El Estado ecuatoriano aún se niega a reconocer que las desapariciones de personas son —desde antes de la década de los 80— una problema social y sistemático: ocho alertas de desapariciones ingresan cada día a las salas del Servicio Integrado de Seguridad ECU 9-1-1 en todo el país. De acuerdo con el Ministerio de Gobierno, recibieron 5.208 denuncias solo de enero a agosto de 2021. Del total, más del 55% de los desaparecidos son mujeres y el 44% son hombres.

La Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas (Asfadec) denuncia que, de esos más de 5 mil que desaparecieron, 257 personas aún son buscadas. Aquellas 257 se suman a las 1492 personas que aún no son encontradas desde 1947 hasta 2020. Pero para las familias es tan solo un subregistro: ellas reclaman por más de cuatro mil personas que deben ser halladas. 

Su reclamo, que cada miércoles le recuerda al gobierno de turno que en las casas de cientos de hogares hay aún sillas vacías, ha logrado que se construya una política pública. En enero de 2020, entró en vigencia la Ley Orgánica para la Actuación y Búsqueda de Personas Desaparecidas, aunque su reglamento, cuestionado por organizaciones sociales y familiares porque no fueron invitados a participar en su creación, y el resultado no tiene concordancia con la ley, se publicó en noviembre, once meses después. La lucha por las personas desaparecidas, sin embargo, tiene años de historia. 

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El 11 de diciembre de 2013, la Asfadec se reunió con el expresidente Rafael Correa, quien en esos años reactivó la búsqueda de los hermanos Andrés y Santiago Restrepo, desaparecidos por el SIC-10, una dependencia de la Policía Nacional que, en nombre de combatir al “enemigo interno” y grupos antisubversivos, torturó y mató a decenas de personas. Luego de la reunión con el entonces presidente, las familias lograron que las desapariciones se pudieran denunciar 24 horas después de haber ocurrido. Antes, tenían que esperar al menos 72 horas para hacerlo. Aunque después Correa tachó a las familias de “proselitistas” en una de sus sabatinas —como lo hacía con todo aquel que frontalmente lo cuestionara— su organización social se fortaleció. 

Pese a la normativa actual, la falta de respuestas continúa siendo sistemática. Por eso, organizaciones como Asfadec y la Fundación David Romo, creada por Alexandra Córdova —madre del joven que fue desaparecido el 16 de mayo de 2013— intentan hacer una mayor incidencia para informar a las familias. 

Si alguna vez tu padre, madre, hermano, hermana, amigo o amiga, desaparece, esta es una guía práctica socializada por Asfadec para que puedas denunciarlo pronto. Las primeras 24 horas son vitales para encontrar a un desaparecido, enfatiza Lidia Rueda, presidenta de la organización.

El paso a paso de la denuncia 

  1. No esperes 24 horas. Puedes hacerlo de forma inmediata. 
  2. Tienes que ir a la Fiscalía especializada de la Policía Nacional. Si es una persona adulta, debes hacerlo en la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro (Dinased). Si es una niña o un niño, debes ir a la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen). Cada una de estas dependencias debe trabajar 24 horas cada día de la semana. 
  3. Si la desaparición ocurre en días de feriado, puedes ir a la Unidad de Flagrancia de la Fiscalía de tu provincia o a la Policía Nacional. Su deber es dirigirte a las dependencias encargadas de la búsqueda. 
  4. Si en la Fiscalía no encuentras atención, llama al 9-1-1 y repórtalo. El servicio debe enviar una patrulla del sector para conocer y registrar el caso. 
  5. Si los otros métodos no funcionan, puedes dirigirte a la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) más cercana. 
  6. Una vez denunciada la desaparición, el Ministerio de Gobierno debe difundir un cartel con la búsqueda y los datos de tu familiar. 

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Organizaciones sociales que dan apoyo

Cuando David Romo fue desaparecido, su madre, Alexandra Córdova, se unió a los plantones de la Plaza Grande. Pero un par de agentes de la Dinased le dijeron que no se “uniera más a los colectivos” o sino no le “ayudarían” a encontrarlo. Es mentira. Al contrario, la difusión de fotografías e información ejerce presión y la presión, acción. La Asfadec impulsa, acompaña y asesora a las familias que buscan a un desaparecido. Nadie está preparado para asumir la búsqueda y la exigencia en medio de la inoperancia de las instituciones públicas. 

Si necesitas apoyo, puedes comunicarte a los teléfonos: 0995 601 228/ 0992 872 742 para contactar a Asfadec. Puedes llamar al 099 990 8470 para acudir a la Fundación Romo. 

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Karol E. Noroña
Quito, 1994. Periodista y cronista ecuatoriana. Cuenta historias sobre los derechos de las mujeres, los efectos de las redes de delincuencia organizada en el país, el sistema carcelario y cubre permanentemente la lucha de las familias que buscan sus desaparecidos en el país. Ha escrito en medios tradicionales e independientes, nacionales e internacionales. Segundo lugar del premio Periodistas por tus derechos 2021, de la Unión Europea en Ecuador. Coautora del libro 'Periferias: Crónicas del Ecuador invisible'. Forma parte de la organización Chicas Poderosas Ecuador.

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