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¿Cómo maquilla la administración socialcristiana los datos duros de Guayaquil?

La (supuesta) evidencia de que la administración municipal de Guayaquil, en manos del Partido Social Cristiano (PSC) desde hace veintiséis años, tiene éxito, es que destinan el 85% de su presupuesto a obras y servicios y tan solo el 15% a gasto de personal. Con cada nueva oportunidad, el alcalde Jaime Nebot lo reitera con voz de tenor (y sus monaguillos lo repiten sin dudar). El 15 de septiembre, con ocasión de elaborar una respuesta al presidente Rafael Correa sobre impuestos, tasas y contribuciones que recauda el cabildo, el socialcristianismo emitió un comunicado impresentable en Diario Expreso. Luego de leerlo, mi impresión fue que Nebot, un alcalde veterano en su tarea, simplemente no sabe cómo administrar su propia ciudad.

Diario Expreso, como piso común en todos los diarios guayaquileños, hizo también algo impresentable: junto al comunicado impreso, una periodista redactó una nota. Se esperaría que el artículo tuviese algo de trabajo periodístico, v. gr., cuestionamiento vía análisis profundo; pero no, lo que hizo fue replicar exactamente lo que decía el comunicado, sin cuestionarlo; antítesis de lo que hacen algunos medios con todo comunicado oficial que llega desde el Gobierno Central. El resultado: casi una carilla entera estaba dedicada a reproducir una nota que venía desde el Sillón de Olmedo.

En este texto realizaré las preguntas y los análisis incómodos que tuvo que haber hecho Diario Expreso, en lugar de limitarse a ser caja de resonancia.

  1. ¿Cómo se estructura el presupuesto municipal?

Afirma el comunicado: “El Presupuesto de la Municipalidad de Guayaquil, exclusivamente, es de 664 millones de dólares. El 60.5% de ese valor lo genera directamente dicha Municipalidad. El 39.5% está constituido por la devolución de rentas que la Constitución y la Ley asignan a las ciudad”.

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Análisis. Primero, el párrafo deja claro algo que Juan José Illingworth (columnista de diario El Universo) parece no entender: que los montos de transferencias que los Gobiernos Autónomos Descentralizados reciben desde el Gobierno Central obedecen a una fórmula de asignación como lo estatuye el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad); acá, la asambleísta Marcela Aguiñaga se lo explica a Illingworth con caligrafía de escolar. Esto refrenda echar al basurero cualquier adjetivación “regionalista”, dado que implicaría una intromisión con lo que la ley determina.

Segundo, el comunicado no pinta el cuadro completo de la estructura del presupuesto y su evolución. Como se muestra en el Gráfico 1, las rentas asignadas por el Gobierno Central a la Municipalidad de Guayaquil, entre 2010 y 2013, aumentaron en un 48.95%. En cuanto a representación, en el 2010 dichas rentas significaban el 36.12% del presupuesto total; para el 2013, el 39.65%; es decir, un incremento de casi cuatro puntos porcentuales en tres años.

Gráfico 1. Presupuesto desglosado.

Elaboración propia. Fuente: Ordenanzas de los ejercicios económicos de los años respectivos.

Lo mismo no puede afirmarse de la recaudación propia de la municipalidad: entre esos mismos años, aumenta un 6.71% (nótese la diferencia con las rentas que desde el Gobierno Central se asignan, y que crecen en un 48.95%). Y en cuanto a representación, en el 2010 dicha recaudación significaba el 29.25% del presupuesto total; para el 2013, el 23%; es decir, decrece en poco más de seis puntos porcentuales.

En suma, la recaudación del Municipio no es ni de lejos el rubro principal que alimenta el presupuesto para las obras y servicios.

¿Cómo es que, entonces, el alcalde afirma que el “60.5% de ese valor lo genera directamente dicha Municipalidad”? Porque incluye dentro de “genera[r] directamente” rubros correspondientes a financiamiento público (endeudamiento), básicamente deudas contraídas con la Corporación Andina de Fomento. La pretensión de los administradores públicos, al afirmar simplemente que el 60.5% de los ingresos los genera directamente la municipalidad, es dar la impresión de que no necesitan del Gobierno Central: el afán del “Guayaquil Independiente”.

Una mirada a fondo revelaría que aquello no es tan cierto: dado que la recaudación propia de la municipalidad representa cada vez un menor porcentaje del presupuesto total (entre 2010 y 2013, decrece en poco más de seis puntos porcentuales), y el financiamiento es cada vez mayor (deuda), lo que sostiene el modelo es precisamente las transferencias (que por ley corresponden) en aumento en cantidad y en porcentaje del total del presupuesto.

  1. Mitos de la recaudación propia

Afirma el comunicado: “El Municipio de Guayaquil recauda tributos (impuestos, contribuciones y tasas) por 150 millones de dólares al año, no 13 millones”.

Análisis.

Primero, es cierto que el presidente Correa se equivocó en esta cifra; estuvo mal asesorado. Segundo, la intención del comunicado, empero, es desinformar dado que no presenta el cuadro completo: no son 13 millones, pero tampoco son $ 150 millones. Como se puede ver a partir del Gráfico 1, para el 2013 la recaudación propia fue de $  138,96 millones. Y lo central en esto, que ya he mencionado, es que dicho rubro decrece como porcentaje de la estructura de ingresos.

Esto, que es clave, no informa el comunicado, como tampoco señala que  el principal rubro de su estructura de ingresos corresponde a las transferencias desde el Gobierno Central, y el segundo es virtualmente puro endeudamiento. Si la intención del alcalde fuese informar, presentaría este cuadro objetivo.

  1. La mentira central de la administración socialcristiana

Afirma el comunicado: “Sólo 15 de cada 100 dólares recibidos por la Administración Municipal se destina a gasto laboral y administrativo. 85 dólares de cada 100 se devuelven a los ciudadanos en obras y servicios públicos”.

Análisis.

Primero, sorprende que ningún periodista pinche esta burbuja. A Diario Expreso, por ejemplo, no le mereció análisis ninguno y lo repitió sin hesitar. Cualquier análisis mediano llevaría a lo siguiente: como lo muestro en el Gráfico 2, Quito y Cuenca destinan virtualmente el mismo porcentaje de su presupuesto a obras y servicios, y cuentan con mejores indicadores en pobreza multidimensional que Guayaquil.

Gráfico 2. Gastos de inversión (porcentajes): Guayaquil, Quito y Cuenca, 2011-2013

Description: Comparativo gastos inversión (porcentajes)

Elaboración propia. Publicado originalmente para PODERES-Inteligencia Política, acá.

La pregunta que deberían realizar los periodistas al alcalde Nebot es la siguiente: ¿Por qué, si la administración socialcristiana de Guayaquil utiliza esos porcentajes de distribución de presupuesto como evidencia de éxito de su gestión, y administrando el segundo presupuesto municipal más grande del país, cuenta con los peores indicadores de pobreza multidimensional comparado con otras ciudades del país y de América Latina?

Segundo, ¿cómo han evolucionado los indicadores sociales durante la administración socialcristiana? Una mejora contundente refrendaría, en rigor, el éxito de su administración que cumplirá, cuando Nebot termine el nuevo mandato, veintiséis años. Revisemos: como se muestra en la Tabla 1, la administración de Guayaquil ha sido la menos exitosa de los tres principales cantones del país en su combate a la pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas (pobreza estructural).

Tabla 1. Evolución pobreza por NBI (personas), 1990-2010

Elaboración propia. Fuente: Sistema Nacional de Información.

En consecuencia, Guayaquil cuenta hoy con mayor número de pobres desde este índice multidimensional: hoy, casi la mitad de la población tiene una necesidad crítica no cubierta. Si se analizan las diferencias entre lo urbano y lo rural, el fracaso de la administración socialcristiana es mayor: allí el porcentaje de pobres por NBI es de casi 83%, el doble que en Quito y superior en quince puntos de Cuenca.

Como ha señalado Marcela Aguiñaga (acá), si nos comparamos con otras ciudades de América Latina encontraríamos que Guayaquil tiene peores indicadores que, v. gr., Montevideo, Uruguay, que para el mismo indicador apunta a un 26,8% de pobres por NBI; y Bogotá, Colombia, cerca del 10%. Dicho de otro modo, para índices que miden pobreza estructural, la urbe porteña a manos del PSC está peor comparada tanto con ciudades grandes del Ecuador y de América Latina.

Los efectos de una mala administración son claros. El índice anterior lleva (en tanto incorpora en variable) a que Guayaquil cuenta con otros indicadores preocupantes. Como muestro en la Tabla 2, Guayaquil tiene el mayor porcentaje de hogares hacinados: hasta 2010, el porcentaje de hogares hacinados correspondía a aquellos que Quito y Cuenca tenían en 1990.

Tabla 2. Evolución porcentaje de hogares hacinados, 1990-2010

Elaboración propia. Fuente: Sistema Nacional de Información.

Así, Guayaquil registra en los últimos datos disponibles (2010) un porcentaje de 20.70% de hogares en condiciones de hacinamiento, muy superiores a Quito con 8.25% o Cuenca con 9.61%.

A ningún periodista, sin embargo, parece hacerle mayor ruido los datos duros de la ciudad aun cuando están en constante cortocircuito con el discurso socialcristiano.

  1. “¡Esta es la verdad. No mientan!”. Consideraciones finales.

Primero, quizá este fue el mejor cierre que se les pudo haber ocurrido a nuestros administradores locales. Su pretensión de no informar bien solo podía terminar con un error de puntuación como cereza: vocativos y construcciones u oraciones dependientes pueden, en ciertos casos (cuando van al final del enunciado), ser parte de la apertura y cierre de signos de interrogación o puntuación; pero dichos signos no pueden colocarse entre dos oraciones (enunciados) independientes (v., acá).

Segundo, como ya he señalado, el PSC cumplirá, luego de este nuevo período con Nebot, veintiséis años en la administración local. Y su resultado más palpable es la nula planificación a largo plazo y los peores indicadores de pobreza multidimensional.

Estas son los análisis y las preguntas incómodas que nuestra prensa aun no se atreve a realizar. El caso de Diario Expreso muestra lo incisivos que pueden ser con comunicados que desde el Gobierno Central remiten, pero lo dóciles que son con los comunicados que envía la que probablemente sea una de las peores administraciones locales del país.