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Un espacio para recuperar la memoria de un país

Cada semana había una protesta en las calles de la Paz, Bolivia. En el 2003, las manifestaciones fueron el detonante para que el Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada abandone el poder. Su impopularidad creció en febrero de ese año cuando el déficit fiscal llegó a un ocho por ciento y el gobierno propuso aplicar un impuesto al salario. La decisión provocó el amotinamiento de la policía que exigía lo contrario, un aumento de sueldo. Luego, con la posibilidad de exportar gas a Estados Unidos y México por puertos chilenos, las huelgas volvieron a estallar. En Bolivia está el segundo yacimiento de gas más grande de América del Sur y los ciudadanos se alarmaron cuando Lozada planeaba estrategias para la exportación –que incluía precios bajos– y no había creado una política para abastecer el mercado interno. El país convulsionó. La carretera principal a la capital política de Bolivia fue tomada, la gente descontenta salió a las calles.

Para hacer frente a las protestas, el gobierno movilizó a los militares. Hubo sesenta y cuatro muertos y doscientos veintiocho heridos. A los pocos días, a través de cadena nacional, se leyó la carta de renuncia del primer mandatario en el Congreso. Lozada ya había abandonado el país junto a sus principales personas de confianza. El sistema de partidos políticos en Bolivia estaba quebrado.

Estas escenas de una de las crisis bolivianas más importantes de este siglo están recopiladas en video en el Observatorio Boliviano de Opinión Pública. El proyecto nació en el verano de 2012; junto a un amigo lo concebimos como un portal para recopilar y publicar material audiovisual de las noticias de nuestro país de los últimos diez años. Al comienzo tuvimos problemas con la subida de los videos por el paupérrimo servicio de los proveedores de internet en nuestro país. Otro reto fue integrar viejas y nuevas tecnologías: empezamos transformando de VHS a digital manualmente, ahora ya contamos con una digitalizadora automática. La tecnología, sin embargo, no obstaculizó mi objetivo: desde mi profesión, de licenciado en Ciencias Políticas y Gestión Pública, me planteé conservar la memoria histórica para recordar y no cometer los mismos errores.

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Sánchez de Lozada –popularmente conocido como Goni– había sido presidente en 1993. En ese entonces vendió el cincuenta por ciento de las acciones de las empresas estratégicas estatales –ferrocarriles (ENDE), petróleo (YPFB), telecomunicaciones (ENTEL) y líneas aéreas (LLOYD)–. El Estado perdió el control de sus principales empresas y los capitales extranjeros pesaban más en la mayoría de ellas. Una típica receta neoliberal. Las compañías, que se convirtieron en mixtas, no fueron capaces de mantenerse. Ese fue el inicio de la caída de la economía boliviana. Todas esas políticas se realizaban bajo el decreto supremo 21060 que modificó el manejo de la macroeconomía y esta decisión fue una de las principales causas para el aumento del desempleo en la siguiente década. A pesar del caos apadrinado por Goni, ,diez años después –en el 2003–, fue reelegido. En su campaña se apoyó en la idea de que ya tenía experiencia dirigiendo el país. Pero su segundo mandato duró solo un año.

Este es solo uno de los incontables episodios que los bolivianos pasamos por alto porque olvidamos nuestra historia. En el Observatorio –que surgió como un canal de Youtube pero en este mes está posicionándose en una nueva página web– intentamos recuperarla. La primera meta que nos planteamos, antes de crear el proyecto, fue sobrepasar las cien mil reproducciones de nuestros videos. Luego nos propusimos que el Observatorio sirva como una plataforma para preservar los hechos importantes del país, generar incidencia política y así promover la libertad de expresión de más ciudadanos.

Además de recopilar videos de noticias de años anteriores, el Observatorio selecciona contenido actual –de medios de comunicación de diferentes corrientes– para que los bolivianos puedan informarse de diversas fuentes y no de un solo medio de comunicación. En Bolivia, la mayoría de periódicos y noticieros construyen su agenda política desde un dualismo marcado: el viejo y el nuevo sistema de partidos. También podría interpretárselo como un antes y después de Evo Morales, actual presidente de Bolivia. Por lo general, los medios acusan al antiguo sistema de haber tenido más errores que aciertos como la venta de parte de las empresas estatales que luego Morales volvió a estatizar. Con los videos colgados en el Observatorio procuramos que el usuario construya su criterio de los acontecimientos.

Los videos están disponibles en el canal del Observatorio y también son compartidos en Facebook y Twitter. Ahí los acompañamos con preguntas para que los usuarios interactúen, opinen sobre la situación que acaba de ocurrir, la decisión que tomó determinado político. Los comentarios que recibimos quedan registrados y forman parte de esa memoria colectiva construida por ciudadanos. En la plataforma han comentado, además, personas públicas como senadores, diputados, alcaldes,  gobernadores y miembros de organizaciones sociales. Algunos retuitean nuestro contenido, ponen favorito o como la diputada Betty Tejada, nos felicitan públicamente por la iniciativa; otros se involucran un poco más. Cuando el gobernador del departamento de Beni, Carmelo Lenz, destinó una suma importante de dinero para ayudar a los damnificados de las inundaciones de enero de este año, el observatorio registró las noticias relacionadas. Hubo decenas de ciudadanos que –como respuesta a nuestros contenidos expuestos– lo criticaron y otros que lo apoyaron, en Twitter. Él formó parte de la discusión y se defendió diciendo que le parecía injusto que critiquen una ayuda humanitaria.

Los políticos responden preguntas que los ciudadanos hacen en las redes. El único que no ha contestado, hasta el momento, es Samuel Doria Medina, un político y empresario que ha sido varias veces candidato presidencial. Lo invitamos a participar en nuestros debates con una serie de preguntas y tras su desinterés, tuiteamos que no lo tomaríamos más en cuenta. Nuestro comentario se viralizó en redes y hubo varios comentarios como “y así quiere ser presidente de Bolivia, alejado de la sociedad”. El Observatorio se ha convertido en eso, una suerte de puente entre el poder y los ciudadanos.

Dos años después, contamos con doscientos cincuenta y seis suscriptores y doscientas mil reproducciones de video. Lo que más nos motiva a seguir con el proyecto son los comentarios de los usuarios que empiezan a demandar nuevos videos y nos piden monitorear momentos específicos como la elección de magistrados, de candidatos de partidos políticos y solicitan que registremos programas de TV de opinión pública.

Para este año, de elecciones presidenciales y municipales, nos planteamos generar más debates dentro del portal para, en conjunto, exigir propuestas más sólidas para los futuros mandatarios. Siempre con la idea de que no podemos volver al pasado y que este siempre nos enseña los errores que no podemos repetir.