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¿Ha dado el presidente del Ecuador un salto cuántico en  temas de diversidad sexual y género?

El lunes dieciocho de agosto de 2014, el Presidente Rafael Correa invitó a un grupo de activistas LGBTI a un almuerzo de trabajo en el Palacio de Carondelet. El encuentro fue un hecho inédito en la historia del activismo por los derechos de la diversidad sexual.

Durante la reunión, la Ministra Coordinadora de Desarrollo Social, Cecilia Vaca, hizo una presentación de acciones anteriores, actuales y futuras a favor de los derechos de las personas que pertenecen a la diversidad sexual. Luego de su exposición, los activistas señalaron cuánto queda por hacer. Recordaron que la Constitución establece que nadie puede ser discriminado por su orientación sexual o identidad de género pero estos derechos no se cumplen a cabalidad. Es necesario resaltar los veinte asesinatos a transexuales, entre el 2010 y 2014, que –a pesar de que, en teoría, se cuenta con las herramientas legales para castigar a los culpables– corren el riesgo de quedar impunes.

En el ámbito educativo, la población LGBTI sufre prácticas discriminatorias que generan exclusión. Esto causa que los adolescentes que pertenecen a la diversidad sexo genérica tengan muchos más problemas para acceder a formarse debidamente, o que, para no sufrir tratos humillantes escondan su orientación sexual o identidad de género. El sistema educativo excluye, humilla, amedrenta y victimiza a los estudiantes que no cumplen con los roles y características de la heteronormatividad. El resultado es que niñas y adolescentes LGBTI no llevan a cabo con éxito sus proyectos de estudio e incluso desertan del sistema educativo.

En cuanto al sistema sanitario, no existe una visión de salud integral. Para mejorar la situación, se deben crear protocolos diferenciados. En medicina no es lo mismo la atención a gays, lesbianas, transexuales, intersexuales o bisexuales. Un caso concreto que ejemplifica la visión heteronormativa del sistema de salud en nuestro país es el uso del mismo espéculo en el examen de Papanicolau. Parece un detalle, pero si una mujer no es heterosexualmente activa, el uso de este instrumento en su cuerpo puede causarle daños. Esto sucede porque el doctor no consulta sobre las prácticas sexuales, supone que es hetero y utiliza un único implemento. Otro reto en términos de salud es dar más acceso a métodos de reproducción asistida a través del seguro sanitario.

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En lo laboral, la población sexo diversa sufre discrimen. Es necesario sensibilizar e informar a las empresas en estos temas para que se generen espacios amigables e inclusivos. También se debe informar y empoderar a la población sexo diversa en los derechos que les asisten a nivel laboral.

El derecho al matrimonio civil igualitario o la adopción conjunta de niños por parte de parejas unidas de hecho del mismo sexo está negado a quienes no son heterosexuales. Algunas notarías del país se siguen oponiendo a declarar uniones de hecho entre personas del mismo sexo y cuando las parejas logran este trámite, el Registro Civil, hasta el mismo día de la reunión en Carondelet, rechazaba inscribir y otorgar cédulas de identidad en las que consten estas uniones de hecho. En el caso concreto de los transexuales, se viola su derecho a la identidad porque deben portar documentos que no las identifican pese a que es un derecho garantizado en la Constitución. Es urgente que se cambie la Ley de Registro Civil para que, en atención de los que dice la Constitución, las personas transexuales puedan tener en sus documentos identificatorios la información sobre su género y no sobre su sexo. O para que los niños nacidos dentro de uniones de hecho de parejas homosexuales, puedan inscribirse en el Registro Civil como hijos de ambos. Como es el caso de Satya, hija de Helen Bicknell y Nicola Rothon

No se puede hablar de una sociedad democrática e inclusiva si una parte de la población continúa impedida en el acceso de sus derechos solo por su condición sexo diversa. No se puede hablar de Buen Vivir si una porción de la sociedad sigue viviendo discrimen debido a sus prácticas sexuales o al género con el que se identifica. No se puede decir que la Patria ya es de todos, si no todos tenemos la posibilidad de gozar de una vida digna.

En la reunión de Carondelet, donde se expusieron todos estos temas, no solo estuvo el Presidente sino también la Ministra de Justicia, Ledy Zúñiga, el Ministro de Relaciones Laborales, Carlos Marx Carrasco, la Ministra de Salud, Carina Vance, el Ministro de Educación, Augusto Espinoza, el Ministro del Interior, José Serrano, la Ministra Coordinadora de Desarrollo Social, Cecilia Vaca Jones, el Secretario del Despacho Presidencial, Omar Simon, el Presidente del Consejo de la Judicatura, Gustavo Jalk, el Asesor Jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, el Defensor del Pueblo, Ramiro Rivadeneira, la Presidenta de la Comisión de Transición, Gina Quintana. La concurrencia constituye un hecho notable porque en esas carteras de Estado se concentran la mayoría de las reivindicaciones de derechos LGBTI.

Durante el almuerzo, los representantes del colectivo LGBTI entregaron a las autoridades la Agenda pro Derechos de las Diversidades Sexo genéricas del Ecuador que resume las deudas pendientes que el Estado todavía mantiene con la comunidad. El documento fue elaborado por más de veintiséis organizaciones LGBTI y constituye la herramienta idónea para analizar cuáles son las situaciones de exclusión que siguen afectando a esta población.

Ese lunes se concretaron algunos compromisos: investigar sobre los casos de asesinatos de personas transexuales, vigilar que las uniones de hecho de parejas homosexuales lleven a cabo sin obstáculos y que deban generar los mismos efectos que tienen las familias conformadas mediante matrimonio. También se habló del caso de Diana Maldonado y Maribel Serrano, quienes desde hace dos años pelean judicialmente con el Registro Civil para registrar su unión de hecho; se gestionó una reunión con esta dependencia para examinar ese caso. Las autoridades se comprometieron a estudiar la solicitud de que las cédulas de identidad informen sobre el género y no sobre el sexo de las personas. Se consideró, nuevamente, la reforma a la Ley de Registro Civil. 

Tal vez el compromiso más importante, en términos del cumplimiento de todos los acuerdos a los se llegó durante el almuerzo de trabajo, fue el de que cada seis meses se hará una reunión similar para constatar lo que se ha conseguido y lo que aún falta por hacer.

Esta reunión con el Presidente fue un gran logro del activismo LGBTI. Para los que fueron al almuerzo, para los que no fuimos pero aportamos desde diferentes espacios cada día y empujamos desde diversos sectores para conquistar derechos.

Los primeros frutos de esta reunión se dieron de inmediato. Al día siguiente del almuerzo, el Registro Civil se mostró interesado en conversar con la Defensoría del Pueblo, Maribel Serrano y Diana Maldonado, para tratar de solucionar su reclamo. Antes de concretar esta reunión, sin embargo, el veintidós de agosto, el Registro Civil  emitió una resolución para inscribir el dato de las uniones de hecho en las cédulas de identidad, de tal manera que esta conste en la información sobre estado civil de las personas.

Otro destacable avance del encuentro es el cambio significativo que se ha dado en el discurso del presidente Rafael Correa al hablar de diversidad sexo genérica. Ha pasado de decir que a él le gustan “las mujeres que parecen mujeres” y que cree que a las mujeres nos gustan “los hombres que parecen hombres” a decir que toda persona tiene libertad para escoger su identidad de género. Es casi un salto cuántico el que ha dado el Mashi en el tema de diversidad sexual y género. Esperamos que siga evolucionando en ese sentido para el bien de todas las demás reivindicaciones de derechos LGBTI que siguen pendientes.