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Retrato por Pierre Ehrmann bajo licencia CC BY 2.0. Sin cambios.

En este punto es difícil imaginarlo.  El gigante de Zuckerberg se ha establecido rápidamente como el mandamás de redes: ha comprado potenciales competidores directos como Instagram y —al incorporar mensajería instantánea y de video— ha demarcado su formato y enfoque de las plataformas de Twitter y Linkedin, que le siguen en popularidad y uso. Como un terrateniente dentro de su propiedad, Facebook se ha convertido en un imperio a través de la publicidad que atrae el contenido generado por sus usuarios. Por eso, su censura de todo link a la creciente red social Tsu.co —que devuelve 90 % de los ingresos por publicidad a sus usuarios— revela lo que podría convertirse en el talón de Aquiles del gigante: la redistribución de ingresos por contenido.

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Cuando Al Giordano— fundador y director de Narco News y de la Escuela de Periodismo Auténtico, en México— se “mudó” a Tsu.co, ya estaba frustrado con Facebook desde diciembre de 2012. Para ese entonces, Giordano había aprovechado de la red como una de las plataformas de divulgación y publicación de su periódico virtual Narco News con más de 20 000 lectores activos. Facebook empezó a sugerir la compra de publicidad para promover la página con más frecuencia. Según Giordano, los beneficios de invertir en esto eran cada vez menores. “El usuario de Facebook se estaba hartando de todos los anuncios, así que dejaron de cliquear”. En ese entonces se oía hablar de la red social Ello, principalmente como una alternativa que no comercializaba con la información de los usuarios, pero que no tenía mayor alcance.

Para Giordano el punto crítico fue darse cuenta de que nueve de cada diez dólares causados por la publicidad no retornaban a los generadores de contenido —es decir, a los usuarios—, sino que iban a la compañía de Zuckerberg. “Facebook nos engañó”, explica Giordano y plantea que lo que Facebook nos ha ofrecido es la publicación de nuestros textos, voces e imágenes, poniendo publicidad, quedándose con todo. “Si alguien me hubiese dicho en 2007 que publicarían mis textos, les pondrían anuncios y se lucrarían de ello, los habría mandado al diablo” —dice— “Y nos volvimos adictos a ese círculo”..

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Tsu.co no le está siguiendo el juego a Zuckeberg, sino que plantea cambiar las reglas sobre las que se juega. Al centralizar al usuario como “generador” de ingresos publicitarios, Tsu.co reinventa las prácticas del social networking y la manera en la que nos relacionamos con este tipo de tecnología. “Cuando la gente se da cuenta de que su contenido genera dinero en lo general se porta mejor y la calidad de lo que produce aumenta”, explica Giordano, aunque reconoce que esto significa más trabajo para purgar la experiencia de los “parásitos” y troles a los que la idea también puede atraer. Pero la propuesta es un quiebre radical con un modelo establecido y aceptado en todo el mundo. Eso explica la temprana censura de Facebook a Tsu.co.

El empeño en invisibilizar Tsu.co también delata su potencial. Giordano dice que es enorme. Lo explica en contexto de la denominada Curva de Rogers, que en 1962 fue elaborada por el sociólogo Everett Rogers para medir los patrones de adopción de nuevas tecnologías. “Primero están los innovadores, que conforman el uno o dos por ciento, que influencian partes críticas de como se desarrolla un proyecto”.  Los siguen un catorce por ciento, de “innovadores tempranos” (early adopters) que influencian aun más el rumbo de la innovación.

Tsu.co está en la etapa de innovación temprana según Giordano, quien participó activamente en la planificación del diseño y monetización de los “grupos” de Tsu.co. Esta es una etapa de evaluación y experimentación que determina la experiencia para la “mayoría temprana”, la “mayoría tardía” y finalmente “la minoría rezagada”. De acuerdo a la Curva de Rogers, la llegada de la “mayoría temprana” suele ser precipitada. Así pasó en 2007, cuando casi de un día para otro, la plataforma MySpace quedó abandonada y la gente se mudó a Facebook. En los últimos seis meses, Tsu registró más de tres millones y medio de usuarios, con un índice de crecimiento más rápido que el cualquier otra red.

En este caso, el desafío de los innovadores tempranos es el de enfatizar la importancia de la calidad del contenido producido. Atraídos por la monetización, mucho del trabajo de los miembros más activos de la nueva red ha sido el de “limpiar su jardín” de trolls que buscan generan plata subiendo basura o dejando comentarios huecos para conseguir seguidores. Pero este esfuerzo ha resultado en una comunidad comprometida seriamente con crear valor con su contenido. “Hay muchos miembros con muchos más seguidores que yo pero que no ganan lo que gano yo, porque no saben como cuidar de  su comunidad de seguidores”, explica Giordano, quien ha donado todo lo recaudado por Tsu.co al Fondo de la Escuela de Periodismo Auténtico. 

Un aspecto en el que se diferencia de Facebook de forma muy evidente es el manejo de los grupos. Los moderadores están muy presentes en el manejo de los comentarios, muchos de los cuales necesitan aprobación para ser publicados. En el grupo para la comunidad hispanohablante, por ejemplo, su moderadora Debra Jansen publica a diario guías de cómo aprovechar de mejor manera la red para formar una verdadera comunidad y no dejar que se preste al impulso de troles. Asimismo, como protección a la producción de contenido original, se tiene mucho cuidado de contar con todos los permisos necesarios para el uso de cualquier imagen o texto, incluyendo letras de canciones. Tsu parece creado para creadores.

El tema de las artes fue un persuasivo fundamental para Giordano. Como un músico que ha pasado su vida rodeado de artistas este tema le resulta personal: desde que Myspace ofreció su plataforma para promover perfiles musicales ha habido un incremento enorme de músicos que no reciben ninguna compensación por el trabajo del que sí ganan millones Myspace, Soundcloud o Spotify. De acuerdo a este reportaje de alphr, el retorno en ingresos para pequeños artistas es mínimo. Por cada quinientas mil reproducciones el pago oscila entre tres y cuatro mil dólares. “Un retorno de apenas US$0,008 por reproducción”. Su CEO Daniel Ek asegura que nadie ha hecho más por los artistas que Spotify, pero según Tom York, vocalista de Radiohead, lo que realmente logra es impedir que los artistas emergentes se ganen la vida.

En cuanto a las artes, sin duda, Internet ha generado una cultura de piratería en la que mayor distribución y accesibilidad solo han beneficiado a los consumidores y a las plataformas de distribución. Hasta Tsu, la monetización de contenido ha estado restringida a audiencias exorbitantes, como el caso de Youtube que paga cuando estos números llegan a los millones. El periodista David McCandless hizo en 2010 y 2015 unas infografías que sacudieron la industria: mostraban cuántas reproducciones se necesitaban en diferentes plataformas sociales para que un artista gane el salario mínimo estadounidense (US$1260): en Youtube cuatro millones doscientas mil. Es un deabte que continúa pero el cuestionamiento a los sitios de streamming continúa. Para Giordano, por eso, Tsu funciona como un agente artístico, quedándose con un 10 % de lo generado pero asegurando su distribución.

Otro diferenciador importante es la afiliación de Tsu con organizaciones caritativas. De los ingresos generados en cada grupo, por ejemplo, un cinco por ciento está dirigido a una organización elegida por su creador. La organización de Al Giordano es el Fondo Para El Periodismo Auténtico, que cada año reúne en México a periodistas, artistas, organizadores sociales para ser entrenados en un periodismo que responda a la movilización social. En ese aspecto, el enfoque comunitario de Tsu coincide con el compromiso organizativo de este fondo. Hasta ahora, veinticinco grupos de Tsu han elegido al Fondo como su destino de caridad. “Llámalo el social network socialista”, dice Giordano con gusto y con razón: Quizás ya no es imposible pensar en vivir del arte.


Para abrir una cuenta todavía se necesita de invitación, para la que cualquiera de estos códigos funciona.

https://www.tsu.co/ivanulr

https://www.tsu.co/AlGiordano

https://www.tsu.co/AuthenticJournalism

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https://www.tsu.co/groups/tsuenespanol

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¿A quién le teme Mark Zuckerberg?