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Una nueva propuesta teatral llegó a Guayaquil: se trata de una serie de presentaciones de 15 minutos cada una, tomando una vivienda como el lugar donde habitan tres diferentes escenarios

Una casa de tres dormitorios en la ciudadela Miraflores es donde habita el microteatro guayaquileño. No hay escenografía formal, no existen barreras entre público y actores, tampoco hay telones que puedan abrirse y cerrarse para indicar el cambio entre un acto y otro. El microteatro surge así: lejos de los enormísimos tablados, con una marcada espontaneidad y un enfoque intimista hacia el público.

Se trata de un nuevo formato teatral que nació en España, como una estrategia emergente ante la crisis económica de ese país, y que se replica ya en Estados Unidos, México, Perú y otros. Ahora llega a Guayaquil de la mano de Daemon Artes Escénicas, productora de Jaime Tamariz, director de obras teatrales como “Scrooge” y “Alguien voló sobre el nido de cucú”. Esta vez, Tamariz propone poner en escena obras cortísimas y experimenta con un nuevo formato.

La idea es sencilla: pequeños montajes –de quince minutos cada una- que convergen en un mismo espacio físico, dividido para que cada representación tenga autonomía de puesta en escena. Su simultaneidad invita a que el público sea quien decida cómo y cuándo armar su itinerario teatral y asistir a una, dos o todas.

En Guayaquil, desde hace algunos años, lo micro crece; por esto, podemos notar un apogeo de festivales de cortometrajes, talleres y muestras de microliteratura. La llegada del micro teatro, que apuesta por el discurso breve, se suma a esta tendencia artística, se desarrolla en un espacio que no requiere de muchos recursos y depende enteramente de la autogestión.

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Estas expresiones mínimas acercan el rol del espectador, lo aproximan físicamente hacia la obra, sin tarimas ni bordes… lo hacen sentir que está husmeando la conversación de alguien más, que mira por una hendija, que habita una casa que no es la suya.

 “Gatitos”

“A una persona con dos dedos de frente jamás la veremos envejecer dignamente"

Luciana Grassi dice sus líneas desde un inodoro, donde permanece sentada mientras interpreta Gatitos, un monólogo teatral en el que una mujer echa un vistazo a su pasado. Ella cuenta una historia que –al igual que el lenguaje en el que está narrada- deja ver rastros de violencia, dolor y crudeza.

La contundencia y fragmentación de las frases de su discurso; su interpretación al estilo brechtiano -con gestos, movimientos y cambios de ánimo inesperados del personaje- hacen que la puesta en escena tenga pocos límites entre lo teatral y lo poético.

“Goteras”

“¿Cómo te puede gustar ese sonido tan hueco, tan monótono? ¡Qué la gotera te habla de mí! ¡Idiota! ¡Ayúdame a hacer mi maleta!”

Goteras – interpretada por Karla Caicedo y Ricardo Velasteguí-, es una estampa de lo cotidiano, un discurso representado por dos parejas que llegan al fin de sus relaciones, la antítesis del amor imposible interpretada por personajes tipo del teatro costumbrista: el hombre de clase media alta versus la mujer que vive en una pocilga.

Aunque elementos como el agua de las goteras que caían por fuera y dentro de la habitación en donde era representada la pieza, eran reales, esta adaptación libre, tomada del original de José Martínez Queirolo, es quizás la obra más convencional y menos experimental de todas las representaciones ofrecidas por Daemon.

“Con gusto a muerte”

-Es tan fuerte que lo puedo tocar -¿El odio? -¡No! ¡La muerte!

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Tres hermanas cuentan desde un presente lóbrego algo que las agobia: el asesinato del único hombre al que todas amaron al mismo tiempo. Con gusto a muerte, una adaptación de la obra teatral de Jorge Dávila Vázquez, es interpretada por Verónica Garcés, Ruth Coello y Angie Gonzáles, bajo la dirección de Montse Serra.

El escenario evoca una atmósfera lúgubre: la habitación está rodeada de velas, tiene las ventanas cerradas y sillas de mimbre pintadas de color negro. Además, las siniestras interpretaciones de las actrices evocan ciertos rasgos del teatro lorquiano: personajes femeninos imposibilitados de desarrollar sentimientos como el amor o la maternidad y envueltos bajo el fantasma de la muerte.

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*Dirección: Av. las Palmas #307 entre calle 4ta. y 5ta., Miraflores

*Costo: $5 cada obra

*Duración: Esta es la última semana de la primera temporada de Microtreatro. Gatitos, Con gusto a muerte y Goteras, se exhibirán este miércoles, jueves y viernes en diferentes horarios. A partir del 5 de septiembre arranca la segunda temporada, con nuevas obras y actores.