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En la clausura del Octavo Encuentro del Grupo Parlamentario de las Américas “ParlAmericas”, el 6 de junio del 2016, la Presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador, Gabriela Rivadeneira, dijo que Ecuador es uno de los países del América con mayor presencia de mujeres en su parlamento, después de Bolivia y Cuba. Según datos del Banco Mundial, su declaración es verdadera: Ecuador es el tercer país con mayor porcentaje de mujeres en su legislativo. Pero, por la forma en que estas mujeres legislan, están lejos de constituir una representación efectiva de los derechos de las mujeres, que es lo que —en teoría— se busca con una mayor diversidad de género en los parlamentos. 

De los 137 asambleístas en Ecuador, el 43,07% —59 legisladoras— son mujeres. Este porcentaje ubica a Ecuador en el tercer lugar a nivel del continente después de Bolivia con un 53,1% —69 legisladoras de 130 puestos disponibles— y Cuba, con el 48,9% —299 legisladoras de 612 puestos. Según el informe del 2015 de la Unión Interparlamentaria, América es el continente con mayores avances en cuanto a representación parlamentaria: en promedio un 27,7% de los legislativos continentales son mujeres. En Asia —el continente con menor progreso— tiene un promedio de 12,7% para cámaras bajas —diputadas— y 13,3% para cámaras altas —senadoras.  

 

 

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Sin embargo, que exista este porcentaje de representatividad en la Asamblea del Ecuador no quiere decir que atiendan a las verdaderas necesidades de las mujeres ecuatorianas. El 10 octubre de 2013, la asambleísta Paola Pabón presentó una moción para reformar el artículo en el Código Integral Penal sobre el aborto. Pero, días más tarde, cuando el Presidente amenazó con renunciar si es que se aprobase la moción, Pabón se retractó.  Ante esto, la Plataforma Nacional por los Derechos de las Mujeres manifestó su descontento con Gobierno y la Asamblea Nacional por ignorar sus protestas durante el debate y aprobación de leyes en el Código Orgánico Integral Penal. A su protesta se añade la eliminación del financiamiento de la Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia, y el proyecto de Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres o la implementación de un seguro social de segunda clase para amas de casa. Las mujeres de la Asamblea puede que estén ahí sentadas, pero su presencia no hace una diferencia. 

Los descontentos no terminan ahí. La Coalición Nacional de Mujeres del Ecuador rechazó la actitud que ha tenido el Estado contra las mujeres. El 21 de noviembre de 2015, el presidente Rafael Correa dijo que a la hora de contabilizar los casos de violencia de género no hay que caer en extremismos y que “hay que dejarse de novelerías”. Añadió que las encuestas que daban como resultado que en Ecuador seis de cada diez mujeres sufren violencia tenían preguntas mal hechas. Esto, según la Coalición, fue el último detonante que necesitaban para rechazar un reconocimiento del régimen por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En un comunicado dijeron que el Estado “banaliza la violencia de género contra las mujeres y deslegitima las políticas de erradicación de violencias promovidas por el propio Gobierno Nacional”. A este hecho añadieron su descontento con el Plan Familia,  los derechos reproductivos, la dificultad para crear un verdadero consejo de igualdades para hacer políticas públicas como colectivo de mujeres, la criminalización de la protesta de sus compañeras, y la prohibición del aborto en caso de violaciones.

La afirmación de Gabriela Rivadeneira, en teoría, es verdadera. Sin embargo, un 43,07% de mujeres asambleístas no garantiza que su legislación esté orientada en eliminar la violencia y la brecha de género en el país.

Bajada

Verificación de una frase de la Presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador, Gabriela Rivadeneira 

fuente

Fotografía de Asamblea Nacional del Ecuador bajo licencia CC BY SA 2.0