Silvia Campos ha vivido experiencias impresionantes dentro del Parque Nacional Yasuní en Ecuador, pero entre todas esas cosas, no duda en decir que correr detrás de las mariposas, con una red en la mano para atraparlas, es de lo más divertido y emocionante que ha podido hacer en su trabajo como guardaparques: tocarlas y ver de cerca sus colores y los detalles de sus alas, es algo que atesora.


Este reportaje fue publicado originalmente en Mongabay Latam


“Antes de las capacitaciones tú vas caminando y ves a las mariposas sin darles importancia porque no tienes el conocimiento necesario sobre esta especie, pero, al momento de enriquecerte, estos pensamientos tuyos empiezan a cambiar”, afirma.

Campos es integrante del Programa de Monitoreo Estandarizado de Lepidópteros en el Parque Nacional Yasuní –considerado uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta–, un esfuerzo entre actores locales, academia y gobierno para estudiar las graves amenazas de extinción que enfrentan las mariposas y otros insectos alrededor del mundo.

mariposas del Yasuní

Las mariposas del Yasuní han sido útiles para medir el pulso del planeta. Fotografía Keith Willmott.

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Esta reciente investigación encabezada por científicos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y el Museo de Historia Natural de Florida, que inició en 2016, tiene como objetivo aportar los datos a largo plazo necesarios para desarrollar estrategias de conservación efectivas y que aún no están disponibles para “las áreas donde los picos de biodiversidad y los impactos negativos sobre las especies son particularmente fuertes”, cita el documento respecto a los bosques neotropicales.

Para lograrlo, los entomólogos buscaron el apoyo de los guardaparques del Yasuní, contratados por el Ministerio del Medio Ambiente de Ecuador, a quienes capacitaron para el monitoreo y ahora tienen un alto grado de precisión —un 85 %— al momento de identificar las especies de mariposas muestreadas, obteniendo datos que no difieren significativamente de los recopilados por investigadores.

“Somos 14 compañeros que formamos parte de este proyecto de mariposas”, agrega Campos, también tecnóloga agroforestal. “Lo que hacemos es recopilar y analizar datos sobre el calentamiento global, porque las mariposas son un biondicador especial; somos un pequeño proyecto pero que tiene muchísima capacidad y muchísima información respecto al clima”.

¿Por qué las mariposas son tan importantes?

De acuerdo con el programa de monitoreo, las mariposas son hiperdiversas, pues existen alrededor de 150 000 especies en el mundo. Esto las convierte en especies indicadoras, es decir, organismos que pueden mostrar el estado de conservación del ambiente, ya que durante su estudio pueden ayudar a descifrar fenómenos pues tienen una relación estrecha con la diversidad y la salud de sus hábitats. Esto debido a que, en sus distintas etapas de desarrollo, dependen de plantas huéspedes, antes de convertirse en polinizadoras en su vida adulta. También son sensibles a múltiples factores ambientales como la temperatura, la humedad y la luz, por lo que cualquier cambio puede afectarles directamente.

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Para dimensionar la diversidad del Yasuní, María Fernanda Checa, investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, explica que el Parque Nacional, por sí mismo, tiene entre 1200 y 1400 especies de mariposas, mientras que un país entero como Estados Unidos, cuenta con poco más de 700 especies identificadas.

“En una hectárea o en un área similar a una cancha de fútbol, el Yasuní tendría más diversidad de mariposas que todo Estados Unidos”, dice la experta. “También hay un científico que hizo esta estimación: en un solo árbol del Yasuní, habría más especies de hormigas que en toda Inglaterra. Es una diversidad extrema, pero Yasuní tiene varios conflictos: cacería ilegal, tala selectiva del bosque, conflictos sociales y el único pueblo no contactado del Ecuador está ahí, al borde de la extinción, por estas actividades”.

Yasuní

Yasuní tiene más de un millón de hectáreas de bosques tropicales vírgenes y es el hogar de dos tribus indígenas no contactadas. Mapa y fotografías de Keith Willmott.

Keith Willmott, curador y director del Centro McGuire para Lepidópteros y Biodiversidad del Museo de Historia Natural de Florida, explica que, aunque la gran mayoría de la biodiversidad del mundo se encuentra en las áreas tropicales, más del 80 % de los estudios sobre la disminución de insectos se centran en áreas templadas de Europa y Norteamérica, ya que son los sitios donde comúnmente se encuentran los científicos y les resultan de más fácil acceso; de ahí la importancia de colaborar con actores locales en países como Ecuador, pues se encuentran ubicados en los sitios de investigación.

“He visto cambios muy fuertes en la abundancia de mariposas, sobre todo, entre años”, dice el experto. “Es decir, un año puede tener una abundancia increíble y, al otro año, en el mismo mes y el mismo sitio, se encuentra casi nada. ¿Cuáles son las razones que explican estos cambios? Por eso es importante tener una base de datos de muchos años para que se puedan buscar qué factores afectan la abundancia de mariposas entre un año y otro: ¿es una cosa del clima? ¿Cambios en el ambiente y la vegetación, por ejemplo?”, añade.

Por eso mismo, es urgente contar con programas de monitoreo permanente, asegura Willmott. Sin embargo, uno de los mayores problemas es el financiamiento. “Entonces, pensamos en involucrar a la gente que ya tiene conocimientos de biodiversidad, interés en el monitoreo y que están en los lugares más interesantes para hacer estudios, que son los guardaparques que ya están en áreas protegidas”, agrega.

especies de mariposas

El Parque Nacional Yasuní se encuentra ubicado entre las tierras bajas amazónicas y la Cordillera de los Andes. Las especies de mariposas de estas dos regiones altamente diversas convergen en el parque, lo que lo convierte en el lugar perfecto para rastrear la abundancia de especies. Fotografía de Keith Willmott.

El monitoreo

Para atraer y capturar a las mariposas, Jordy Chanaluisa, integrante del equipo de guardaparques, prepara cebos hechos con banano y trozos de tilapia que coloca dentro de las trampas elaboradas con un velo muy fino. Luego, junto a sus compañeros, los ubica en 32 estaciones de muestreo a nivel de sotobosque y dosel de los árboles, es decir, entre la vegetación que crece más cerca del suelo y las copas o partes más altas de los árboles.

Una vez que las mariposas son atraídas por el dulce de la fruta o por el sabor de la carroña, el equipo de monitoreo procede a identificarlas, comparándolas con las imágenes y descripciones que tienen en unas guías, luego las marcan, toman datos y, finalmente, las liberan. El mismo procedimiento se repite durante cinco días.

“Cuando coges una mariposa, tú la investigas, pero siempre te emociona seguir para ver si algún día logras encontrar una mariposa nueva”, dice el guardaparques. “Las mariposas son parte de un ecosistema muy grande y por eso estudiamos muchos impactos dentro del ambiente como la temperatura, el calentamiento global y todo lo que pueda afectarles, por eso es importante el proyecto”, asegura.

guardaparques del Yasuní

Los guardaparques usan guías de identificación fotográfica, incluido un libro escrito por la autora principal María F. Checa, para identificar las mariposas que capturan en trampas de cebo. Fotografía de María F. Checa.

Pero el trabajo de los guardaparques no se ha quedado en el monitoreo sino que, precisamente, tres de ellos son coautores de este primer artículo científico que conducirá a una nueva publicación adicional donde darán a conocer la cadena completa de la información que han recopilado.

“Ellos querían una capacitación adicional para involucrarse en la producción de artículos científicos y en la presentación de los resultados científicos”, agrega María Fernanda Checa. “Es decir, ellos conversaban que no querían repetir la típica historia donde los científicos vienen, trabajan con ellos, se van y no les incluyen en ninguna publicación”.

Además de continuar escribiendo, la intención del equipo es amplificar su presencia dentro del propio Yasuní, pero también ser inspiración para que este tipo de colaboraciones ocurran en muchos más parques y reservas del Ecuador y otros países.

mariposas pueden volar pero no salir

Los guardaparques durante la capacitación para muestrear con trampas de cebo, en las que las mariposas pueden volar pero no salir. Fotografía de Keith Willmott.

Silvia Campos se siente muy orgullosa de su trabajo y el de sus compañeros. Para ella, la importancia de que los guardaparques sean parte de estos proyectos de monitoreo radica en que la capacidad que tienen como conocedores del área sea verdaderamente potencializada y utilizada para beneficio de las especies y del planeta.

“Somos nosotros quienes vivimos en el área protegida, pasamos 20 días del mes en ella, entonces, ¿quién más que nosotros para tener este conocimiento sobre la importancia de lo que hay dentro del Yasuní? Ahí está la importancia de que el guardaparques sea siempre tomado en cuenta en cada uno de esos proyectos. El Parque Nacional Yasuní es nuestra segunda casa”.

Astrid Arellano
Periodista. Colaboradora de Mongabay Latam.