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Una de las tareas más importantes que tiene el alcalde de Quito es el diseñar e implementar una estrategia económica para la ciudad. Esta importancia se sustenta en el peso que tiene la capital dentro de la economía ecuatoriana —22% del PIB del país de acuerdo a los últimos datos disponibles del Banco Central (2013)— y en los enormes cambios que las ciudades de todo el mundo han experimentado en las últimas décadas: Por primera vez, más de la mitad de la población global vive en ellas., hacía no tanto tiempo los alcaldes de muchas ciudades eran nombrados por el gobierno central —para muestra: en 1980 en tan solo 3 países de Latinoamérica se elegían los alcaldes en las urnas—, lo que les da ha dado, hoy, otra relevancia política y administrativa: lo local se subyugaba a lo nacional. Las ciudades son, además, el motor económico de la humanidad: en ellas se produce más del 80% del PIB mundial. El otro cambio importante se ha dado a nivel tecnológicos: sus habitantes producen una gran cantidad de información con respecto a sus patrones de trabajo, consumo, ocio y transporte. Esa información utilizada de manera inteligente permite articular políticas públicas con un nivel de detalle que hace veinte años era impensable. Sumar todos estos factores (y pasarlos por el filtro de esas nuevas tecnologías) permiten plantear esa estrategia económica para la capital del Ecuador.  

Es necesario entender las ventajas y fortalezas de Quito e identificar los sectores que tienen mayor potencial de generar crecimiento económico. Cada ciudad es distinta a las demás y esas diferencias —económicas, demográficas, geográficas, culturales— significan oportunidades para desarrollar industrias que compitan en el mercado internacional. Esta especialización en la producción de determinados bienes y servicios con el objetivo de ser exportados genera incrementos de productividad que se traducen en mayores ingresos y —al mismo tiempo— permiten atraer capitales y talento.

Desarrollar el sector servicios es fundamental. Los sectores primarios (y cada vez más las manufacturas) suelen desarrollarse en área rurales o periféricas de las ciudades. En el caso de Quito el servicio más evidente a desarrollarse es el turismo: recientemente ha sido reconocida y premiada como un destino atractivo para visitar en Latinoamérica, aunque todavía hay trabajo por hacer en materia de promoción. Si miramos el Índice de Turismo Global 2015 publicado por MasterCard, podemos ver que aunque Quito es la décima ciudad en llegadas de turistas internacionales en Latinoamérica, es la segunda que más creció desde 2010. Si seguimos creciendo a ese ritmo, deberíamos escalar posiciones en los próximos años. 

Sin embargo, la estrategia no debe limitarse a atraer turistas y lograr que permanezcan más tiempo: debemos usar el turismo para impulsar otras industrias relacionadas. En un documento publicado por la Unidad de Desarrollo Urbano del Banco Mundial en 2008 ya se resaltaba el enorme potencial que tiene Quito como “ciudad de amenidades” (Amenity Centre), lo que incluye servicios como: turismo, lugar de jubilación, convenciones y congresos, servicios educativos como el aprendizaje de español, turismo de salud, sede de empresas o como hub de aviación. 

Algunas de estas industrias ya se encuentran funcionando. Ecuador ha sido reconocido durante varios años como el mejor país para jubilarse por una revista internacional especializada en el tema, y aunque Cuenca es por ahora el destino más popular, Quito también podría serlo. En cuanto a turismo educativo, nuestro país es actualmente el quinto destino más popular para estudiantes estadounidenses en Latinoamérica (8% del total de sus estudiantes en la región) y dieciseisavo en el mundo. Quito es el principal destino de estos jóvenes, porque es la ciudad con más universidades del país. Si se ha alcanzado esto de manera espontánea, se puede ser optimista respecto a lo que podríamos lograr si existiera una estrategia estructurada y definida.

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Otro potencial a desarrollar es el aeropuerto de Quito como hub logístico. Desde su apertura, nuevas aerolíneas, rutas y aviones con mayor capacidad están llegando. De hecho las exportaciones desde el nuevo Mariscal Sucre crecieron un 26% entre el primer semestre del 2012 (antiguo aeropuerto) y el primer semestre del 2015 (último dato publicado), a nivel de pasajeros internacionales para el mismo periodo existió un incremento del 35%. Tener vuelos de carga regulares a destinos como Ámsterdam, Dubái o Moscú debe ser mejor aprovechado para diversificar nuestras exportaciones. Esto beneficiaria no solamente a la ciudad, sino también a la región que la rodea, pues la rapidez del transporte aéreo amplía el rango de productos exportables: lácteos, frutas o verduras. En el mediano y largo plazo la creación de la Zona Especial de Desarrollo Económico junto al aeropuerto debe ser un objetivo prioritario. Este tipo de espacios cuando son bien gestionados, puede convertirse en un importante polo de desarrollo, porque atraen empresas que tengan el mercado internacional como objetivo prioritario.

Hoy Quito no es la primera opción para empresas internacionales que buscan establecer oficinas regionales en Latinoamérica por el menor tamaño de nuestra economía comparado con otras de la región, la inestabilidad política que caracterizó a nuestro país durante mucho tiempo y una actitud no demasiado amistosa hacia la inversión extranjera en el actual gobierno. Pero esto no debe ocultar el potencial que tiene Quito: posición estratégica en la mitad de Latinoamérica, el uso de la principal moneda del comercio mundial, mejora del nivel educativo de la fuerza laboral, mejora significativa de la conectividad aérea en años recientes, menores tasas de criminalidad y menores precios en oficinas y viviendas que varias de las ciudades con las que competimos en la región. Aspectos como estos últimos se vuelven más importantes cuando consideramos que las ciudades no competirán únicamente por capitales y empresas, sino por individuos, sobre todo por aquellos con altos niveles de talento y educación que pueden vivir donde quieran mientras tengan buenas conexiones de comunicación y transporte.

Transformar este potencial en una realidad debe ser el objetivo de la estrategia económica de la ciudad. Su éxito no depende exclusivamente del municipio o su alcalde sino de un conjunto amplio de actores. Lo que sí está claro es que hoy más que nunca las ciudades y quienes las gestionan tienen la capacidad y las herramientas para ser ambiciosos. La estrategia económica para Quito debe partir del conocimiento de sus estructura y características propias, pero pensando siempre en cómo encaja en el mercado internacional: es esta vinculación de lo local con lo internacional lo que genera crecimiento económico para las ciudades y sus habitantes, al mismo tiempo que potencia las características que la hacen únicas.

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Ventajas, fortalezas y sectores que la capital ecuatoriana debe aprovechar para crecer

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Foto: Sacha Green bajo licencia CC  by 2.0. Sin cambios.