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¿Qué tan difícil es acceder a los datos públicos en el Ecuador?

Hace unas semanas en un debate sobre Guayaquil en CNPLUS, un asesor del alcalde Jaime Nebot nos aconsejó “a los amigos de GKillCity” tomar unas clases de matemáticas elementales. La motivación de ese enunciado fue, a más de reprochar la labor de periodismo ciudadano que se realiza en la página, desprestigiar una investigación que realicé sobre distribuciones presupuestarias en las ordenanzas de los ejercicios económicos del 2012 y 2013.  Escojo este episodio para construir una crítica general sobre la transparencia en la administración pública nacional y municipal que articularé alrededor de una pregunta: ¿Cómo puede y qué tan difícil es para un ciudadano corroborar esa data que presenté en la investigación y que el asesor del alcalde afirmó era errónea?

La respuesta: es difícil y no en todos los casos podrá el ciudadano corroborar data. El municipio tiene colgado en su página web dichas ordenanzas del 2012 y 2013, cumpliendo con lo establecido en la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública (LOTAIP), pero la presentación formal es poco amigable. La tarea de corroborar un dato implicaría ir revisando un documento de –en promedio- 90 páginas para cada ejercicio económico. ¿Cómo se presenta esa data? En un lenguaje técnico y en más de una ocasión mal escaneado (ver Figura 1).

Figura 1. Resumen de Gastos del Personal 2011.

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¿Qué iniciativas han intentado implementar nuestros administradores públicos para facilitar la manera en que se presenta esta información? Ninguna. Ni una sola. Esto se agrava si se considera que no son novatos: son 22 años (desde 1992) de administración del gobierno local por parte del PSC. El resultado que tenemos disponible en la web son ordenanzas presupuestarias a partir del 2007. A pesar de esto, existe un logo de que la municipalidad cumple al 100% la LOTAIP.

Por supuesto, uno podría acercarse a realizar una solicitud de acceso a la información y entonces tendría esas ordenanzas con su presentación formal técnica para que examine, a lo largo de documentos de 90 páginas, algún dato. Esto es inverosímil en el siglo XXI y para una administración que lleva 22 años en el poder y que se da el lujo de llamarse exitosa.

Si hilamos más en este encontramos otros cuestionamientos. Imagine que un ciudadano, tras escuchar los actuales cuestionamientos de Alianza País, quisiera evaluar si el modelo actual es exitoso. Imagine que, para ello, intentará realizar un histórico de inversiones en obras y servicios públicos desde 1992 hasta 2013, desagregado por zonas (como parroquias) y contrastado con un histórico de cómo esa inversión ha mejorado los indicadores de bienestar. La respuesta es esta: le tomará, siendo optimista, al menos un año realizarlo y necesitará de un presupuesto grande para ello para contratar a personas que ayuden a graficar, otras que se encarguen de monitorear las solicitudes de acceso a la información y que hagan seguimiento y que activen amparos en los casos en los que las solicitudes sean negadas porque no exista esa información, otras que sistematicen, etc. Un auténtico dolor de cabeza.

Esa información no existe. Pero entonces, ¿cómo es que nuestros actuales administradores públicos pueden calificar que este es un modelo exitoso? Así: muestran porcentajes de montos destinados a obras y servicios públicos (85%) y a gasto en personal (15%). Eso es solo un porcentaje que no dice nada sobre los sectores y zonas que reciben beneficio ni sobre el grado en que ese tipo de inversiones se han traducido en bienestar de los guayaquileños. Enunciar simples porcentajes no alcanza para determinar el éxito de una gestión. Quito y Cuenca tienen porcentajes parecidos (ver Gráfico 1) pero no podría agotarse en esas cifras la discusión si las tres ciudades, con diferentes necesidades, tienen modelos de administración municipal que puedan calificarse de exitosos.

Gráfico 1. Gastos de inversión (porcentajes): Guayaquil, Quito y Cuenca, 2011-2013

Elaboración propia para una publicación en PODERES – Inteligencia Política

Lo que digo aquí es sentido común. Voy a afirmarlo una vez más: el PSC no tiene cómo evaluar en serio que su administración es exitosa en términos de administración pública. En efecto, lo que puede hacer es sacar algunas cifras de cobertura de necesidades básicas. Pero no hablo de eso, lo que no puede hacer es demostrar que su administración ha sido exitosa (planificación de la ciudad eficiente con base a orientaciones de inversión que cumplan con objetivos de bienestar y que busquen optimizarse).

Pero, insisto, lo grave no es tanto eso. Lo grave es que un ciudadano común no pueda evaluar que es exitosa. ¿Qué nos toca? Creerles, esto es un acto de fe.

Esto atraviesa en general a toda la administración pública del país. Por ejemplo, nuestro órgano electoral tiene una presentación de resultados electorales pobre. Para cada elección implementan una presentación de resultados por separado y, desde 2013, en un nuevo formato. Este es deficiente y para usarlo, un investigador tiene que ir recopilando, elección por elección, los datos que necesite. Adicionalmente, en su web solo están disponibles las elecciones desde el 2004. Si uno quisiera otros resultados, tocaría realizar solicitudes de acceso a la información, monitorearla, realizar seguimiento, etcétera.

En la Figura 2 muestro lo que entrega el CNE cuando responde solicitudes de información. En esa figura recopilo el formato en el que entregan, los errores de los archivos y la presentación distinta en cada elección, todo lo cual deviene obstáculos.

Figura 2. Recopilado de archivos entregados por el Consejo Nacional Electoral. Elecciones 2000 a 2006.

También debe señalarse que actualmente existen avances enormes en esta materia por parte del gobierno. Por ejemplo, el Sistema Nacional de Información (S.N.I) permite el seguimiento a proyectos de inversión pública en vivo, como muestro en la Figura 3.

Figura 3. Seguimiento a proyectos de inversión pública en vivo. Hospital en la parroquia Calderón, Quito, Pichincha

Lo que permite el S.N.I debe ser un vector orientador para todas las administraciones en este sentido y es una muestra de una iniciativa clara que permite a ciudadanos monitorear las inversiones. En siete años, Alianza País ha hecho mayores y mejores esfuerzos en este ámbito que otras administraciones. Con la distancia respectiva, uno puede reprochar que la administración del PSC no haya tenido ninguna iniciativa remotamente cercana al S.N.I luego de veintidós años de administración.

La tarea es aún vasta y el camino es largo si se lo quiere hacer bien. Todos los esfuerzos por transparentar información de asuntos de interés público son bienvenidos y los esfuerzos para intentar mejorar su visualización para la comprensión de ciudadanos también deberían serlo.

Así, por ejemplo y retornando a lo local, no se trata de afirmar que el modelo es exitoso sorteando un porcentaje 85%-15% y alguno que otro indicador, como tampoco se trata de desprestigiar investigaciones ciudadanas y de burlarse de aquellos preocupados por este tema diciéndoles que se les va a enseñar matemáticas elementales. Se trata de mejorar la administración pública que redunde en un debate más robusto, proporcionando a los habitantes herramientas para la toma de decisiones y la evaluación de la política pública.

Que este texto sirva como apertura del proyecto GKillCityData que estrenamos esta semana, del cual me fue confiado ser director, y que seguiremos nutriendo y mejorando para hacer nuestra contribución a esta tarea.