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¿Qué llevó a Rafael Correa a construir un muñeco de paja y lapidarlo bajo acusaciones de ideología de género?

 

Comencemos diciendo una verdad de perogrullo: no existe la ideología de género. Lo que existen son los estudios de género y se imparten en las universidades más prestigiosas del mundo. Son un campo interdisciplinario centrado en la investigación académica de diversos conceptos relacionados al género, que es un conjunto de características diferenciadas que cada sociedad asigna al hombre y a la mujer. En los estudios de género suelen incluirse los estudios de la mujer –que abarca feminismo, género y política, ética del cuidado, etc- estudios sobre las masculinidades, estudios sobre temáticas LGBTI. Los estudios de género abordan el análisis de los roles de género desde terrenos tan diversos como la sexualidad, la historia, la antropología, la literatura y el lenguaje, las ciencias políticas, el derecho, la medicina, el cine, la sociología. Sirven para desentrañar el por qué del comportamiento de hombres y mujeres en una colectividad, hasta qué punto es biológico, hasta qué punto es aprendido. Son estudios interdisciplinarios, amplios y nuevos, no existe una teoría única al respecto. Es un tema que se encuentra en permanente construcción.

Simone de Beauvoir sostenía que los roles de género abarcaban únicamente una construcción social, no el estatus biológico de ser hombre o mujer. Jaques Lacan abordó el tema desde el psicoanálisis. Judith Butler desde el feminismo más vanguardista. Julia Kristeva, desde la semiótica. Si se quiere encontrar se encuentra harto sobre este asunto. Simplemente con googlear accedes a lo que han escrito Jacques Derrida, Michel Foucault. También puedes volverte loca con las ideas de Beto Preciado y su Manifiesto contrasexual. Hay de todo, como en botica. 

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Entonces,  ¿estamos? Es imposible que exista algo llamado ideología de género porque en este tema no existe una visión única, incuestionable y sacramental.

¿Buscan los estudios de género destruir a la familia? Para nada, esas son acusaciones infundadas. Los estudios de género han dado lugar a teorías de género, que nos han llevado a usar el enfoque de género para enfrentar la vida y sus metáforas. Buscan explicar razonadamente los roles de género de hombres y mujeres. No pretenden crear realidades si no  estudiarlas, analizarlas. La diversidad sexual existe y tampoco pretende destruir a la familia. Para muestra un botón, pongamos el caso de Helen y Nicky, son una pareja de mujeres lesbianas y tienen una hija que se llama Satya. Son una familia. Esa es una realidad ¿De qué manera esa realidad destruiría a otras familias conformadas por papá y mamá? ¿Cómo dañas a otra familia –o a la familia, así en general– formando una?

Surge la duda, ¿de dónde demonios sale este asunto de la ideología de género y sus peligros? Pues de sectores retardatarios y muy ignorantes que piensan que creando un cuco van a asustar a la gente. Piensan que así les será más fácil negarles sus derechos a quienes no calzan en sus normas. “¡Buuuuu! La ideología de género es Satanás”. Y salimos en estampida corriendo a escondernos. No, ya estamos grandecitos y grandecitas. La época en la que nos manipulaban con diablos, purgatorios e infiernos quedó atrás. Hoy existe internet y el conocimiento es de acceso universal.

Ahora bien, y ya refiriéndome a las desafortunadas declaraciones del presidente Rafael Correa de la sabatina del 28 de diciembre de 2013, que es lo que me trae hoy aquí; no confundamos la gimnasia con la magnesia. Vamos con calma desentrañando esta fanesca de ideas que nos regaló el bueno del Mashi ese día.

Según el Presidente Correa existen movimientos fundamentalistas y radicales conformados por feministas que quieren ¡que las mujeres parezcan hombres y los hombres parezcan mujeres! ¡Un horror! …yo me pregunto, ¿dónde están estos grupos feministas radicales? En serio, ¿dónde están que no se ven? No los conozco, nunca he sabido de ellos. Hasta donde recuerdo, quien decía que las mujeres le teníamos envidia al pene (y que queríamos tener uno) era Freud, hace más de cien años, y las feministas le cayeron a tute por decir eso. Si hay algo que sabemos las feministas desde siempre es que hombres y mujeres somos diferentes. Le recomiendo al Presidente leer Feminismo para principiantes.

Dijo también el Presidente que estos grupos, que siguen algo según él llamado ideología de género (que ya vimos que es un cuco imaginario) sostienen que no existe el hombre o la mujer “natural”, que el sexo biológico no determina al hombre y a la mujer, si no las condiciones sociales. Y que esto es una barbaridad. Que no resiste el menor análisis académico. De acuerdo, es una barbaridad, pero porque el Presidente hizo un viscoso champú de conceptos. Claro que el sexo biológico de hombre y mujer se determina por su anatomía física, pero ojo, este campo es muy complicado, no todo es tan sencillo como XX y XY. El Presidente habló de “condiciones sociales” seguramente quiso decir construcción social, y confundió sexo con género. El sexo es una variedad biológica de rasgos genéticos que en los seres humanos produce comúnmente hombre y mujer. El género es un conjunto de características diferenciadas que cada sociedad asigna al hombre y a la mujer. Es por esto que, son los roles de género, no el sexo, los que mayormente están dados debido a construcciones sociales.

¡Qué bueno que una mujer guarde sus rasgos femeninos y qué bueno que un hombre guarde sus rasgos masculinos! , dijo el Presidente y luego preguntó, ¿no? Pues no, claro que no.  Primero que nada, ¿qué diantre son rasgos femeninos y masculinos? ¿El largo del pelo, el tamaño de las caderas, los accesorios o ropas que llevamos, el hecho de ser peludas o lampiños, tetonas o tablas de planchar? Sucede que esos rasgos o la ausencia de ellos pueden ser fuente de discrimen, por lo tanto, se debe ser muy cuidadoso con este tema antes de lanzar vivas al aire.

Es que el Presidente prefiere a la mujer que parece mujer (¿?) y cree que las mujeres preferimos a los hombres que parecen hombres (¡!). Las preferencias sexuales del Presidente son absolutamente respetables, pero así mismo, del todo irrelevantes. Porque en gustos y colores, no manda la revolución ciudadana, manda cada una. Y habrá mujeres a las que nos gustan las mujeres, o los hombres afeminados, o las mujeres hombrunas, o los hombres con cara de gato, o vaya una a saber qué mismo, que el corazón es caprichoso.

Luego, el Presidente se declaró asustado por lo que en los colegios los niños y niñas aprenderán sobre identidad de género, pero parece olvidarse que la identidad de género es una faceta de la personalidad protegida y garantizada por el artículo 11, numeral 2 de la Constitución cuya aprobación él mismo promovió y que hoy está vigente. ¿Entonces? ¿Cuál es el miedo? Eso sin contar que hace muy poco Rafael Correa estuvo reunido con personas transexuales en Guayaquil, como Diane Rodríguez, que es una mujer y parece una mujer. ¿No aprendió nada sobre el tema? Fue una clase presencial.

En definitiva, es cuestionable que los curas usen eso de la ideología de género para paniquear a feligreses incautos; pero es inaceptable que un Presidente emplee ese concepto para descalificar a propósito a movimientos feministas y LGBTI. Si Rafael Correa habla de análisis académicos que cuestionan algo, debería sincerar su fuente, mostrarlos. ¿Qué análisis académico cuestionó a Beauvoir en Su segundo sexo? “Yo prefiero” o “yo creo que  las mujeres prefieren” no son criterios de análisis académicos. Con o sin estudios de género en el mundo seguirán existiendo la diversidad sexual, las familias homoparentales, la transexualidad, todas esas realidades que escapan a la norma. Porque no es como dice el presidente Correa que las mujeres elegimos ser hombres y los hombres elijen ser mujeres. Bueno fuera, pero en orientación sexual e identidad de género la elección tiene poco que ver. Es algo que se da. El Presidente cree en la familia, yo también, en todas las familias, porque el término no se agota en un solo modelo de familia. Se puede criticar las teorías de género, es legítimo; pero no se puede negar a las personas transexuales llamándolas hombres que quieren ser mujeres. Ni a las personas homosexuales, ni a nuestras familias. Existimos y tenemos derechos… Con o sin estudios de género. Explíquenme qué ley natural estamos violando.

¿Qué llevó a Rafael Correa a construir un muñeco de paja y darle de golpes en la sabatina? ¿Sería su intención aplacar con sus palabras a los sectores más conservadores de la sociedad que se cayeron para atrás como Condorito por su reciente reunión con los colectivos LGBTI? No lo sé, pero el presidente debería saber lo que hace. Debería saber que sus declaraciones, perpetúan y alimentan el prejuicio que justamente él anunció que pretendía eliminar mediante campañas antidiscrimen en los colegios.

Mientras tanto, queda mucho por hacer, y aquellos compromisos a los que llegamos los colectivos LGBTI con el Presidente Correa siguen en pie y deben ser cumplidos. Es imperativo, es urgente revertir los prejuicios de la ciudadanía, la ignorancia,  la homofobia, la violenta intolerancia hacia la diferencia. Porque a las compañeras trans asesinadas justamente las mataron porque las percibían como “hombres disfrazados de mujeres”.