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En 2013, se decía que ⅔ de los empleados de Twitter eran ex-empleados de Google. Yo había llegado a la empresa de microblogging en ese año  por una recomendación de mi exjefa de Google. Mi nuevo jefe también era ex Google y teníamos varios amigos en común. Durante mis primeros meses como empleado de Google, en 2008, docenas de colegas anunciaron que se irían a Facebook, la nueva empresa estrella que anunciaba su IPO1. Seguían el camino creado por Sheryl Sandberg  —exdirectora de mi grupo en Google— que se iba para para ser la número 2 de Mark Zuckerberg. El CEO de Twitter a mi llegada, Dick Costolo, venía también desde Google. Costolo se conoció con los fundadores de Twitter porque Google había comprado sus empresas y estaba en los 3-4 años que el buscador le exigía trabajar para él como requisito para poder acceder a las acciones que les había otorgado como parte de la compra de sus compañías. Ninguna de estas experiencias es una excepción en Silicon Valley. De hecho, es la regla y —tal vez— la esencia del éxito de la pequeña región californiana en desarrollar tantos productos mundiales. Construir una empresa con alcance global en corto tiempo es difícil, pero en Silicon Valley existe una gran concentración de personas que ya lo han hecho varias veces. En muchos casos, se conocen entre ellos. Twitter y Facebook son empresas que tienen el ADN de Google, tal como Google tiene el ADN de empresas que venían antes. Ahora, ¿qué tiene que ver esta anécdota con el cambio de la matriz productiva en Ecuador?

La conexión se encuentra en la obra de César Hidalgo, un profesor del MIT de Boston. Tuve el gusto de conocer a este chileno, PHD en física, durante el Foro Económico Mundial sobre América Latina en Puerto Vallarta, México en el 2013. Me quedé fascinado por su forma elocuente de concebir y expresar conceptos de desarrollo con un lenguaje nuevo. Después de ese primer encuentro pasaron varios años hasta que descubrí su libro Why Information Grows, una obra fundamental para cualquier persona que quiera entender cómo países en desarrollo logran modernizar sus economías al “hacer crecer información.” 

Según Hidalgo, una economía no es otra cosa que el reflejo de la información que existe en una sociedad, la capacidad de un país de convertir esa información en conocimiento y de aplicar ese conocimiento a la creación de bienes y servicios. Hidalgo distingue entre información y conocimiento: cuando mi perrita ladra me da información que solamente se vuelve conocimiento si la puedo interpretar. Sin el conocimiento, nos comunicamos, pero no logramos entendernos.ºº Una economía, al igual que una empresa, es una red, y las economías más avanzadas son aquellas en que hay más cantidad y calidad de información y facilidad de convertirla en conocimiento que luego se transformará en  bienes y servicios. Como dice Hidalgo, las economías más eficientes son las que facilitan el proceso de convertir sueños en realidad, es decir cristalizar imaginación: se puede juzgar el nivel de sofisticación de una economía midiendo la rapidez con que se puede transformar lo que imaginamos en un producto o servicio real. Para robar una metáfora de Hidalgo: si Jimmy Page hubiese tenido que extraer los minerales y cortar los árboles necesarios para fabricar su guitarra, habría sido poco probable que componga Stairway to Heaven. Gracias a la existencia previa de la infraestructura correcta sumada a la facilidad de acceder a la capacitación necesaria y a la tecnología para convertir su idea de composición en una grabación, todos podemos disfrutar de su canción. 

En otras palabras, necesitamos tener información, la materia prima, y combinarla con el know how para producir conocimiento. Los estudios de Hidalgo demuestran que, cuando una economía mejora sus procesos para convertir información en conocimiento, se sofistica y empieza a crear productos más complejos. En el largo plazo, Hidalgo comprueba que los países que producen bienes y servicios más complejos pueden brindar un mejor estandar de vida a sus ciudadanos. 

En Ecuador, para poder cambiar la matriz productiva, necesitamos aumentar la cantidad de información disponible en nuestra economía, mejorar la calidad de esa información e incrementar su flujo para convertirla en conocimiento y luego crear cosas. En palabras de Hidalgo “la economía es el sistema colectivo con qué los humanos hacemos crecer la información.” El conocimiento existe en personas y existe en redes. 

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Cuando desarrollamos redes de conocimiento profundo y desarrollamos la capacidad de aplicar ese conocimiento, creamos industrias. Una industria es una alta concentración de información, y una capacidad profunda de procesarla. Mi experiencia en Google y Twitter es simplemente el reflejo de una red de conocimiento y “saber cómo” particularmente denso, donde hay mucha gente que maneja un conocimiento profundo de la industria de Internet y hay pocas barreras que impiden el flujo de información entre esas personas y empresas. 

Para asegurar ese libre flujo tenemos que entender las redes existentes en una economía. Hay dos factores que hay que tomar en cuenta: distancia física y confianza. Las ciudades tienden a ser nidos de innovación porque tienen una alta densidad poblacional, lo que facilita que las personas con diferentes conocimientos se encuentren y compartan información y colaboren. La confianza, por otro lado, depende de las redes existentes, y según Hidalgo, hay dos tipos de sociedades: sociedades de alta confianza y sociedades de baja confianza. En sociedades de alta confianza, como Silicon Valley, “las personas son más propensas a formar grandes redes sociales a través de sociabilidad espontánea” mientras que las sociedades de baja confianza “tienden a depender de redes familiares y son más probables de depender del estado para desarrollar sociabilidad de larga escala.” ¿Suena familiar? 

Silicon Valley tiene la fama y la fortuna de ser una tierra de emprendedores y soñadores. Es casi imposible realizar sus sueños solos, lo que obliga a encontrar a otros que comparten esa visión y juntos crear equipos de extraños que son capaces de materializar lo imaginado. Este contexto permite que la gente que viva allí tener niveles de confianza más alta que otros lugares. En Ecuador, en cambio, el 80% de empresas son de estructura familiar, lo cuál sugiere que el nivel de confianza entre extraños es muy bajo. 

Sobredepender de estructuras familiares nos perjudica en dos maneras distintas. Por un lado, una empresa familiar tiene ejecutivos cuyo empleo no depende de que sean los mejor calificados, sino de su conexión biológica con otras personas dentro de la red. En competición con una empresa que no tiene estructura familiar, la empresa normal tiene la ventaja de poder elegir ejecutivos en base a su capacidades y conocimiento: es decir, las compañías no familiares pueden seleccionar entre miles de candidatos, mientras las familiares se limitan a una selección genética. Si lo comparamos con el deporte, un equipo que solamente podría seleccionar miembros de una misma familia nunca va a poder competir con un equipo formado por los jugadores más talentosos del país. En una economía a veces hay ventajas tradicionales que pueden sostener el liderazgo de una familia empresarial, pero aquellas ventajas son difíciles de sostener en el largo plazo, a menos que las barreras de entrada en sus mercados sean tan altas que desincentivan la competencia. 

La otra forma en que nos perjudica la estructura familiar es que limita el libre flujo de información y conocimiento. Si Twitter y Google fueran empresas familiares, no habría tanta transferencia de conocimiento entre las dos, ya que había menos intercambio de personas. Sería poco probable, por ejemplo, que un empleado de Google como Dick Costolo pase a ser el CEO de Twitter sin ningún vínculo de sangre con los fundadores. Yo llegué a Twitter a través del mismo camino que cientos de otros: personas de mi red social pasaron de una empresa a la otra, y llevaron sus redes consigo, lo cuál generó una bola de nieve de recomendados, es decir que la transferencia de personas también contiene una transferencia de confianza. Pasé por pocas entrevistas en Twitter porque la confianza en mí fue transferida a través de varias personas que sabían de mi conocimiento y mi capacidad de aplicar ese conocimiento.  La red que hizo posible esta transferencia de confianza no era familiar, sino una de extraños que se formó a través de la experiencia real de trabajar juntos. Mi experiencia demuestra lo que Hidalgo dice “es más probable que emerja la confianza cuando los enlaces son insertados en grupos sociales densos. Las sociedades de alta confianza han tenido éxito en crear instancias que ayudan catalizar la formación de redes densas.” Las redes son sistemas que contienen y hacen crecer información, pero solo pueden funcionar si pueden formarse orgánicamente, sin impedimentos. 

Si las empresas familiares son una limitación al flujo de información, ¿deberíamos acabar con aquella estructura en Ecuador? No, porque una acción tan drástica por parte del Estado en contra del principio organizativo más prominente de la economía actual crearía condiciones menos competitivas al desincentivar la inversión y generar incertidumbre masiva. Más bien deberíamos buscar la manera de crear las condiciones para tener un mercado local más competitivo para que las empresas familiares tengan que vivir gracias a su mérito, pero eso no es un debate que buscamos generar aquí, porque nos distrae del problema principal: ¿cómo hacemos para que el Ecuador logre cambiar su matriz productiva? Por “cambiar la matriz productiva” entendemos que el objetivo es crear productos más sofisticados que, en el largo plazo —como demuestran las investigaciones de Hidalgo— nos dejarán proveer una calidad de vida mejor a todos los ciudadanos.

Cuando yo era universitario e intentaba entender las diferencias entre los países ricos y los países pobres, me enseñaron que el colonialismo era el sistema económico que creó el orden mundial actual: los países pobres exportan materia prima y compran de los países ricos los productos terminados. Los países pobres cosechan, mientras los países ricos agregan valor y se quedan con las ganancias. Mientras tal lógica tiene sentido y razón, no sirve de mucho para explicar por qué en los años posteriores a la colonización, las naciones menos ricas no empezaron a generar productos terminados. 

Según Hidalgo, la razón por lo cuál los países en desarrollo no producen bienes más sofisticados es porque el conocimiento es “pesado”  y difícil de transferir. “La acumulación de conocimiento es difícil porque el proceso de aprender es empírico. Es decir, por lo general acumulamos conocimiento y know how a través de la experiencia pragmática, como la que se vive en el lugar de trabajo.” El lugar más natural para una industria evolucionar es donde ya hay una población que maneja el conocimiento necesario para su existencia. 

Si una persona quiere crear una empresa de tecnología de clase mundial, el lugar más apropiado es Silicon Valley donde ya hay gente que tiene el conocimiento de la experiencia para hacerlo.Por más patriota que sea la persona, en algún momento la presión, sobre todo la presión de inversionistas que quieran ver crecer su inversión, obliga a la persona ir a buscar el mejor talento posible. La mudanza no siempre va a ser la regla, y mientras más crezca la industria tecnológica, más se distribuye su conocimiento a diferentes geografías. No obstante, de la misma manera un físico nuclear que quisiera seguir su carrera va a encontrar pocas posibilidades en Ecuador, al mudarse a un país que exporta tecnología nuclear como Canadá, va a encontrar que las oportunidades abundan. Muchas veces la ubicación de las industrias se concentran porque la oferta y demanda de talento buscan el camino más fácil de encontrarse. 

La otra razón que la creación de industrias se auto perpetúa es porque países tienden a producir productos parecidos a lo que ya producen. Los países exportadores de agricultura pueden más fácilmente diversificar sus cultivos antes de pasar de banano a microprocesadores. Es así porque el conocimiento requerido para producir café y cacao son parecidos, mientras el conocimiento para fabricar un microprocesador es bastante distinto. Una vez tuve la suerte de hacer un tour de dos fábricas distintas en Suiza el mismo día. La primera fábrica fue una fábrica de relojes de lujo. La segunda fábrica fue una fábrica de marcapasos y otros aparatos médicos en miniatura. Me pregunté qué tiene que ver el uno con el otro, y me explicaron en la fábrica de marcapasos que mucho de sus empleados vienen de la industria de relojes, y su especialización es la creación de productos en miniatura. El mismo conocimiento necesario para la creación de relojes sirve para crear aparatos médicos. La industria de relojes dio a luz a una nueva industria que requiere un conocimiento especializado pero parecido para sobrevivir. 

Algo parecido pasa en Silicon Valley. Google es un hito por ser una de las primeras empresas que ha logrado el éxito no por manejar la escasez de un bien, sino su abundancia. En otras palabras, el éxito de Google depende de su capacidad de poner orden a la abundancia de información que existe en Internet, y hacer que su acceso sea rápido, preciso y universal. Cuando Google compró YouTube en 2006 por 1,6 mil millones de dólares, mucha gente dudaba del razonamiento: ¿qué tiene que ver un buscador con un sitio de videos? Google por su lado entendía que, aplicando su conocimiento técnico, podría hacer que YouTube se vuelva un éxito espectacular. En 2006 YouTube solo dejaba subir videos de 5 minutos.  Mientras Google mejoraba su buscador, también mejoró su capacidad de almacenar grandes cantidades de información a través de su nube. Gracias a Google, YouTube rápidamente fue quitando las restricciones de contenido que podían subir sus usuarios, lo cuál ha sido fundamental en su éxito como plataforma que une la oferta y demanda de contenido de video. Hoy, sus usuarios suben 300 horas de contenido cada minuto, un hecho impensable con la infraestructura de 2006. Además, se volvió el segundo buscador más importante detrás de Google, destronando a Yahoo! y Bing.  El éxito de Google no es simplemente organizar información, es también almacenar información, y esa capacidad también le permite ofrecer servicios como GMail, Google Apps, Drive, entre otros. 

Amazon.Com, la empresa líder en e-commerce, tiene una historia parecida. Empezó como una liberaría virtual, y luego agregó otros productos hasta volverse una tienda universal que vende todos los productos legales bajo el sol. Amazon también tiene un servicio de videos instáneamente disponibles y un servicio de almacenar páginas web, Amazon Cloud Services, un negocio de cinco mil millones de dolares anuales. Aunque muchos no lo sepan, Amazon maneja 30% del tráfico de Internet porque los dueños de páginas web contratan su servicio de alta calidad y costos razonables. Los dos productos mencionados de Amazon compiten directamente con servicios parecidos de Google, y aunque el negocio principal de los dos gigantes del internet son distintos, el conocimiento requerido para lograr su éxito es muy similar. Cualquier empresa que busque competir al nivel de Google y Amazon sin caer bajo el peso de su éxito (me recuerda de las caídas constantes de Twitter cuando la plataforma recién comenzó), tiene que conseguir el mismo conocimiento o contratar a los mismos ingenieros. Aunque Amazon tiene su matriz en Seattle la competencia, Dropbox, está ubicado en San Francisco. El conocimiento necesario para éstas dos industrias está concentrado en dos ciudades.

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En fin, aunque el colonialismo puede explicar el comienzo de la desigualdad económica entre países “desarrollados” y “emergentes”, no necesariamente explica cómo esa desigualdad se ha mantenido. Si el Ecuador quiere pasar a ser una economía líder en industrias de conocimiento, tenemos que entender cómo crece la información. Hasta el día de hoy, la tendencia en Ecuador ha sido regular nuevas industrias y dificultar el trabajo del emprendedor con impuestos y trámites. A pesar de eso, hay esperanza: después de años de exportar cacao y comprar chocolate,  empresas como PACARI están liderando un movimiento hacia la creación de conocimiento de cómo producir productos de chocolate de alta calidad, y por primera vez el conocimiento de cómo hacer estos productos está creciendo aquí. El éxito de PACARI genera más competencia, y poco a poco vamos creando una marca para el país que nos diferencia y debilita la estructura económica colonial que heredamos. Como sociedad, gobierno, población y cultura, tenemos que tomar una decisión: o creamos la historia, o la historia nos creará. La oportunidad de crear un futuro muy distinto al pasado nunca ha sido tan cerca, pero solo aprovecharemos si los emprendedores, consumidores, y líderes de política pública están remando en la misma dirección. 

 

1IPO: initial public offering en inglés, el proceso cuando la empresa vende sus acciones en la bolsa pública por primera vez que tiende a ser económicamente rentable para los empleados que ingresan antes del hecho

Bajada

Ideas después de pasar por Google, Twitter y el libro Why Information Grows de César Hidalgo

fuente

Foto: @sage_solar bajo licencia CC  by 2.0. Sin cambios.