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Cuatro ideas para destapar el potencial urbanístico de la ciudad

Mi afición, cada vez que viajo, es tomar fotos de las ciudades a las que voy. Cuando aún era estudiante de arquitectura, todas mis imágenes eran de edificios. Prefería siempre captarlos vacíos, sin gente estorbando u ocultando sus detalles. No cuándo mis gustos cambiaron: ahora tomo fotos de veredas, parques, malecones y plazas. Mientras más  gente haya, mejor. Quizás fueron tantos años diseñando estadios y arenas los que me dieron una forma alternativa de visualizar el entorno construido. Quizás lo construido no importa tanto como la gente que usa ese espacio. Después de discutir sobre esto con muchos guayaquileños tengo claro que ninguna obra o ningún político de la ciudad va a lograr el gran giro que Guayaquil se merece: que se materialice la idea de que la ciudad la hacen los ciudadanos.

En su libro “Mil años de Historia no-lineal”, Manuel De Landa –profesor de filosofía contemporánea y ciencia en la European Graduate School, Suiza– plantea una correlación entre las formas y estructuras encontradas en la naturaleza y en el espacio construido, con las estructuras sociales que ambas albergan. Entonces me cuestiono: ¿El ámbito construido de las ciudades afecta a la estructura de sus sociedades, y viceversa?

Siguiendo esta premisa y basado en el análisis comparativo empírico que hago, desde hace años, entre mi natal Guayaquil y el resto de ciudades que he visitado en el mundo, he querido proponer un número de pensamientos que imaginan cómo destapar el potencial encerrado que tiene mi ciudad.

Como arquitecto, una de mis actividades diarias es descubrir e interpretar patrones como las estructuras sociales de Guayaquil y sus estructuras construidas. Creo que una de las características que se repite en ambas es una especie de “sobre-concentración de iguales”. Es normal que personas de similares características sociales tiendan a vivir en los mismos sectores, frecuenten los mismos lugares y tengan los mismos pasatiempos. De la misma forma es lógico que ciertas zonas de una ciudad se especialicen en un sector particular: vivienda, comercio, industria, etc. No obstante, lo que percibo en Guayaquil en cuanto a la distribución del uso del suelo y sus grupos sociales, no es una diferenciación normal de características sino una exagerada homogenización y polarización.

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Tráfico excesivo, caos, crimen, violencia, exacerbación del calor. En cierta forma, los problemas de los que siempre nos quejamos en Guayaquil se generan por esta polarización y homogenización que crea situaciones que van desde la necesidad diaria de hacer largos viajes a través de la ciudad (efecto del entorno construido) hasta el terrible fenómeno del miedo 'al otro' (efecto del entorno social).

Si algo de cierto tiene esta idea de De Landa, que la estructuras construidas y las estructuras sociales que ellas albergan tienden a asemejarse, yo propondría para Guayaquil un patrón basado en lo que Deleuze y Guattari llamarían un 'Rhizome'.

Figura 1 Neuron Network1 Extracted From Mcrusells 2013 1 583c2ee0ae5c1

 

Descrito de forma rápida, una estructura de características 'rizomáticas' se asemeja a la raíz de un tubérculo: Nodos y una maraña de conectores redundantes. A diferencia de una estructura centralizada (o hasta una descentralizada, o multipolar) la ventaja de un modelo 'rizomático' es su resiliencia y robustez. Debido a la redundancia de sus conexiones, si un nodo importante falla, otro u otros rápidamente lo reemplazan. De esta forma, en lugar de tener un solo punto de falla, lo que se tiene es múltiples puntos de apoyo. Distribuir, no concentrar.

Figura 2 Paul Baran Centralized Decentralized And Distributed Networks 1

Esta filosofía de distribuir y no concentrar se puede aplicar desde lo social hasta lo pertinente al diseño urbano de una ciudad. A nivel social se podría distribuir así: el poder de un político, los privilegios de una clase social, las ventajas de compañías “too big to”, la responsabilidad de cuidar del aseo y orden de una ciudad. A nivel de diseño urbano hay que evitar concentrar: el tipo de usos de suelo que se dan en cada sector o el tráfico de todo un distrito de la ciudad en un sola vía.

Siguiendo estas dos líneas de pensamiento, la interrelación de los patrones del entorno construido con las estructuras sociales que este alberga, y la robustez de un patrón de forma 'rizomática', me parece interesante crear una lista no de intervenciones sino de enfoques para diversas condiciones en Guayaquil, que sirvan de contrapunto para su actual organización socio-espacial. Recalco que para , el problema no son las obras en la ciudad sino el enfoque filosófico bajo el cual son concebidas.

1. Apuntar a crear distritos dentro de Guayaquil que retengan sus especialidades innatas pero que tiendan a una homogénea distribución de elementos heterogéneos. Es decir que a pesar de que cada zona de la ciudad tenga características particulares, y por ende una especialización propia, ninguna zona debería sobre-especializarse al punto de no incluir usos que satisfagan las necesidades cotidianas de sus habitantes: educación, entretenimiento, trabajo, comercio. Este proceso se da naturalmente, pero cuando autoridades y promotores no tienen claros los procesos que crean una verdadera ciudad y la necesidad de des-homogenizar los usos, se dan casos anti naturales como vastas zonas donde solo existe el componente vivienda, obligando a los habitantes a desplazarse a otras zonas en busca de educación, comercio y oficinas. Otro ejemplo negativo sería esas áreas pequeñas donde se planean varios centros comerciales, saturando el tráfico a unas horas y teniendo calles totalmente vacías a otras como en el caso del área San Marino-Policentro-Plaza Quil.

En mi última visita a Guayaquil y Samborondón me di cuenta que en varios sectores que tradicionalmente habían sido netamente residenciales, ya hay (naturalmente) una inclusión progresiva de otros usos. Este cambio sería uno de los factores más importantes para aminorar, en algo, la necesidad de largos recorridos en automóvil. Esta tendencia es evidente en el incremento restaurantes y edificios de oficina en Los Ceibos y el creciente número de oficinas en Samborondón.

Figura 3 1 0

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A nivel mundial, el ejemplo más obvio de una ciudad con una distribución homogénea de elementos heterogéneos sería Nueva York. A pesar que sus cinco 'borroughs' tienen especialidades diferentes, cada uno es capaz de sustentar las necesidades cotidianas de la mayoría de sus habitantes. Es más, a una escala mucho más fina, como ejemplificó el arquitecto danés Rem Koolhaas en su libro “Delirious New York”, cada manzana de Manhattan tiene elementos tan diversos que parece una isla independiente del resto de manzanas.

Figura 4 Diversidad Uso Del Suelo Ny Info Del Nyc Gov 1

 

2. Desarrollar una red de interconexión pedestre dentro de la ciudad. Se dice que es difícil darle un giro de ciento ochenta grados a Guayaquil por considerarla una urbe consolidada pero mediante ordenanzas sería posible catalogar todos los espacios (por más pequeños que sean) dentro de la ciudad que podrían convertirse en áreas de esparcimiento públicas. Estas áreas funcionarían como nodos para trazar una red de vías verdes peatonales (un patrón gráficamente similar al 'Rhizome') y así crear una trama de interconexión peatonal y ciclística. No es difícil imaginarse que todos los aspectos positivos del Malecón 2000 sean copiados -como una fuerza regeneradora- hacia el centro de la ciudad semi-peatonizando un número de calles perpendiculares a la ría. Sería lógico crear una serie de corredores peatonales que vayan del Malecón 2000 hasta el Malecón del Estero. De esta forma, estas mega obras no quedarían aisladas sino que se potencializarían unas a otras. Esta idea se complementaría aún más con el puente peatonal a la Isla Santay y el que se construirá próximamente en Durán.

El municipio de Hamburgo, por ejemplo, tiene la meta de crear en veinte años  una red de áreas verdes caminables que unan todos los puntos de la ciudad dando la oportunidad de liberar a sus habitantes de la dependencia del automóvil y mejorando su calidad de vida

En la última semana se ha hablado mucho del Bosque Sendero Palo Santo en Urdesa. Yo crecí y viví veinticinco años muy cerca del bosque y jamás supe que existía. Imagínense cuán desconocido será para las personas que no son del área. ¿Cuántos otros espacios utilizables como nodos de una red de vías verdes peatonales existirán en Guayaquil que no están siendo utilizados al momento

Figura 5 Hamburg Gov 1

3. Hay que empezar a pensar en los bordes como conectores y no como barreras. Hablar de obras como el Malecón 2000 siempre es polémico en Guayaquil.  Si bien la envergadura del proyecto es innegable, me parece que los hechos son también innegables: el área del centro adyacente al proyecto jamás se autoregeneró como se esperaba, es decir que ni si quiera la gran escala del Malecón sirvió como catalizador para un renacimiento del centro de la ciudad. Es necesario investigar este caso para entender porqué se dio esta situación y así corregirla en proyectos futuros. Mi impresión es que uno de los factores por los cuales la energía del Malecón 2000 no se disemina es simple y se relaciona a las ideas antes expuestas sobre polarización y homogenización. Básicamente, el Malecón 2000 sigue la filosofía de ser un proyecto stand alone. Es decir, que fue concebido como una joya la cual no debe mezclarse con el resto de la ciudadEs cierto que conectar al Malecón 2000 con el resto del tejido urbano es complicado por el tráfico vehicular que los separa. Es obvio que jamás se pensó en integrarlo y eso evidencia la postura filosófica de separar y no de unirEsta postura es entendible de cierta forma porque muchos guayaquileños percibimos dos tipos de habitantes de nuestra ciudad: los cultos que cuidan las obras y los incultos que las dañan. Esta postura de segregación en Guayaquil no solo se da en lo social (volviendo a De Landa y la separación entre 'nosotros' y 'los otros') sino también en nuestro entorno: naturaleza (sucio, no regulado) versus construido (limpio, regulado). Un ejemplo claro de esta segregación y miedo a lo natural y no regulado es la falta de áreas de contacto directo entre la ría y sus bancos que existe en el Malecón 2000. Una estructura diametralmente opuesta al planteamiento del antiguo Malecón.

Si analizamos los malecones del Salado, esto se evidencia más. Su diseño arquitectónico tiene como objetivo proteger al ciudadano del contacto con el 'agua sucia' del estero. Es cierto que al momento tiene aspectos desagradables, como el olor, pero diseñar obras que “protegen” (separan) al ciudadano en lugar de conectarlo con el problema, solo consigue que el problema siga sin solución. En el caso del Estero, la premisa de este artículo es fácil de comprobar: El Estero (sucio, sin control) es para la gente sucia, inculta y que no cuida.  Lo paradójico es que desde un punto de vista de plusvalía y atractivo turístico, las vías acuáticas de Guayaquil son el rasgo innato de más valor que tiene la ciudad. En lugar de crear bordes como barreras, deberíamos explotarlos como conectores. Esta idea no solo debería aplicarse a malecones sino a todo elemento arquitectónico y urbano que sirva de interface: Muros de ciudadelas, aceras, puentes, parques, pasos peatonales elevados, plantas bajas de edificios (los soportales antiguos son un gran ejemplo de un borde conector).

Figura 6 Bordes Conectores En Londres Y Amesterdam 1

4-Explotar el patrón 'rizomático' ya existente: las vías de acuáticas de Guayaquil. Los puntos anteriores en este artículo dan pautas para establecer un entorno construido y una estructura social con características 'rizomaticas' que van más allá de lo formal. Es decir, se basan en condiciones como la interrelación entre diferentes grupos sociales, cuan conectados se sienten los habitantes de un sector con su barrio o cuántos ciudadanos tienen un espacio público verde a quince minutos a pie, por ejemplo. Hay ocasiones en que estos patrones 'rizomáticos' se manifiestan de forma literal en el entorno físico. En el caso de Guayaquil, basta ver un plano de la ciudad para darse cuenta que la naturaleza dota a la ciudad de una red 'rizomática' natural: sus vías acuáticas.

 

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Volviendo a la idea de crear redes de vías verdes peatonales, es fácil imaginarse que es un desperdicio no utilizar la red fluvial ya establecida naturalmente en Guayaquil. Pensando en la actual ciudad ya consolidada y el tiempo que tomaría implementar este cambio de filosofía de concentrado a distribuido, bordes como conectores y no como barreras, el potencial de las redes fluviales cobra aún más importancia. Como nunca han sido intervenidas, las redes fluviales de Guayaquil podrían convertirse en el mixer social donde los diferentes grupos de la ciudad encuentren un espacio común para conocer y apreciar sus diferencias y dejar de temerse.

Figura 8 Stand Up Paddle Board En El Estero Salado De Guayaquil 1

Lo primero que debería plantearse para recuperar las vías acuáticas de la ciudad es su uso intensivo ya que, lo que no se usa, no se cuidaBalnearios urbanos (¿Por qué en la ciudad de La Ría y los esteros naturales es necesario un proyecto como la piscina de Coviem?), red de transporte fluvial, clubs de canotaje (deporte que le ha ganado algunas medallas internacionales al país y que usa al Estero actualmente como lugar de entrenamiento), espacios para conciertos, festivales de arte, serían algunos proyectos que podrían explotar el potencial dormido que tiene la red natural de esteros de Guayaquil.

https://www.architectural-review.com/folio/a-floating-pool-in-the-rivers-of-new-york-city/8605498.article

https://www.pluspool.org/design/

 

Figura 9 Pluspool Org 1

Con estas cuatro propuestas, quiero enfatizar en la importancia de crear un sistema robusto de nodos heterogéneos distribuidos homogeneamente y redes de conectores redundantes. Actualmente es evidente que la sobreespecialización de usos en los nodos de la ciudad, obliga a los ciudadanos a realizar viajes diarios que podrían evitarse y disminuirían el sentido de comunidades cohesivas de los nodos. En cuanto a los conectores entre nodos, se evidencian dos problemas en Guayaquil. El primero es la falta de variedad en los modos de transporte que las vías presentan en la ciudad: hay una desbalanceada dependencia en los automóviles privados porque aún no existe la posibilidad real de desplazarse a pie, en bicicleta o fluvialmente. El segundo problema es la idea de concentración en lugar de distribución en las vías. Este problema se evidencia en sectores como vía a la Costa y Samborondón donde no existe una trama distribuida de calles sino una sola vía concentrada. Estas representan un único punto de falla que es una bomba de tiempo esperando reventar

Guayaquil es un ejemplo de lo que propone De Landa: la forma concentrada-polarizada de que los grupos sociales adoptan se relaciona estrechamente con la forma concentrada-polarizada de su trazado urbano. Esto me esperanza. Creo que modificando el enfoque que le damos a los proyectos urbanos de la ciudad podremos tener una sociedad donde el crimen, la violencia, el tráfico y la falta de opciones de esparcimiento mejoren a la par del crecimiento de la ciudad.