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Ricardo Pita acaba de estrenar Ciclo, el primer sencillo de Amuleto, su nuevo disco. La canción aparece, además, en el trailer de Sin muertos no hay carnaval, la más reciente película del director Sebastián Cordero.

Le pregunté a Ricardo cómo nació la canción, por dónde anduvo hasta llegar a nosotros. Esta breve entrevista es esa historia. Es el ciclo de Ciclo contado en primer persona por Ricardo.

Se lee mejor si dan primero play

Todo nace

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Estaba en la playa cuando se me apareció este riff. Acababa de regresar del primer tramo de mi primera gira internacional —Uruguay, Chile, Perú, Argentina—, e hice esa parada en el Ecuador. Era temporada,  estaba con amigos que me decían toca esto, y toca lo otro, pero seguía regresando a este riff. Tocaba una canción, y volvía. De repente, de sopetón, la frase se me vino a la cabeza, así, de golpe:

— Todo nace, crece, se desenvuelve y muere.

Ricardo Pita y el riff con el que nació Ciclo

No sé si a todos los compositores les pase igual, pero cuando yo empiezo con una canción de una pienso en los arreglos y eso. El riff, sí era como rock, pero se me vino la idea de meterle varias voces y eso me llevaba hacia algo más salsero, como de Héctor Lavoe y La Fania, que tiene cierta oscuridad, como ese tropicalismo de la santería. Tenía esos dos lados: el riff que era bastante roquero y algo de una onda tropicalona, como cumbia. Entonces le di vueltas al coro. Fue bastante fluida la escritura de Ciclo: Tenía la primera parte que la cantaba y la cantaba. Muy pronto se me vino la segunda parte, que si te das cuenta, es sobre una melodía bastante lineal, casi rapeada —no diría rapeada, pero sí hablada: Todo lo que existe no será, todo lo que….Se me hizo bastante interesante: se veía muy latinoamericana, muy Mano Negra. Y ya cuando tenía eso armado, se la enseñé a los panas. Y ya pues la gente le echa leña al fuego:

— Esto está increíble.

Algo oscuro, como de tropicalidad santera

La armamos realmente rápido porque armónicamente la canción no es tan complicada. Y dije, bueno, está ahí, como que un poco diferente a lo que yo estaba haciendo en mi primer disco que es mucho más en acordes mayores, que son más alegres —mi primer disco tiene esta onda más clara. Entonces este tema tenía una oscuridad que me llamaba la atención, porque quería romper con lo primero que hice. A veces leía publicaciones de mí como el músico buena onda, y claro ya no hay mal que pueda maltripearme hoy. Todo era como paz y amor, y nadie es tan así todo el tiempo. Sentía que me faltaba ese balance para lograr un equilibrio sobre lo que yo siento. Entonces bacán que haya eso, esos como himnos de paz y armonía, en mi música pero también que haya un poco de esto. Pero bueno, yo tenía que seguir mi gira, me iba para Perú y Chile:

— Así que ahí quedó la canción guardada.

Pita sigue y deja el disco guardado (Ilustración animada de Daniela Mora)

    Crece

Ya en Chile, aproveché al máximo y toque en varios lugares. La primera vez que estuve allá, un percusionista me acompañó por todos lados, y ya pues, nos hicimos amigos y fui a conocer a su familia. Su esposa estaba por dar a luz y —esto me parece importante— me nombraron su padrino. En esa segunda parte de la gira fue hasta el bautizo.  Íbamos de norte a sur de Chile. Y llegamos a la ciudad de Angol, en la novena región. Por algún motivo se corrió una noticia de que llegaba este músico recorriendo toda América Latina, que llegaba a tocar con músicos locales —no es que tenía una banda, sino que en Argentina tocaba con músicos argentinos, y en Chile con chilenos, y en Perú con peruanos… y  así. Hubo una rueda de prensa gigante que no me la esperaba. El Centro Cultural de Angol, donde iba a tocar, tenía un estudio nuevo, y les pareció interesante que grabe ahí. Estaba con mi compadre —aunque todavía no era el bautizo del peladito–, y les dije que grabemos algo digamos sencillo: percusión, voz y guitarra. Pero a uno de los panas que trabaja ahí se me ocurrió decirle “siempre me habría gustado que haya un acordeón en esta canción”, y el man dijo “yo toco el acordeón, también metámosle un violín, yo conozco un violinista”. Y el violinista conocía a un chelista, y el del chelo conocía a otro:

— Y así, pasaron veinticinco músicos por el estudio.

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Le metimos acordeón, y de repente había 25 músicos

Se desenvuelve

Cambió la cosa: algo que iba a ser de cinco canciones  a percusión y guitarra, se convirtió en una orquesta grabando quince canciones. Y cuando estábamos ya en el Ciclo, todos sentíamos que nos llevaba hacia algo afro. Y en ese centro cultural daban clases de tambor. Angol es conocido como la cuna de los artista en Chile, así que todos los músicos tenían un nivel increíble: le metimos tambores andinos, yembé, congas, bongós, chequeres, y muchos instrumentos mapuches. Había una gran mezcla. De hecho fue uno de los últimos temas que metimos en el disco porque no sabíamos si iba a entrar, pero cuando lo oímos, dije:

— Es un mestizaje chévere.

Seguí mi gira, y el disco se quedó guardado. Hasta el final de 2014 estuve fuera del Ecuador. En 2015 quería terminar de grabar el disco, y bueno, hicimos clic con Grabador, que —como su nombre indica— querían trabajar desde cero, desde la concepción. Pero yo les dije “tengo este disco grabado, mezclémoslo y saquémoslo”. Nos pusimos de acuerdo: buena parte estaba lista y lo terminamos. Y un día, en un concierto, se me acercó Sebastián Cordero y me dijo que estaba como en la parte previa del rodaje de Sin muertos no hay carnaval. Yo le conté que venía con este disco desde Chile, y él me dijo que quería escuchar las canciones. A mí sí me quedó en mente que le interese alguna canción para la película, pero le dije “préstale atención a esta, a Ciclo”. Y a las pocas horas, me llamó y me dijo esa es la canción que quiero para Sin Muertos, que ahora ya están pasando el trailer con la canción de fondo. Y ahora, bueno, arrancó el nuevo ciclo, la ola de vida de vida propia de la canción que en los oídos y la cabeza de la gente que la escucha.

— O sea, cuando ya no es mía.

Todo nace, crece, se desenvuelve y muere: el ciclo

Muere.

***

El nuevo ciclo de la canción, porque todo nace, se desenvuelve y muere —pero vuelve a empezar—, será la grabación del video y el lanzamiento del disco completo.

Bajada

Ricardo Pita cuenta en primera persona cómo nació el primer sencillo de Amuleto, su nuevo disco

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fuente

Fotografía de Juan Xavier Borja, todas las ilustraciones animadas son de Daniela Mora