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Freddy Ehlers, Secretario de Buen Vivir, explica a qué se refiere cuando habla de amor y de felicidad

Freddy Ehlers es un activista del Buen Vivir. Recorre el país para promover la vida buena, la felicidad y el amor a la familia, la naturaleza, el país. Como Secretario Nacional del Buen Vivir, entidad adscrita a la Presidencia de la República, lo han invitado a dar conferencias en países como Turquía, donde participó en la Cumbre Internacional de Recursos Humanos junto a personalidades anti-consumistas como Charles Eisenstein, del movimiento Occupy. Hace unas semanas ‘su mensaje’ se convirtió en motivo de burla para algunos tuiteros. Sin embargo, dice que gracias a ello hay más debate y reflexión sobre el Buen Vivir.

El jueves pasado me reuní con él en la Secretaría, ubicada en el antiguo aeropuerto de Quito. Llegó a la sala de reuniones con un sombrero de paja –que ya es parte de su imagen– y una chompa deportiva de lana. Hablamos sobre su trabajo,  la mofa de los tuiteros, me explicó cómo se mide la felicidad de un país y me contó sobre su visita al presidente uruguayo José Mujica. Antes de irme, me mostró un video acompañado de la canción Santamarta, que habla de lo nocivo que puede ser el  ‘progreso’ –la televisión por cable o el Internet– para los seres humanos.  Cuando visitó Uruguay, le dijeron que esa era la canción del Buen Vivir. Freddy Ehlers se entusiasmó y me dijo: “No te puedes ir sin ver el video del viaje a Turquía”. Y fue así. Las comunicadoras de la Secretaría me llevaron a una oficina para que lo viera. Nos despedimos con un abrazo, con prisa, porque afuera esperaba una periodista interesada en saber más sobre, precisamente, aquello que ha despertado tanto interés estos días: el Buen Vivir.

 

Freddy, explíqueme qué hace la Seretaria el Buen Vivir, porque aborda un concepto abstracto que mucha gente todavía no comprende.

Verás, yo creo que es muy interesante la creación de esta Secretaría, por el solo hecho de que ha despertado un interés por el Buen Vivir, luego de estar en vigencia en la Constitución del Ecuador desde hece seis años. Me parece que se menciona más de setenta veces. Era algo que se hablaba a nivel oficial, pero no había una reflexión nacional sobre qué es el Buen Vivir para la ciudadanía y cuán importante es. La Secretaria del Buen Vivir ha sido creada precisamente por haber constatado que el Gobierno actual ha avanzado muchísimo en los derechos de los ciudadanos, algo que es parte del Buen Vivir, la parte objetiva que es el derecho a la educación, a la salud, a la comunicación, la atención a los ciudadanos por parte de los funcionarios públicos. Pero se ha dejado un poco de lado la parte de los deberes ciudadanos. La Secretaría no solo aspira a verificar cuáles son las acciones del Gobierno en cuanto al Buen Vivir –de acuerdo a lo que la Constitución y el Plan Nacional del Buen Vivir le obliga– sino a saber si la ciudadanía es partícipe de esa construcción de la sociedad del Buen Vivir.

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¿Cuántas personas trabajan aquí?

Es una Secretaría pequeña, son treinta y cuatro personas, es todo el personal por lo pronto. Nosotros no somos ejecutores salvo de algunas cosas que hacemos en comunicación. Somos una entidad transversal que trabaja con todo el Gobierno para que los ejecutores sean los diversos ministerios, cada uno de acuerdo a su competencia… Esta es una iniciativa presidencial, nosotros le informamos al Presidente de los diversos temas, proyectos y programas que tenemos, dentro de los cuales está el tema de alcanzar la felicidad. Hay mucha gente que dice que esta es “una secretaría para la felicidad”. Ha habido diversas interpretaciones, pero es un tema que me gustaría hablar contigo porque es la esencia de lo que nosotros somos.

 

¿Qué se hace para promover el Buen Vivir adentro de la Secretaría?

Llevarnos bien, hacer este ambiente muy lúdico, en el sentido de que la gente esté feliz de trabajar aquí. Queremos establecer una nueva fórmula en la que nos inspiramos no solo en los criterios nacionales, sino en entidades internacionales como Google, por ejemplo. Las grandes empresas están haciendo de la parte lúdica algo importante, que la gente no odie su trabajo, no se sienta explotado ni deprimido. El trabajo, la escuela, la familia, deberían ser espacios donde la persona pueda desarrollarse con plenitud. Aquí hacemos la ‘pausa activa’, son quince minutos en la mañana y quince minutos en la tarde, para que la gente se mueva un poco y no esté con la computadora todo el tiempo. Los compañeros se sirven normalmente frutas, para comenzar a cambiar el hábito de la mala alimentación a la buena alimentación.

 

Hace unas semanas los tuiteros bromearon sobre algo que usted dijo, que esta es una Secretaría que se ocupa de la capacidad de amar. Se publicaron muchos tuits que hicieron una mofa de ello.

Hubo de todo. Ochocientos retuits, pero apenas trescientos militantes que escribieron cosas. Hay un grupo de gente activista, a quien que le agradecemos mucho, porque ha permitido que se hable de este tema. Lo que pasa es que la gente habla fuera de contexto, cuando yo hablo del amor, hablo del amor incondicional. La gente escucha amor y lo único que tiene en la cabeza es el amor de la telenovela. Pero el amor es el amor al país, a la nación, a la Tierra, a la naturaleza, a los animales, a la familia. Cuando hablo de la capacidad de amar, me refiero a eso. Pero claro, como (la crítica) comenzó en un medio de comunicación de oposición, y la gente que lee eso es de oposición, entonces querían decir que hay el ministerio del amor, de la felicidad, que de qué se trata eso, que están gastando un montón de plata. Somos la entidad estatal que menos dinero gasta, casi, en el mundo.

 

Esta Secretaría tiene doce millones de dólares de presupuesto para cuatro años, según publicó la prensa.

Claro, pero no dijeron que este año no estamos gastando tres millones sino un millón y medio. Hay cosas mal intencionadas de medios. Los medios de comunicación pueden usar solo la parte que hace daño y no la que hace bien. Pero nos hicieron un gran bien, porque sino no estaríamos conversando contigo, y ahora viene El Universo y El Telégrafo, todo el mundo está interesado. Al final es muy bueno que los medios de comunicación que son objetivos y claros vayan a hablar del objetivo nuestro, que el amor es fundamental, pero el amor incondicional, el hecho de dar no de recibir, no de que mi novio no me quiere. Nosotros somos seres hechos de amor, y tenemos que entregar ese amor.

 

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Ha dicho usted que el éxito de un país se mide según la felicidad de sus habitantes ¿Cómo se puede hacer eso? Porque la felicidad es un concepto bastante abstracto. Hay quienes podrían ser felices porque tienen mucho dinero.

Algunos de los personajes de la historia comenzaron a hablar de esto, no es algo nuevo, no es un invento de la Revolución Ciudadana. Esto comenzó con Aristóteles, quien habla de que el bien supremo del hombre es la felicidad. Por lo tanto, las instituciones, los gobiernos deben tender a buscar la felicidad de la gente. Luego, Epicuro tiene una frase muy importante que dice: “Nada es suficiente para quienes lo suficiente es poco”. Se adelanta hace más de dos mil años al tema del consumismo, que está poniendo en riesgo la vida misma del ser humano en la Tierra. Luego, en tiempos más modernos, en la Constitución de los Estados Unidos, en el preámbulo de la Declaración de Independencia, se pone como punto fundamental “the pursuit of happiness” (la búsqueda de la felicidad), que la razón de un gobierno, de un país, que dios ha creado a los hombres iguales con la finalidad de ser felices. Y luego Simón Bolívar, en su famoso discurso ante el Congreso de Angostura, dice: “el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible”. Es un mandato de Bolívar el que estamos aplicando: “la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”. Mira lo que dice Pepe Mujica, ahora, hace un mes (señala con el dedo índice una hoja de papel que tiene sobre la mesa y continúa con su explicación): “dicen que ningún gobierno puede garantizar la felicidad, que la felicidad es un estado personal interior, pero eso es falso. La felicidad necesita un medio ambiente, necesita un espacio para ser posible, necesita que el resto de las cosas se midan a partir de la felicidad y no como un resultado aleatorio que podrá ser o no podrá ser. Esto tiene que ser a preocupación central”.

 

¿Cómo se mide la felicidad de un país?

En 1973, el joven rey de Bután –un pequeño país del sur de Asia– propone al mundo, por primera vez en las Naciones Unidas, reemplazar el Producto Interno Bruto por el producto interno de la felicidad. Y Bután se convierte en el líder mundial de esta reflexión. Dice: “Al decir la razón de nuestra vida, venimos al mundo no para tener más sino para ser más”. Como también ha dicho Erich  Fromm. Entonces, se plantea ya una métrica en Bután. Yo acabo de estar en Bolivia en la primera reunión de ministros a la que asistieron delegados de Uruguay,  México, Venezuela, Ecuador, Bolivia y de Bután para comenzar a ponernos de acuerdo en una métrica para medir la felicidad.

 

¿Y cómo sería esa métrica?

Hay muchísimas. Sino que la gente no conoce, por eso escriben cosas que no conocen. David Cameron, el conservador primer ministro de Inglaterra dice: “Ya es hora de que reconozcamos que por sí solo el PIB es una forma incompleta para medir el nivel de progreso de un país”. Es tiempo de admitir que la vida es más que el dinero y es tiempo de enfocarnos no solo en el PIB, sino en el GWB (General Well Being), que es una de las traducciones de happiness, de la felicidad. La oficina nacional de estadísticas del Reino Unido tiene, desde el 2011, el programa para la medición nacional del Well Being. Richard Layard, el fundador del Centre for Economic Performance, del London School of Economics, asesor laborista del gobierno inglés, es autor de varios libros sobre la felicidad. Él establece la idea de que la razón de ser de un gobierno es lograr o buscar la felicidad de su pueblo. Tim Jackson, en el libro Prosperidad sin crecimiento, dice que el mundo ya no puede crecer más, establece que podemos tener mayor prosperidad incluso con un decrecimiento económico, obviamente de los países más ricos. Jefrey Saacks, asesor especial del secretario de Naciones Unidas para los Objetivos del Desarrollo del Milenio, ha desarrollado ya una métrica para medir la felicidad. Dice: “tampoco somos felices si la búsqueda de mayores ingresos reemplaza a nuestra dedicación a la familia”. Es un tema de Naciones Unidas. Es un tema de los políticos de más avanzada.

 

Dice que en Bolivia se empezó a hablar de una métrica concreta ¿Cómo funcionaría?

El ministro de Bután también estuvo en La Paz hace una semana. En Bután han determinado que hay una parte métrica que es más fácil de medir, la parte objetiva: el número de escuelas, de chicos que van a la escuela. Pero hay otra que es menos fácil de medir, por lo cual se está sofisticado mucho el sistema en base a focus group, a una serie de cosas sobre el estado personal, si su familia está deteriorada, si tienen problemas de drogas, de alcoholismo, son temas muy personales y privados muchas veces, pero que afectan a la persona. Por eso es que Mujica dice “Pobre no es el que tiene poco sino pobre es el que desea y desea sin límite”… Las enfermedades más avanzadas en el mundo actual son las mentales, la OMS dice que en el 2020 la enfermedad numero uno va a ser la depresión. Y si el mundo llega al 2100, nueve de las primeras diez enfermedades van a ser mentales: bipolaridad, esquizofrenia, depresión. ¿Por qué? Por tener mucho, por la competitividad, por la locura de este mundo moderno. Solo para darte una muestra, el HPI ­–Happy Planet Index, Indicador de la Felicidad del Planeta– han sacado los datos de 151 países, y aquí gratamente para nosotros Ecuador está entre los primeros, ocupa el puesto veintitrés. Ellos establecen tres componentes: el uno es Life Expectancy, es decir tu vida; el Well Being, cuán feliz te sientas; y un tema que hace que Catar esté penúltimo en el mundo (149), la huella ecológica.

 

¿Y en Ecuador se ha hecho algo similar?

René Ramírez es nuestro experto. Escribió La vida (Buena) como riqueza de los pueblos, que está prologado por el presidente Rafael Correa. Todo esto tienen que ver con la felicidad y la vida, es decir el tiempo de la vida –obviamente de la vida feliz, de la vida buena–.

 

El Plan Nacional del Buen Vivir tiene doce objetivos que hablan de temas más concretos, como reducción de la pobreza, salud, el cambio de la matriz productiva, de sustituir importaciones, etc. El Plan, en sí, no habla de la felicidad ¿Cómo se relaciona?

El Plan Nacional del Buen Vivir lo maneja directamente Senplades, que evalúa cuales son los objetivos y cómo vamos acercándonos al pleno cumplimiento de ellos. Esto está relacionado a las instituciones del Estado. Pero tenemos un gravísimo problema, el consumismo, que no lo puede determinar el Estado, es un hecho individual y personal que hace muchísimo daño al planeta, a la persona, al país. En el caso nuestro ha creado un déficit muy grave a nivel de comercio exterior por la cantidad de cosas que la gente compra. Entonces nuestra labor, a través de los ministerios con el área económica, es establecer ciertas medidas para desalentar el consumismo, sobre todo de productos extranjeros y suntuarios, que no son necesarios. No podemos hacer que la gente comience a gastar lo poco o mucho que tienen en cosas que no son necesarias para una vida feliz. No lo vamos a impedir, pero por lo menos se ponen ciertas condiciones económicas para que, quien quiere, eso haga un aporte al Estado y ayude a la producción nacional. El Plan del Buen Vivir mide lo que es lo concreto. Sin embargo, el objetivo final es la felicidad. Por ejemplo, es muy importante tener hospitales y médicos, pero nosotros planteamos que más importante es que haya menos enfermos, lo ideal sería que los hospitales estén vacíos porque ya no hay tanta gente enferma. Así como las cárceles, el éxito del país no es que las cárceles estén llenas, sería que las cárceles estén vacías porque va bajando la delincuencia. Esas son las tareas nuevas que estamos trabajando con los propios ministerios.

 

¿Cuál es la tarea de la Secretaría para los próximos años?

Vamos a iniciar un Plan Nacional de Valores, para que el ecuatoriano se dé cuenta de que con mayor consciencia nuestra propuesta es muy clara. Son tres pasos: practicar la vida conciente que nos lleva al Buen Vivir y el Buen Vivir nos lleva a la felicidad. Es tan simple como eso, hay libros y libros sobre estos temas. Estamos haciendo una serie de programas de televisión del Buen Vivir que son muestras interesantes: la biografía de Lenin Moreno, la agricultura orgánica, el voluntariado, cosas que son buenas para el país. Queremos incentivar a través del buen ejemplo a la ciudadanía.