estoy preparada, pues. Si algo me enseñaron mis padres, es a saber qué puedo hacer y qué no. 

¿Usted cree que me he tardado 42 años para llegar a la Asamblea porque sí? Si me lo han propuesto desde los 23. No, señora, yo sé lo que puedo hacer y lo que no. Lo tengo bien claro. Yo dije siempre ‘no estoy preparada, no estoy preparada, y hasta que yo no me sienta preparada’, ¿no? ¿Qué creen? ¿Que esto es un jueguito, que estamos saltando al elástico, que estamos jugando cartas, ocho loco, cuarenta?

No, señora, hay que estar listo, preparado para hacer un buen papel. Si voy a hacer un papelón, me quedo en mi casa haciendo tortas que me quedan deliciosas. Punto. 

La última pregunta. En el período que lleva como política usted ya reconoce un error cuando dice que la Asamblea debe hacer un mea culpa. ¿Qué otros errores ha cometido?

Chuzo, yo, ahorita, ahorita, tendría que pensarlo, pero creo que todos cometemos errores. Y le puedo decir que, si he cometido errores han sido más bien de ingenuidad, de confianza.

¿Por ejemplo? ¿La novatada política?

La novatada política, quizá creer que otros tienen palabra y no la tienen. Sobre todo eso, ese tipo de novatadas. Pero, ¿sabe qué? De eso de ahí no me arrepiento, porque jamás quiero parecerme a ellos. 

¿Quiénes son ellos?

Los políticos. 

Pero usted ya es política. Ya en la Asamblea se convierte en política.

No, no, no. Yo soy una ciudadana que sirve en la política. El día que yo me convierta en una mujer fría calculadora, que cada paso que doy lo hago por conseguir votos, ya mis asesores saben que me halan de la moña, y ese día me retiro.

El día que me deshumanice y piense primero en qué me va a dar réditos y qué me va a dar votos antes que en los seres humanos, ese día me retiro. Se lo juro por mis hijos que son lo más grande en mi vida. Y ahí está ella, que es mi asistente y es mi amiga de muchos años. Trabajó conmigo en Ecuavisa.

Ese día me retiro de la política porque entonces no serviré para nada. Seré una más. Yo sí creo en hacer una política distinta, por eso estoy aquí. 

Por eso no me he bajado de la camioneta, aunque varias veces me he querido ir. No lo hago porque no me voy a rendir ante ellos. Yo no soy de las que se rinde fácilmente. Y no me voy a rendir ante ellos. 

Mientras habla señala a su asistente, sentada en la mesa del comedor, diagonal a ella. Su asistente alza la vista y sonríe y rápidamente regresa a teclear sobre la computadora de la que no se ha despegado desde que inició la entrevista.

¿Quisiera seguir en política, una vez que termine su período? 

No lo sé, no lo sé. Déjeme descansar que estoy agotada. Hay días en que digo ‘¡qué asco, ya no puedo más!’ Por ejemplo, cuando hablo de temas súper sensible de drogas, de enfermos. Y me dicen ‘Hermana, pero si esto es político’. ¡No, mierda, esto es humano, esto es humano ¡Son seres humanos que se están muriendo!

¿Quién le dice así?

No le voy a decir quién.

¿Asambleístas?

Asambleístas que van y se paran en la tarima y mienten descaradamente, pero bueno así son los políticos. Líbrame, Señor, líbrame, Señor, líbrame. Ese día me voy. 

María Sol Borja
Periodista con experiencia en televisión y prensa escrita. Docente universitaria y traductora. Ha colaborado con medios internacionales como New York Times, CNN en Español y DW. Máster en Comunicación Política e Imagen (UPSA, España) y en Periodismo (UDLA, Ecuador). Es la editora política de GK.